Las joyas de la corona de Kiev

La capital de Ucrania es una resultona mezcla de monumentos religiosos y un urbanismo moderno donde, de repente, asoman lugares sorprendentes.

Aquella capital del Rus de Kiev, un reino que se considera la cuna de la cultura eslava moderna, fue una ciudad próspera, rica en edificios religiosos y con muchas influencias comerciales. De aquella época (entre el siglo VIII y el XII) hoy sobreviven edificios que son patrimonio de la humanidad que, con los años, se han ido acompañando por otros monumentos que ahora definen una ciudad que lleva décadas reivindicándose como la metrópolis de Ucrania. 

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iStock-607301128. Catedral de Santa Sofía

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Catedral de Santa Sofía

La Catedral de Santa Sofía es uno de los emblemas monumentales de Kiev, además del primer patrimonio ucraniano inscrito en la Unesco en conjunto con los edificios barrocos que lo rodean y el cercano Monasterio de las Cuevas. En 2007 también fue elegida como una de las Siete Maravillas de Ucrania. Su construcción comenzó en el siglo XI recordando con su nombre a la Catedral de Santa Sofía de Constantinopla (siglo VI) para ser el lugar de enterramiento de los gobernantes medievales de Kiev. Tras un exterior de cúpulas doradas con forma de bulbo, tradicionales de la arquitectura religiosa ortodoxa, la catedral conserva un interior deslumbrante, revestido con mosaicos, frescos antiguos y pinturas murales datadas entre los siglos XVIII y XIX. Desde 1930 es un museo. 

shutterstock 254799076. San Miguel de las cúpulas doradas

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Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas

Esta joya arquitectónica de Kiev se sitúa en la ciudad alta, coronando un risco con vistas al cercano río Dniéper. El recinto reluce desde la lejanía, con sus llamativas cúpulas bulbosas doradas y el color azul de sus muros, inconfundibles en muchas iglesias ortodoxas. El conjunto está formado por el monasterio, y se completa con el Refectorio de San Juan Divino y la Puerta Económica o campanario, ambos edificios añadidos en el siglo XVIII. Si por fuera representa un ejemplo de arquitectura barroca ucraniana, su interior mantiene el estilo bizantino primitivo, con mosaicos, frescos y el iconostasio dorado que separa el altar de la parte central del templo.

shutterstock 1785473477. Casa Gorodetski (o de las Quimeras)

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La Casa con Quimeras (o Gorodetski)

Situada en el número 10 de la calle Bánkova, en el distrito histórico de Pechrsk, la Casa con Quimeras no pasa desapercibida por las figuras de animales y escenas de cacería que sobresalen en la parte superior del edificio. Fue construida entre 1901 y 1902 en estilo art nouveau por el arquitecto polaco Wladyslaw Horodecki, considerado el «Gaudí ucraniano», para alojar apartamentos de lujo. Siempre rodeado de leyendas y misterios, su nombre no alude a la quimera mitológica, sino a un tipo de ornamento centrado en la representación de animales con extrañas expresiones y escenas de caza, de la que el arquitecto que la diseñó era muy aficionado, Desde 2005 se destina a ceremonias oficiales. 

iStock-858790510. Puerta dorada

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La Puerta Dorada

La Puerta Dorada es uno de los monumentos arquitectónicos más importantes del reinado de Yaroslav el Sabio, Gran Príncipe de la llamada Rus de Kiev, una federación de tribus eslavas que gobernó en la zona entre los siglos IX y XIII.

Comenzó a construirse en 1037, al mismo tiempo que la Catedral de Santa Sofía. Se trataba de la entrada triunfal y puerta defensiva de la ciudad fortificada. Para muchos, su nombre se inspiró en la Puerta Dorada de Constantinopla, otra muestra más del afán de Yaroslav de ser tan poderosos como entonces era el Imperio Bizantino. Otra teoría afirma que su nombre se podía deber a su cubierta, posiblemente cubierta de oro.

