Como un faraón

He vivido en Egipto y esto es lo que nunca recomiendo visitar ni hacer

Egipto es a la vez un encuentro con una de las culturas más fascinantes de la Antigüedad y, a la vez, con una sociedad contemporánea difícil de descifrar.

Cuando el viajero llega al país de los faraones entra en contacto con los restos de una de las civilizaciones más sorprendentes de la Antigüedad. Al mismo tiempo también se adentra en un universo, el del Egipto contemporáneo, donde rigen unas normas de comportamiento que, a menudo, le parecen extrañas, insólitas o, directamente, incomprensibles. 

 

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Descubrir el pasado entraña el reto de tener que escoger qué visitar entre el vasto legado de los faraones, así como entre los numerosos monumentos de época cristiana e islámica. Elegir no es tarea fácil en un país milenario donde da la impresión de que la historia es omnipresente y asoma debajo cada piedra que uno toca.

 

Descifrar el presente, en cambio, requiere paciencia, empatía y curiosidad por otras culturas. Con esas cualidades podremos descubrir una de las caras más acogedoras y alegres del norte de África. Egipto es un país fácil, de gente amable, divertida y curiosa con los extranjeros. No nos defraudará. Ahora bien, si evitamos hacer algunas cosas, nuestro viaje va a ser mucho más placentero.

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Foto: Adobe Stock

No te conformes con aquello que visita todo el mundo 

En Egipto se inventó el turismo. Los griegos decidieron que dos de las siete maravillas del mundo antiguo estaban en Egipto (la pirámide de Queops y el faro de Alejandría). Desde entonces viajeros de todas las épocas y procedencias han peregrinado al país del Nilo para admirar sus maravillas. Con la llegada del turismo de masas, viajar a Egipto se ha convertido en una procesión perenne a los lugares “santos” del pasado (las pirámides de Giza, el Valle de los Reyes o Abu Simbel). Más allá de todos estos lugares, supuestamente, imprescindibles, hay un sinfín de sitios que nos sorprenderán y harán que nos reencontremos con la esencia del viaje. Pasear prácticamente solo por las pirámides de Dashur o Meidum, descubrir algunas de las mastabas menos visitadas de Saqqara, o alcanzar el lejano Wadi Hitan –donde reposan los fósiles de antiguos cetáceos sobre la arena–, nos harán descubrir un Egipto insólito y desconocido.

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El cairo
Foto: Shutterstock

No te olvides de la propina 

La propina (bakshish en árabe) es toda una institución. Lejos de ser, únicamente, una transacción económica, a través de las propinas uno muestra satisfacción, contento o descontento con el servicio que ha recibido en un restaurante, gratitud con aquel que le ha guiado “desinteresadamente” por el caótico laberinto de las calles del Khan el Khalili en el Cairo, o agradecimiento con aquel ghafir (guardián) que nos ha conducido hasta el secreto más bien guardado de una tumba del Valle de los Reyes.

 

No beses a personas del sexo opuesto en público

Toda cultura tiene sus propias normas de conducta y tabúes. Los egipcios son muy cariñosos y zalameros. Por la calle es habitual ver a dos hombres o dos mujeres paseando cogidos de la mano o besándose cuando se saludan. Ahora bien, no están bien vistas las muestras de afecto entre personas del sexo opuesto en público. Probablemente, nadie nos dirá nada, pero si las evitamos, será más fácil que conectemos y empaticemos con los locales. Para saludar a alguien del sexo opuesto, pues, mejor dar la mano.

 

Guiza
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Evita hacerte un selfie frente a la esfinge

Si la globalización trajo el turismo de masas, la llegada de las redes sociales globalizó eso de los selfies y el llamado “postureo”. Hay algunos lugares de Egipto, como la esfinge de Giza, que se han convertido en verdaderas fábricas de selfies. Así, ante la vetusta y enigmática escultura faraónica, cada día hordas de turistas esperan y luchan con los codos para conseguir esa imagen que parece ser obligatoria. Los atascos que se producen en el lugar suelen ser quilométricos e impiden admirar uno de los complejos arquitectónicos más bellos de la época de las pirámides.

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No compres sin regatear

El regateo es el deporte nacional. Cualquier compra que hagamos –especialmente si somos turistas– deberá ir acompañada del correspondiente regateo. A veces será una práctica al borde de la lucha libre, a veces será un juego simpático y divertido entre vendedor y comprador, pero el regateo será inevitable en cualquier viaje que hagamos a Egipto. Si no nos gusta regatear deberemos armarnos de paciencia y comprar sin pensar demasiado en si pagamos un precio justo. Aunque nos cueste de entender, muchas cosas no tienen precio. Uno paga lo que está dispuesto a pagar por ellas.

 

Siwa
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Egipto no es solo el valle del nilo

Más allá del Nilo y el omnipresente legado faraónico, Egipto posee lugares de gran belleza e interés natural y cultural. En el desierto occidental encontraremos espacios naturales tan singulares como el Desierto Blanco o oasis legendarios como el de Siwa. Oculto entre las montañas de la península del Sinaí se halla el monasterio de Santa Caterina, situado al pie de la Djebel Musa, la Montaña donde Moisés recibió las Tablas de la Ley. A orillas del Mediterráneo la eterna Alejandría nos descubrirá un Egipto abierto al mar que nos transportará al universo poético de Kavafis.

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No sigas a extraños en los mercados

En los mercados más turísticos del país es fácil que alguien nos salude como por casualidad y, a los pocos minutos, nos ofrezca todo tipo de información y ayuda para realizar nuestras compras. Generalmente, se trata de buscavidas que van tras una propina o la comisión de los establecimientos. Suelen ser muy pesados y deshacernos de ellos será un reto. Lo más eficaz es la indiferencia. Ante cualquier ofrecimiento que no deseemos lo mejor será responder con un educado la shukran (no gracias).

 

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NO esperes verlo todo

El patrimonio arqueológico de Egipto es tan colosal que a menudo el viajero entra en un estado casi enfermizo por verlo todo, como sea, pero todo. En el Valle de los Reyes, por ejemplo, es habitual ver filas de visitantes entrando y saliendo de las tumbas como si fueran hormigueros. Da igual lo que ven. Han pasado por allí, móvil en mano. Puesto que nunca lo vamos a ver todo, es mejor escoger y planificar nuestras visitas para ver menos lugares, pero saboreándolos y comprendiéndolos mejor. En el caso del Valle de los Reyes, por ejemplo, la solución es comprar una entrada a parte para ver alguna tumba no incluida en la entrada general.

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No descuides tu dieta

El calor, el cambio de aguas y algunos alimentos suelen pasar factura a nuestro estómago. Conviene tener precaución con los alimentos crudos y hay que evitar beber agua no embotellada. Un botiquín con algún remedio para el mal del viajero nunca estará de más.

 

No te olvides de vestir con corrección en lugares religiosos

Egipto posee un importante patrimonio de época cristiana copta e islámica. Para acceder a cualquier mezquita deberemos llevar cubiertas piernas y brazos, y descalzarnos. En el caso de las mujeres, deberán cubrirse, también, la cabeza. En las iglesias coptas también deberemos vestir con corrección.