Un otoño verde

Destinos cercanos para un otoño sostenible

Están en España, Francia y Portugal y ofrecen un modelo de turismo que respeta el entorno natural y humano.

Llega septiembre y, con él, el otoño. Las playas abarrotadas y las largas noches de verano dejan paso a los bosques rojizos y a las escapadas de fin de semana. Bien cerca, existen opciones para visitar reservas naturales, pueblos con historia y grandes ciudades que apuestan cada vez más por un turismo respetuoso con el entorno y los vecinos.

Los esfuerzos por preservar la naturaleza y la cultura convierten estos trece destinos de España, el sur de Francia y Portugal en ejemplos de turismo sostenible, donde conocer su patrimonio y maravillarse de su paraje natural.

 
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Pirineo Lleida. El Pirineo y las Tierras de Lleida

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El Pirineo y las Tierras de Lleida

Con el Pedraforca y el desfiladero de Mont-rebei como principales atractivos naturales, la provincia de Lleida abarca 13 comarcas que, divididas en dos grandes zonas, dibujan una realidad paisajística diferenciada y que ha conllevado un desarrollo de la actividad turística a diferentes velocidades.

Por un lado, en el norte, el Pirineo de Lleida engloba 21 espacios de interés natural, los parques naturales del Alt Pirineu y del Cadí-Moixeró, el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, calificado como Reserva y Destino Turístico Starlight, y el Geoparque Orígenes. Un entorno donde practicar turismo activo y ecoturismo, deportes de aventura, senderismo, trekking, BTT... sin olvidar un turismo cultural que se ha ido consolidando año tras año gracias a equipamientos monumentales como el conjunto románico de la Valle de Boí, declarado Patrimonio de la Humanidad. Una apuesta que se explota todavía más en el sur de la provincia: el turismo cultural en las Tierras de Lleida constituye uno de los principales pilares junto a una gastronomía basada en la elaboración con productos autóctonos.

Vitoria-Gasteiz

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Vitoria-Gasteiz

Dada su estructura y oferta, en Vitoria-Gasteiz por norma general se disfruta del patrimonio cultural y de los espacios verdes a partes iguales. Con una catedral milenaria que acaparó la atención del escritor Ken Follett, la ciudad alavesa destaca por la variedad de espacios verdes que ofrece, como el Parque de la Florida, la Senda y el impresionante Anillo Verde. Este último rodea Vitoria-Gasteiz y, a parte de crear un espacio de alto valor ecológico y paisajístico, también ofrece áreas de descanso, itinerarios peatonales y pistas para hacer ciclismo.

En el anillo se encuentra Ataria, el Centro de Interpretación de los Humedales de Salburua, junto a distintas áreas dedicadas a la agricultura ecológica y varios observatorios de aves. Nació en 1993 como un proyecto de restauración ambiental y ha llegado a ser clave para la obtención de los principales galardones internacionales de la ciudad: la Capitalidad Verde Europea y el premio Ciudad Verde Global.

Rioja Alavesa

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Rioja Alavesa

Las bodegas familiares del siglo XVI no solo guardan y conservan el vino en sus óptimas condiciones, también esconden en su interior pasajes de la historia de España, como aquellos en los que las bodegas sirvieron como refugios. Un legado cultural que entremezcla estas bodegas tradicionales con edificios de lo más vanguardistas, como la bodega Marqués de Riscal, diseñada por Frank Ghery.

Es en otoño cuando sus 316 km2 dibujan un paisaje de color verde, dorado y rojizo, moteado por olivos, pueblos monumentales como Laguardia o Elciego, restos prehistóricos, dólmenes, cultivos frutales, iglesias y muchas, muchísimas bodegas. A parte de hacer catas de vino y visitar bodegas, uno puede adentrarse en los viñedos en bicicleta o buggys y acercarse hasta el río Ebro para practicar deportes acuáticos como piragüismo.

Lugo. Ribeira Sacra

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Ribeira Sacra

En el sur de la provincia de Lugo y el norte de la de Ourense, Ribeira Sacra fue elegida en 2019 como propuesta española a Patrimonio Mundial. Fue gracias a un entorno natural bañado por el curso fluvial de los ríos Miño, Sil y Cabe, que dibuja un paisaje de verdes y ocres, pequeños viñedos situados en las abruptas laderas e impresionantes cañones formados por las aguas fluviales. Uno de ellos es el Cañón del Río Sil, que consigue tal profundidad en algunos puntos que los ríos son navegables en catamarán.

Sus 16.500 hectáreas esconden también restos arqueológicos de gran valor histórico y reúne un conjunto de monasterios, iglesias, capillas y cruceiros que, por su variedad y densidad, configuran un espacio cultural único en todo el mundo, ejemplo del monacato primitivo que se desarrolló a finales del siglo IV. En Ribeira Sacra, un nuevo mundo natural y cultural se abre ante los ojos del visitante, quien puede adentrarse en estas tierras desde varias perspectivas con rutas del románico, de los monasterios, de los embalses, de la Ribeira do Minho, de la Ribeira del Sil occidental y del oriental. 

