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Horsetail Firefall: guía para disfrutar de la cascada de fuego de Yosemite

Este año, el curioso fenómeno tendrá lugar durante el 12 y 24 de febrero aunque por motivos ambientales es necesario contar con un permiso especial para entrar en el parque.

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Cascada de fuego, Yosemite

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Un fenómeno único

Ocurre una vez al añ y su efecto atrae a cientos de turistas y fotógrafos que desean ver cómo durante el mes de febrero la naturaleza tiñe el agua de una cascada y la convierte en una cola de fuego de quinientos metros de altitud. Este fenómeno, único en el mundo, se produce cuando los últimos rayos del atardecer penetran con tal intensidad sobre la cascada que cuelga sobre el borde oriental de El Capitán, el imponente macizo en el Valle de Yosemite, que termina por transformarla en una larga cola magmática.

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Una cascada exigente

Este increíble fenómeno no ocurre todos los años, de hecho en 2020 no lo hizo, y es que para que esta ilusión óptica se produzca es necesario que se cumplan varias condiciones, todas ellas imprescindibles. La primera es la abundancia del agua. Si la temporada de lluvia no ha descargado sobre Yosemite una cantidad considerable de agua, la cascada no tiene el caudal suficiente como para hacerse ver. En segundo lugar, la luz. Durante los días en que tiene lugar la cascada de fuego es necesario que el cielo esté completamente despejado. De no ser así, los rayos del atardecer no conseguirían penetrar de la forma en que lo hacen en la cascada y esta no adoptaría ese color tan característico. Por último, también es necesario que el invierno no haya sido especialmente duro, ya que las bajas temperaturas podrían amenazar con congelar la catarata y sería imposible que se produjera este curioso efecto.

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Cómo y cuándo verla

Afortunadamente este año se cumplen todas las condiciones climatológicas y la cascada será visible entre el 12 y el 24 de febrero de 2021, así lo confirma en su página web el propio Servicio de Parques Nacionales. Sin embargo, para poder admirar in situ este fenómeno, los visitantes tienen que presentar una autorización para entrar en el parque ya que en los últimos años el acceso descontrolado de turistas y curiosos ha tenido un impacto negativo en la zona.  

La primera cascada de fuego

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La primera cascada de fuego

El primer registro que se tiene de este fenómeno no pudo ser más literal. Para ello hay que viajar en el tiempo hasta 1872, cuando James McCauley, que gestionaba un pequeño hotel cercano a Yosemite, acudía asiduamente a la cima para encender hogueras y admirar el paisaje natural. Cuando McCauley decidía que ya había tenido suficiente, apagaba la hoguera y tiraba las brasas por la grieta por donde hoy fluye la cascada, creando la ilusión de una cascada de fuego, aunque en ese caso, en por la noche. El ritual comenzó a hacerse famoso y cada vez más personas acudían a ese lugar para prender fogatas, hasta que en 1968 se prohibió por motivos ambientales.

No fue hasta 1973 en que se tomó la primera fotografía de la verdadera cascada de fuego. La tomó Galen Rowell y desde entonces, un reguero de fotógrafos se concentra casi cada año en Yosemite para inmortalizar la curiosa ilusión óptica.

La primera cascada de fuego