Lo 'Petra'

Hegra, la ‘Petra de Arabia Saudí’, abre al público por primera vez en 2.000 años

La hermana saudí de Petra es el buque insignia del país árabe en su apertura hacia el turismo internacional.

Hasta finales del año pasado, Arabia Saudí era un país sin turistas. Llegaban personas de otros lugares, sí, pero sus motivos no tenían nada que ver con el viaje de ocio. La mayoría lo hacían por motivos religiosos o por negocios, pero ahora eso ha cambiado. En 2019, el territorio más grande del golfo pérsico comenzó a emitir visados para turistas y una de las primeras decisiones fue la de abrir al público una ciudad que llevaba más de 2.000 años en completo silencio. Se trata de Hegra, también conocida como la ‘Petra de Arabia Saudi’.

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"Como Petra, pero más bonita"

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"Como Petra, pero más bonita"

En 1876, el poeta británico Charles Montagu Doughty escuchó decir a un inspector turco una frase que no sería capaz de olvidar. Al parecer existía una antigua ciudad, llamada Madain Saleh (Hegra), que era más bonita que Petra, la ciudad perdida situada a caballo entre el golfo de Aqaba y el Mar Muerto. Pero aunque aquel inspector otomano tuviera razón, fueron escasos los occidentales que se atrevieron a adentrarse en estas tierras para confirmarlo, pues no eran bienvenidos. De hecho, los pocos que lo intentaron tuvieron que convertirse a la religión musulmana, siguiendo así los mismos pasos que el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt, el primer occidental en ‘descubrir’ las ruinas de Petra cincuenta años antes que Hegra.

De metrópolis...

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De metrópolis...

Con la expansión del imperio romano por Oriente Medio, la influencia de los nabateos comenzó a diluirse hasta que en el siglo I a.C, la ciudad fue abandonada y relegada al ostracismo más absoluto. Su historia quedó en el olvido y los saudíes prohibieron cualquier tipo de visita hasta día de hoy. Pero antes que llegara su declive, Hegra llegó a situarse como la segunda ciudad más importante del imperio nabateo. Allí confluía gran parte del comercio procedente de Asia, que tenía como destino principal las grandes ciudades europeas del momento. Jengibre, pimienta, incienso, azúcar y algodón eran algunos de los productos con los que amansarían verdaderas fortunas.

... a necrópolis

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... a necrópolis

La riqueza pronto se transformaría en grandes templos y edificios excavados en la propia roca. Al igual que Petra, los nabateos usaron los macizos de arenisca para construir grandes tumbas y panteones, muchas de ellas ocupadas por grandes cargos y sus familias. De ese modo, Hegra se convirtió rápidamente en una gran necrópolis a cielo abierto con un total de 131 tumbas. La más antigua data del siglo I a.C y la más reciente del año 70 d.C.

En la actualidad, los nichos se encuentran vacíos pero permanece quizás el recuerdo más bello e interesante, las fachadas. Esculpidas con una precisión y un sentido estético ejemplar, aún se conservan algunas de las inscripciones que dejaron los nabateos a lo largo de las paredes rojizas.

El castillo solitario

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El castillo solitario

La mayoría de tumbas que se han encontrado se encuentran una al lado de otra, siguiendo las paredes de los riscos y acantilados que modelaban la morfología de la ciudad. Sin embargo, la más espectacular de ellas está construida en un peñasco solitario. De hecho, en inglés se le conoce como “the lonely castle”, es decir, el castillo solitario.

La talla cubre casi toda la superficie frontal de la roca, que mide algo más de 20 metros de altura y aprovecha la forma ovalada de la roca para esconder en sus entrañas las cámaras mortuorias. En la parte superior, un friso escalonado forma un triángulo invertido que mira directamente a una puerta pequeña. Casi da la impresión de tratarse de una especie de portal a otro universo.

Entre la tradición y el futuro

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Entre la tradición y el futuro

En 2016, el príncipe Mohammed bin Salman hizo público el Saudi Vision 2030, el megaproyecto que tiene como objetivo dejar atrás su dependencia del petróleo y posicionar a Arabia Saudí como el referente mundial del comercio y el turismo. Una mezcla de ambos es Neom, la ciudad futurista en mitad del desierto donde entre otras excentricidades, promete que tendrá su propia Luna y las nubes se sembrarán.

Hasta que este tipo de lugares sean una realidad, su mejor carta de presentación seguirá siendo Hegra, una ciudad casi intacta. Según datos oficiales, hasta ahora Hegra recibía menos de 5.000 visitas al año. Ahora, cualquiera podrá acceder a la ciudad nabatea, que tendrá un precio de 25 euros.

El castillo solitario