Cuestionario en modo avión

Javier Olivares: "Aparte de España, el mejor 'Ministerio del tiempo' sería italiano"

El 'showrunner' estrena la cuarta temporada de 'El Ministerio del Tiempo' y se somete a nuestras preguntas viajeras.

Guionista y productor. Inventor de ficción. Showrunner. Y, en los tiempos más recientes, creador de El Ministerio del Tiempo, cuyos éxitos nunca olvida celebrar con su desaparecido hermano, Pablo Olivares, el otro gran autor. Ahora, la serie regresa con una cuarta temporada a La 1 de TVE (y al día siguiente, llega también a HBO España). Javier Olivares (Madrid, 1958) abandona por un instante los viajes en el tiempo que tan bien domina en la ficción para desvelar los suyos propios. Gana Europa y a Stratford-upon-Avon, la cuna de Shakespeare, le debe todo lo que es como profesional.

Javier Olivares

Javier Olivares

Acabasteis el rodaje de la cuarta temporada de El Ministerio del Tiempo por los pelos. Sois unos afortunados. Este será, de todos, vuestro estreno más épico…

Cumplimos los plazos. Incluso adelantamos una semana el final de rodaje haciendo un esfuerzo muy grande para ajustar presupuesto y parece que eso ha tenido su premio inesperado. Porque nadie imaginaba lo de esta pandemia, desde luego.

¿Cuanto mayor es el éxito de una serie, mayor es la responsabilidad y más difícil se pone la cosa?

Siempre. Al empezar, sorprendes. Si luego te ve mucha gente, ya tiene en su cabeza sus ideas, lo que le gustaría que fuera la siguiente temporada… Y luego llegamos los que la creamos y hacemos lo que creemos mejor, que no siempre coincide con lo que la gente imagina. Por otra parte, procuramos no estancarnos. Ni nosotros ni a nuestros personajes. Y uno no hace series para contarle a la gente siempre lo que quiere oír. Entre otras cosas, porque es imposible: son tantos los que la ven que nunca puedes satisfacer a todos. Así que nos aplicamos en la exigencia y en la autocrítica. Pero sí, fácil no es.

En el terreno de la ficción, te has revelado como un experto en viajes al pasado. Ya en la realidad, ¿hay alguna época y lugar a los que te gustaría trasladarte?

A ver a mi hermano para contarle todo lo que ha pasado con la serie y no ha podido disfrutar.

Efectivamente, tu hermano Pablo Olivares es la otra mitad de El Ministerio del Tiempo. ¿Recuerdas alguna anécdota viajera junto a él?

Hubo dos viajes muy especiales. A Londres y a Nueva York. En Londres fuimos a un pub a las 18h. Luego dijimos de volver a las 21h. No quedaba nada tras el paso de unos hooligans. Todo destrozado. Una ciudad tan tranquila y de repente el desastre. Eso sí, ellos lo vivían con mucha tranquilidad. En el de Nueva York, teníamos un amigo que tenía un par de limusinas y lo vivimos a lo grande.

Stratford-upon-Avon, el lugar donde Olivares se juró a sí mismo vivir de escribir

Stratford-upon-Avon, el lugar donde Olivares se juró a sí mismo vivir de escribir

Foto: iStock

La serie ha recorrido el mundo entero, sobre todo, desde que llegó a Netflix. ¿Y tú? ¿Viajas a menudo por placer?

Siempre que puedo. Y creo que en los próximos tiempos lo voy a echar mucho de menos.

¿Qué destino eliges mirando al norte?

Suecia o Dinamarca. Y Alemania (la conozco casi entera), una de mis pasiones. Me encantaría vivir una parte del año en Friburgo, en Copenhague o en Munich. Son lugares donde estoy muy relajado: todo está en su sitio. Y soy muy urbanita.

Me encantaría vivir una parte del año en Friburgo, en Copenhague o en Munich. Son lugares donde estoy muy relajado: todo está en su sitio

¿Y si apuntas al sur?

