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Ibiza al natural

La gran Pitiusa invita a descubrir su cara más verde, y no solo en el aspecto medioambiental, sino también en el contacto con la gente.

Sin el ajetreo ni el calor veraniego, Ibiza otoñea con calma, dejando que sus caminos y playas recuperen los sonidos del agua y del viento. Las casas payesas se preparan para el invierno, vendimian, recogen algarrobas y aceitunas, prensan el aceite de la temporada, secan higos, hacen mermeladas, miel…

Además, el paisaje ibicenco se ha convertido en una prioridad ahora que la pandemia ha obligado a replantearse el turismo en la isla. Un respiro quizá para mejorar la red de caminos, recuperar antiguas fincas agrícolas, proteger el litoral de nuevas construcciones e implantar proyectos de protección de especies endémicas como la lagartija de las Pitiusas. En definitiva, una oportunidad única para descubrir una cara diferente de un destino que es mucho más que sol, playa y beach clubs.
 

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50058863487 340396fc1c k (1). Navegar bajo acantilados

Foto: Turismo de Ibiza.

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Navegar bajo acantilados

Lo bueno de las islas es que se pueden contemplar enteras desde tierra y desde el mar. En el caso de Ibiza, las dos perspectivas son asombrosamente bellas, pero bordear la isla desde el agua permite acercarse a calas de difícil acceso, nadar dentro de cuevas, rodear islotes que son reservas naturales o descubrir animales difíciles de ver desde la playa, como delfines, tortugas o rorcuales.

Las opciones son muy variadas, desde alquilar una barca (con o sin patrón) o un velero para todo un día, hasta contratar una excursión guiada en canoa o remando en pàdel surf. El puerto de Santa Eulària es el más próximo a la reserva marina de la isla de Tagomago, una zona de gran riqueza acuática, muy frecuentada por los pescadores tradicionales y que a menudo depara encuentros con rorcuales y con aves migratorias que vuelan desde el norte de Europa hacia África.

Las salidas en llaüt, la embarcación tradicional, es un opción atractiva para descubrir la costa norte desde el otro lado de la isla, desde el puerto de Sant Antoni de Portmany. Estas barcas de vela latina y de madera miden entre 4 y 7 metros de eslora y, aunque ahora ya todas disponen de motor, su velocidad es idónea para contemplar tranquilamente el paisaje costero. Las salidas suelen durar un día completo y a menudo se regresa con la puesta de sol en el horizonte.

20201012 114504. Caminar por Es Amunts

Foto: Sandra Martín

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Caminar por Es Amunts

El norte de la isla se considera la zona menos alterada de la isla. Allí se hallan Es Amunts, una sierra de colinas boscosas, pequeños llanos tapizados de árboles frutales y viñas, y acantilados de vértigo.

El itinerario circular por Ses Balandres es una buena opción para familias por su corta duración y por su escasa dificultad. Empieza en la zona conocida como Las Puertas del Cielo, recorre un bosque de sabinas, pinos y encinas, y ofrece vistas increíbles de las islas de Sa Conillera y Ses Bledes.

Otra salida sencilla para realizar con niños es el descenso a la cala Aubarca (en la imagen), en el municipio de Sant Mateu d’Aubarca. Una empinada pista por la que no es posible circular en vehículo baja en apenas 20 minutos hasta un puente natural que ha acabado por robarle el protagonismo a la cala que da nombre al lugar.

La web de oficial Turismo de Ibiza detalla seis rutas de diferente dificultad por toda la isla. Dos se hallan en el norte: la que va de Portinatx al faro de Moscarter (3h de duración, 12,5 km de distancia, 65 m de desnivel) y otra en la zona de Sant Mateu (4 h, 11 km, 265 m de desnivel) que bordea el acantilado de las Torres d’en Lluc, con vistas a la cala Aubarca.

