Hamburguesa sin queso

Hamburgo: de lo más clásico a lo más alternativo

Un paseo por la ciudad más dinámica de Alemania, desde sus enclaves históricos a los barrios modernos.

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iStock-901833060. Alma portuaria

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Alma portuaria

Durante muchos años Hamburgo se autodefinió como la Puerta al Mundo gracias a su poderoso puerto sobre el río Elba por el que desfilaban barcos llegados de los cinco continentes. Eran tiempos de la Liga Hanseática, la asociación comercial y defensiva que revistió de esplendor esta ciudad allá por el siglo xiv. Hoy su puerto es el segundo mayor de Europa después de Róterdam y, además de ser el alma de la segunda metrópoli de Alemania, es el responsable de su perfil moderno y su elegancia marítima.

robert-bye-Sx4u3gRaMhE-unsplash. Un Berlín con estilo propio

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Un Berlín con estilo propio

Dinámica, creativa y con buen ojo para el business, Hamburgo compite con Berlín por erigirse en la urbe más interesante del país. No le faltan razones. Su conexión histórica con el mundo por la gloria mercantil de la que gozó en el pasado le proporciona una mentalidad abierta y cosmopolita que, sin embargo, no pierde de vista el gusto por la tradición, los hitos monumentales y el bagaje cultural. La ciudad conocida como la Dama del Norte es un bello exponente de arquitecturas y también un laboratorio de ideas en el que comprobar por dónde soplan los vientos urbanos del siglo xxi.

iStock-496575336. Instituciones poderosas

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Instituciones poderosas

El centro histórico, recostado sobre el lago Alster, es el mejor punto de partida para explorar los atractivos de esta ciudad que se vio obligada a renacer de sus cenizas en varias ocasiones. Devastada por el gran incendio de 1842 y, más tarde, por las bombas de la Segunda Guerra Mundial, precisó una reconstrucción larga que inyectara una reafirmación de su antiguo poder. Lo logró con el Ayuntamiento (Rathaus), coronado por 20 estatuas del Káiser, y con la belleza barroca de las calles circundantes, donde destacan la iglesia-faro de Sankt Michaelis y los bulevares de Mönckebergstrasse, Spitalerstrasse y Neue Wall.

Conviene pasear por estas arterias donde late el Hamburgo más exclusivo. Curiosear en los escaparates de la refinada Jungfernstieg donde antaño las familias burguesas paseaban a sus hijas solteras. Perderse por el laberinto de casas elegantes para después salir a la luz del lago y, ahora que el clima se mantiene agradable, bordearlo a la sombra de sus parques arbolados.

iStock-1041918922. La Venecia del norte

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La Venecia del norte

La siguiente parada es la Speicherstadt, una suerte de Venecia postindustrial situada en lo que históricamente fue una zona de almacenes. Hamburgo ha sido capaz de reciclar su telaraña de hangares derruidos en un encantador rincón con canales, torreones de gótico báltico y fachadas de ladrillo sobre retorcidos callejones. Allí donde hace siglos se amontonaba café, té, tabaco y alfombras orientales, hoy hay edificios de apartamentos y espacios para el ocio y la cultura. Speicherstadt, el mayor complejo de almacenes del mundo, es Patrimonio de la Humanidad. Recorrerlo permite descubrir cafés y detenerse en museos curiosos como el Miniatur Wunderland, de maquetas en miniatura.

km1-karoviertel-hamburg. Distritos díscolos

Foto: www.mediaserver.hamburg.de/ Sven Schwarze

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Distritos díscolos

En Hamburgo no hay que perderse los barrios alternativos que otorgan carácter a la ciudad. Como Karoline Quarter, a pocos pasos del centro, el hogar de artistas, bohemios y grafiteros que viven apaciblemente en medio de huertos urbanos, bicicletas y tiendas de discos y ropa de segunda mano.

Su distrito vecino, Schanzen, está más orientado al ocio: bares y restaurantes multiétnicos lo convierten en el enclave perfecto para quienes buscan animación. Pero si hay un barrio que sobresale por encima de todos, ese es Sankt Pauli. En sus calles, que son un mapa de neones y bares con la música a todo volumen, se conserva el aire marinero y algo canalla de los años 60.

iStock-1167527477. Los almacenes vivos

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Los almacenes vivos

La ruta continúa en la Hafencity, entre el puerto y los viejos almacenes. Se trata del mayor proyecto urbanístico del norte de Europa, dotado de un carácter futurista. Edificios ultramodernos de arquitectos de renombre conviven con parques, locales comerciales, hoteles y paseos peatonales. Todo se erige flamante junto al Elba en lo que los urbanistas denominan «ciudad del futuro»: aquella que provee residencia, trabajo y ocio.

jonas-tebbe-j22K61 1peg-unsplash. El nuevo icono de la ciudad

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El nuevo icono de la ciudad

También en la Hafencity se encuentra uno de los hitos arquitectónicos de la ciudad: la Filarmónica del Elba, diseñada por los arquitectos Herzog & de Meuron. Como un buque insignia flotando sobre el Elba, el nuevo auditorio –llamado popularmente Elphi–, ha sido la última pieza colocada en el puzle del renovado barrio portuario. Se trata de una virguería con un exterior de vidrio que se eleva sobre el techo de un antiguo almacén de ladrillo y que recrea con su forma el movimiento de las olas. Su interior esconde una sala de conciertos cuya acústica está considerada una de las mejores del mundo. El sonido se propaga con gran pureza gracias a 10.000 placas de fibra de yeso, cada una creada con una forma y peso distintos y destinada a ocupar una ubicación exacta.El recinto incluye un hotel, un museo y 45 apartamentos en la parte superior. Inaugurado en 2017, Elphi se alza ya como el nuevo símbolo de Hamburgo.

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Hamburgo: de lo más clásico a lo más alternativo

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