Andalucía, sin duda. Cádiz y Málaga por encima de todo. Por la luz, el aroma y la cultura intrínseca que Andalucía tiene y se respira.

Hablemos ahora del este. ¿Hasta dónde nos llevas?

Cerca. Italia. Es como estar fuera sin salir de casa. Y por la Historia. Siempre digo que, aparte de España, el mejor Ministerio del Tiempo sería italiano. Como ves, soy muy europeo y mucho europeo.

Toca el oeste. ¿Qué destino eliges?

Lo que está más cerca: Portugal, por su gente y por su tempo. Y, más lejos, Buenos Aires. Admiro mucho a los argentinos. Antes era más de soñar con conocer San Francisco, Chicago (por su arquitectura)… Pero creo que pasará un tiempo antes de volver a los EEUU.

¿Gastas manías o fobias cuando viajas?

No, sólo procuro que el hotel sea lo suficientemente bueno como para que parezca que vuelvo a casa cada noche.

¿Alguno de tus proyectos ha nacido de una localización real y concreta que te haya despertado los sentidos de golpe?

Mi proyecto como profesional nace de las librerías londinenses y de donde nació Shakespeare (Stratford-upon-Avon). En el museo-casa que allí tienen de Shakespeare, delante de su escritorio, juré que me ganaría la vida escribiendo. No me ha ido mal. Y eso que el escritorio y todo lo que le rodeaba parecía más falso que cierto.

En el museo-casa que allí tienen de Shakespeare, delante de su escritorio, juré que me ganaría la vida escribiendo.

¿Qué ciudad o lugar te ha conquistado durante un rodaje?

Casi siempre he rodado en Madrid. Pero, fuera de Madrid (que da muy bien a cámara), Barcelona y, sobre todo Málaga, cuando rodé Malaka.

Buenos Aires

Al Oeste, Buenos Aires

Foto: iStock

Uno de los galardones más ‘gordos’ de El Ministerio del Tiempo ha sido el de mejor miniserie de Iberoamérica en los Premios Platino 2018, que se celebran en el teatro Gran Tlachco en Playa del Carmen, en la Riviera Maya, México. ¿Qué sabor te quedó de esta experiencia y de su destino?

La experiencia fue excelente. Sí me dio la sensación de estar viviendo en una burbuja, superprotegido. Pero una burbuja maravillosa. Y con una gente, la mexicana, adorable. Si le añades el color del mar (me pasaba horas embobado) y esas tormentas repentinas que van cambiando la luz por segundos, pues es fantástico. Fueron unos días maravillosos. Con ganas de volver allí. Y de conocer México en general.

Además de crear ficción, das clases de Arte Contemporáneo en la universidad. ¿Qué ciudad rebosante de arte eliges?

A nivel histórico, Roma y Florencia. A nivel de museos y exposiciones (sobre todo, de arte contemporáneo), Múnich, Berlín y Nueva York, aunque Hamburgo tampoco está mal. Allí están mis cuadros preferidos de Friedrich.

A nivel de museos y exposiciones, sobre todo, de arte contemporáneo, recomiendo Múnich, Berlín y Nueva York,

En estos días de encierro en que nuestra cabeza ‘se escapa’ más que nunca. ¿Fantaseas con estar en algún lugar?

Sí. Paseando por Barcelona. O tomando unas raciones en algún chiringuito frente al mar, en Málaga.

¿Y con algún retiro para escribir?

No soy muy maniático con eso. Puedo adaptarme a escribir en cualquier sitio. Pero, como mi estudio enfrente del Matadero de Madrid, no hay nada mejor.

Confinado en Madrid. ¿La mejor ciudad para vivir?

Antes creía que sí, porque es una ciudad abierta, con una gran oferta cultural. Y soy madrileño. Pero creo que, como calidad de vida, acabaré viviendo en el sur de España. Es mi deseo.

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