La Palma

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La Palma

El año 2006, La Palma recibió la certificación del Instituto de Turismo Responsable, asociado a la UNESCO y la OMT, como primer "Destino Turístico Sostenible" del mundo. Desde entonces, administración, iniciativas privadas y vecinos no han dejado de trabajar para hacer de la isla canaria un destino responsable en todos los sentidos, con el respeto por el medio ambiente como mantra. ¿El objetivo? Lograr que el turismo sea un motor del crecimiento económico insular, de la creación de empleo y del bienestar de la población, a la vez que conduzca a un uso más eficiente de los recursos.

La segunda isla más occidental de las canarias fue declarada Reserva de la Biosfera en 2002 y cuenta con reservas naturales y el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, corazón de la isla, donde se extiende un cráter con bosques y manantiales en su interior y el Roque de los Muchachos en la superficie. De hecho, es todo su potencial paisajístico el que convierte la Isla Bonita en un destino seductor que desde hace años dirige sus esfuerzos hacia el turismo rural y de calidad. 

Escorca (Mallorca)

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Escorca (Mallorca)

En pleno corazón de la Serra de Tramuntana, declarada Paraje Natural en 2007 y Patrimonio de la Humanidad en 2011, Escorca es uno de esos destinos al que ir por su naturaleza, por su cultura y por su gastronomía. Atesora enclaves como las calas Tuent y Sa Calobra y las cimas del Puig Major y el Puig de Ses Basses, entre otros, donde las cimas, valles y torrentes invitan a practicar deportes de aventura, desde BTT hasta espeleología. Todo en un entorno que gracias a su diversidad paisajística de pinares, olivares y encinares, favorecen una gran biodiversidad.

Y, en medio de este entorno, con el mar y la montaña siempre presentes, la actividad humana en Escorca y toda la Serra de Tramuntana ha diseñado un paisaje único, repleto de bancales, carboneras, barracas, torres de vigilancia y varios santuarios y monasterios. Uno de ellos es el Santuario de Lluc, destino de peregrinaje por excelencia de Mallorca por residir en él la virgen de Lluc, patrona de la isla. Lejos de las aglomeraciones de verano, otoño permite conocer Escorca a otro ritmo, uno por el que apuestan tanto administración como vecinos, que se dirigen hacia modelos de producción y consumo turísticos basados en la responsabilidad con el entorno y los locales.

Gijón/Xixón

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Gijón

Abierta al mar y a la cultura, Gijón (Xixón) es una ciudad que necesita recorrerse a pie. Desde el muro de San Lorenzo hasta las esculturas Elogio del Horizonte que firma Chillida y La Madre del Emigrante, construida por Ramón Muriedas Mazorra para homenajear la emigración asturiana por el mundo, la ciudad asturiana atrapa por su sensibilidad natural y cultural. El paseo continúa por la Senda Costera, que recorre todas las playas y calas de Gijón, como las de Peñarrubia, Serín, Cagonera, Estaño o La Ñora. 

Este entorno natural continúa por un anillo verde que conforman las 25 parroquias rurales, que suponen alrededor del 85% del territorio del concejo. A escasos 5 minutos de la ciudad, un nuevo mundo de praderías, montes y humedales dibujan la orografía del interior, hogar de varias especies de flora y fauna y donde practicar deportes de aventura. También es hogar de quintanas y de un legado románico que motea el entorno con iglesias, monasterios y abadías. Pero la guinda del pastel de los monumentos de Gijón/Xixón es la antigua Universidad Laboral, hoy Laboral Ciudad de la Cultura. Hace un par de años, la ciudad asturiana puso en marcha el programa Compromiso Biosphere Gijón para asesorar a las empresas que quisieran mejorar su gestión de recursos, participar en programas sociales, o realizar compras de km cero, entre otros.

Arribes del Duero. Reserva da Biosfera Transfronteiriza Meseta Ibérica

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Reserva da Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica

A caballo entre España y Portugal, la Reserva de la Biosfera Transfronteriza de la Meseta Ibérica ocupa la región histórica portuguesa Trás-os-Montes y las provincias de Salamanca y Zamora, y se extiende desde las montañas que flanquean Sanabria hasta el margen sur del Río Duero. Gracias a su condición transfronteriza, la reserva es un territorio único en el contexto Europeo, con valores naturales y culturales comunes.

La Unesco valoró este carácter singular de la región y señaló la necesidad de preservar estos valores únicos. Unos que se forjaron en un entorno desafiante, en el que la presencia humana milenaria tuvo que adaptarse, ser resiliente y creativa. A su vez, esta naturaleza abrupta permitió preservar el patrimonio, visible en los ambientes rurales, aldeas históricas y arquitectura religiosa y militar.