 

iStock-802007606. Saborear las playas

Foto: iStock

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Saborear las playas

Resulta muy fácil hallar en Ibiza lugares donde comer bien. Y fuera de la temporada estival, aún más. Sin las colas ni el calor del verano, el bullit de peix (arroz guisado con el caldo de pescados variados que se sirven como segundo plato) sabe mejor que nunca en, por ejemplo, el hostal Pou des Lleó, a pocos pasos de la calita de la que toma el nombre, un enclave encantador de la costa nordeste.

Sin alejarse de esta zona de la isla, el restaurante Es Alocs tiene sin duda las mejores vistas de la playa de Es Figueral (en la imagen). Desde su terraza sombreada se contempla el arco de arena, enmarcado por el Cap des Llamp al norte y la isla de Tagomago al sur. Atención, aquí la especialidad además del arroz, son las herbes d’Eivissa, un licor de hierbas silvestres que se sirve frío y que deja un aromático gusto en el paladar.

Si se prefiere cenar con vistas a la puesta de sol, hay que ir a buscar un restaurante en la costa oriental como los de la playa de Es Comte o en la cala Gració. Para un almuerzo o una cena con vistas de Formentera, la playa de Ses Salines tiene varios restaurantes frente a la arena.

iStock-161752102. Descubrir la arquitectura tradicional

Foto: iStock

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Descubrir la arquitectura tradicional

Santa Agnès, Sant Mateu y Sant Joan de Labritja, en el norte de la isla, apenas han cambiado de aspecto en décadas. Campos de viñas y almendros rodean estos pequeños núcleos blancos, asentados en torno a una iglesia de muros anchos y un porche fresco. Además de la iglesia, antiguamente el otro centro de actividad del pueblo era la tienda-bar-estanco, un establecimiento que todavía sorprende por su pemanencia en la era de los grandes supermercados y donde se pueden hallar exquisiteces gastronómicas del campo ibicenco como el aceite isleño, el licor de herbes, vinos ibicencos (Can Maymó o Can Rich) o la miel elaborada en la isla.

Cas Gasi. Dormir en el campo

Foto: Cas Gasi

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Dormir (y vivir) en el campo

Los alojamientos de agroturismo y los hoteles rurales de alta gama se mantienen abiertos estos meses de otoño e invierno dispuestos a seguir ofreciendo calidad y calidez. Para adaptarse a la nueva situación, han abierto sus cocinas y terrazas a clientes ocasionales que se acercan a probar menús únicos.

Es el caso de Cas Gasi, una finca rodeada de naranjos, olivos, algarrobos y que saca de su huerto ecológico los ingredientes con los que el chef David Reartes elabora las especialidades de una carta deliciosa.

El otro hotel rural de referencia en la isla que se ha adaptado a los nuevos tiempo es Can Lluc, que ha optado por amenizar las noches del fin de semana con música en directo.

JS 12012013  MG 1507. Avistar aves

Foto: Jordi Serapio

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Avistar aves

Con la ayuda de unos prismáticos y de un guía naturalista es posible avistar un gran número de aves que anida de forma permanente o estacional en la isla. La empresa Ibizan Experience propone estas tres rutas:

  • El Parque Natural de Ses Salines, un humedal ligado a la industria de extracción de la sal y situado junto al aeropuerto, alberga una riqueza ornitológica excepcional. Desde el centro de información del parque parten algunos senderos equipados con hides para observar discretamente las bandadas de flamencos, garzas y patos.
  • Los acantilados de la isla de Tagomago, situada en el norte de la isla, son el hogar de una de las mayores colonias de halcón Eleonora del Mediterráneo. La excursión en barco desde Santa Eulària permite identificar los nidos y los polluelos, así como otras especies migratorias que llegan a la isla en invierno.
  • Excursiones en embarcación tradicional para la observación de aves marinas en el entorno de la Reserva Natural dels Illots de Ponent. Durante las salidas, se observan las grandes agrupaciones de pardelas cenicientas y pardelas baleares que se forman al atardecer frente a sus colonias de cría.

Cas Gasi

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