Psicodelia con burbujas

Habits de Lumiére: luces, disfraces y mucho champagne en Epernay

Este año se cumplen 20 ediciones de una fiesta que ha logrado ser la mejor fantasía antes de Navidad.

Durante 362 días al año, Epernay ejerce de capital mundial del champagne dejando toda la magia embotellada. De hecho, su avenida más famosa tiene este nombre ya que en ella se encuentran las bodegas más famosas de la ciudad. Una zona que, cuando cae el sol y se acaban las catas, se apaga como el día. 

Epernay

Foto: Ville d'Epernay-Michel Jolyot.jpg

Epernay

Sin embargo, todos los diciembres desde hace dos décadas, esta bella localidad celebraHabits de Lumieres, una mezcla de carnaval -por sus comparsas- y de fiesta de las luces por el protagonismo de los neones y los trajes luminiscentes (en francés, Habits de Lumiére). Esta festividad, que nació para dar a conocer los caldos de cada vitivinícola antes de las Navidades, ha ido creciendo poco a poco hasta integrar los gustos y filias de toda la región de La Marne.

LA LUZ COMO PROTAGONISTA

Desfiles

La imaginación de las compañías que desfilan es inagotable. 

Foto: Ville d'Epernay_Michel Jolyot.jpg

Conceptualmente se trata de una fiesta de espíritu libre. ¿Eso qué quiere decir? Pues que consiste en dos veladas (en este año tendrán lugar el 13 y el 14 de diciembre) en las que los visitantes disfrutan de una combinación única: desfiles festivos, copas de champagne y mucha música. Una verbena invernal cuyo único coste es el que se realiza en las barras efímeras de cada bodega y que consigue rebajarle un puntito de presuntuosidad al disfrute de esta bebida.

Eso sí, no todo consiste en alegría y burbujeo. La verdadera esencia de esta festividad son los personajes que desfilan sin parar por esta avenida y que destacan por ser grandes máquinas circenses iluminadas de forma espectacular. Junto a ellas aparecen bailarines y músicos cuyos atuendos están diseñados para la ocasión y que animan a los asistentes a sumarse a la algarabía. Además, para abrir boca, todo este jolgorio lumínico se arranca con un video mapping con el que la fachada del ayuntamiento y del futuro museo del champagne cobra vida. Y para rematar el éxtasis de brilli brilli, la ciudad se llena de instalaciones luminosas que desafían a la temática navideña.

Mapping

El video mapping anima los edificios más emblemáticos de la ciudad. 

DURANTE EL DÍA

Cuando el sol vuelve a reinar en el cielo, la ciudad cierra el grifo de su espumosos pero no deja de latir. Si por la noche es el vino el verdadero rey, durante la mañana y la tarde lo que triunfan son las delicias gastronómicas locales que se venden en un gran mercado del que, como uno se descuide, se sale comido y cenado. Eso sí, aquí los maridajes no se negocian: siempre con champagne.

Pero Habits de Lumiére se reserva una última sorpresa. Se trata de la concentración de coches vintage, una de las más populares del país y que congrega a amantes del motor y a coleccionistas de todas partes del mundo. La postal que dibujan estos vehículos míticos junto a las bodegas son espectaculares, sobre todo porque, de algún modo, le devuelven cierta cordura y sofisticación a Epernay y democratizan el gusto por este hobby. Eso sí, cuando cae la noche vuelven a aparecer las curiosas y animadas criaturas...

Concentración

Más clásicos que el propio champagne. 

Foto: Ville d'Epernay

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