Además, es uno de los enclaves con mayor biodiversidad en toda Europa que preserva un imponente y extraordinario patrimonio natural formado por montañas, mesetas, valles, altiplanos, matas, ríos, lagos y lagunas. Varias rutas permiten conocer este legado natural y cultural protegido y hacerse una idea de su importancia histórica y natural. 

Azores

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Azores

Es el mayor destino verde de Portugal y atesora su cima más alta, el volcán de Pico. También una geo y biodiversidad que hacen de este archipiélago un oasis en medio del Océano Atlántico y un destino de lo más seductor. En las últimas décadas, los lugareños han visto cómo el turismo incrementaba sobretodo en verano y, con ello, la necesidad de tomar medidas de conservación.

Las Azores apuestan por un turismo activo, desde senderismo en sus frondosos bosques costeros hasta practicar piragüismo y kayak, así como adentrarse en el principal cráter volcánico en Ponta Delgada: la Caldeira das Sete Cidades. No hay duda de que la naturaleza es su principal atractivo y, para preservarla, hay que respetarla. Viajar en otoño puede ser una buena oportunidad para conocer el archipiélago lejos de aglomeraciones, así como para conectar un poco más con la población local, que ha visto poco a poco como nuevas políticas se han ido implementando en las islas, como el aumento del uso de energía renovable.

Alto Minho

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Alto Minho

Incluye el único Parque Nacional de Portugal: el Parque Nacional de Peneda-Gerês, también clasificado como Reserva Mundial Transfronteriza de la Biosfera. Cuenta con dos Paisajes Protegidos (Bertiandos y Corno de Bico), el Parque Natural del Litoral Norte y los Estuarios del Minho y de Coura, donde habitan numerosas especies de aves. Posee una gran cantidad de monumentos nacionales y diez centros históricos en su término, así como itinerarios del Camino de Santiago Portugués.

En este marco, la región del Alto Minho apuesta por un turismo activo, en el que sus diez municipios unieron fuerzas para potenciar el deporte náutico y la inmersión en la naturaleza, manteniendo los valores de preservación ambiental, responsabilidad social, desarrollo sostenible y recalificación patrimonial. Ubicado en el norte de Portugal, se convierte en un destino ideal para visitar en otoño y perderse entre parajes naturales y pueblos como Arcos de Valdevez, Melgaço o Valença. Y todo a un paso de Galicia. 

Parque Regional Landes de Gascuña

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Parque Regional Landes de Gascuña

Pinares, humedales y un litoral oceánico conforman el Parque Regional Landes de Gascuña, que se extiende por más de 315 000 hectáreas al norte de las Landas y al sur de Gironda. Un entorno que invita a caminar, relajarse, practicar deportes de aventura e incluso sumergirse en la historia del arte. En el corazón del bosque, en Saint-Symphorien, Bourideys y Captieux, se encuentra la Forêt d’Art Contemporain, que combina la naturaleza y el arte.

El parque también apuesta por la tradición, e invita a conocer las costumbres locales en el ecomuseo de Marquèze, donde se expone la historia y se puede degustar el tradicional Pastis. 

Carcasona

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Carcasona

Carcasona es uno de esos ejemplos en los que la preservación del patrimonio cultural ha triunfado. Así lo advierte su ciudad medieval, formada por una cincuentena de torres y una doble muralla que alcanza los 3 kilómetros. Al pasear por la amurallada Cité uno se transporta a la época medieval de esta ciudad del histórico País Cátaro que pertenece al Patrimonio de la Unesco desde 1997.

Enclavada entre el macizo de Corbières, los contrafuertes de la Montaña Negra y las inmediaciones del Mediterráneo, Carcasona es indisociable de su entorno paisajístico. Para conocerlo, hay que recorrerlo a pie o en bicicleta por los numerosos senderos señalizados que bordean los viñedos y, entre ruta y ruta, uno puede detenerse a degustar vinos con DOC e incluso dormir entre unas viñas que ya estaban presentes en época romana. 

Canal del Midi

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Canal del Midi

Bien cerca de Carcasona, navegar el Canal del Midi se convierte en una de esas experiencias excepcionales en la vida. De marzo a noviembre, se puede recorrer a bordo de una gabarra, una embarcación fluvial adaptada para alojar hasta a doce personas. Construido en el siglo XVII, el Canal del Midi discurre a lo largo de 240 kilómetros entre Toulouse y la laguna de Thau, en el sur de Francia, y el viaje permite descubrir paisajes del sur francés y varias localidades como Toulouse, Beziers, Castelnaudary y Carcasona. 

A parte de recorrerse en barca, otra opción es bordear el canal, declarado Patrimonio de la Humanidad, en bicicleta. Uno de los tramos más concurridos es el que va entre Carcasona y Narbona, ruta que permite conocer ambas localidades y perderse por unos paisajes que en otoño se tiñen de rojizos y dorados. Sin olvidar la oportunidad de comer en restaurantes locales. 

Carcasona

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