Destruida parcialmente en 1240 durante las guerras con los mongoles, en 1750 se cubrieron con tierra los restos de la puerta y en 1832 se reforzó la estructura. De la Puerta Dorada original solo quedaba el recubrimiento de ladrillo y las paredes de piedra y parte del arco. Hasta 1982, cuando coincidiendo con el 1500 aniversario de la fundación de Kiev, se restauró por completo.

iStock-499894029. Plaza de la Independencia

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Plaza de la Independencia

La Plaza de la Independencia, el corazón moderno de Kiev, adquirió su nombre tras la disgregación de países de la Unión Soviética, el año 1991. También se la conoce como Maidán, «la plaza» en ucraniano. En el siglo XII era un solar vacío, situado extramuros muy cerca de una de las tres puertas medievales de la ciudad. Fue así hasta finales del XVIII, cuando era conocido como «el pantano de las cabras». En 1830 se empezaron a construir los primeros edificios a su alrededor. Desde su independencia en 1991, se convirtió en el emblema de la modernización del país y a la vez en el escenario de reivindicaciones sociales y políticas, como la Revolución Naranja en 2004 y la Euromaidán, de noviembre de 2013 a febrero de 2014. En Maidán se pueden ver hoy la Columna de la Gloria a Ucrania, inaugurada en 2001, la Puerta de Liadski y la original escultura Zakokhani Likhtari, dedicada a la familia. Muy cerca se sitúa el Centro Internacional de la Cultura y las Artes.

shutterstock 2095217068. San Andrés

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Iglesia de San Andrés y Palacio Mariyinski

La fe cristiana ortodoxa ubica en la actual colina Andriyivska el lugar donde el apóstol Andrés erigió una cruz en el siglo I y profetizó que se levantaría una gran urbe. Por este motivo, 17 siglos después, la emperatriz Isabel I de Rusia decidió levantar aquí una iglesia con la que acompañar la construcción de su palacio Mariyinski. Una dupla que, junto a los jardines de esta residencia, siguen siendo el emblema del barrio de Pechersk. Eso sí, este templo brilla con luz propia por haber sintetizado el diseño de todo el complejo, proyectado por Bartolomeo Rastrelli, y por la esbeltez de su planta y sus torres que rivalizan con la belleza de su decoración barroca. 

iStock-837745626. Estatua de la madre patria

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Estatua de la madre patria

Kiev no se libró, durante la época soviética, de la oleada de iconos, monumentos y emblemas que el gobierno de la URSS levantó para conmemorar su triunfo en la II Guera Mundial. De hecho, en las colinas de la Lavra, ya se había planteado la construcción de dos esculturas dedicadas a Lenin y Stalin. Finalmente, a finales de la década de los 80 se erigió una enorme escultura de acero inoxidable diseñada por Yevgeny Vuchetich dedicada a los caídos en dicha contienda. Precisamente, esta dedicatoria es la que la libró de ser prohibida y destruida en 2015, cuando el gobierno ucraniano declaró ilegales a todos los monumentos que ensalzaran la vieja URSS. Hoy, el parque y el memorial que acompañan a esta faraónica estatua configuran uno de los iconos de esta urbe, además de ser un mirador destacado. 

iStock-1155534479. Monasterio de las cuevas

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Monasterio de las Cuevas

Fue en el siglo X cuando el monje Antonio, un religioso asceta que ya había estado en otros cenobios en el monte Athos, decidió levantar una comunidad religiosa en unas cuevas a orillas del Dniéper. Aquella primera congregación rápido dejó las entrañas de la tierra y comenzó a levantar templos y otros edificios religiosos hasta conformar lo que es hoy este monasterio. De hecho, en sus límites alberga hasta una catedral, dedicada a la Asunción (o Dormición, según el credo ortodoxo) que se reconstruyó tras la II Guerra Mundial. Por su parte, las catacumbas y las cuevas, de donde toma el nombre el complejo, siguen siendo un testigo de piedra de aquella época primitiva. Todo el conjunto es hoy Patrimonio de la Humanidad. 

iStock-1076721962. Otras catedrales

Catedral de San Vladimir. Foto: iStock

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Otras catedrales

Decir que Kiev es una ciudad de catedrales no es ninguna barbaridad. El hecho de acoger en sus calles diversas creencias cristianas y sus correspondientes iglesias ha hecho que sus respectivas comunidades hayan querido tener su gran templo. Por eso, la visita a esta urbe no se podría completar sin conocer la de San Vladimir, del siglo XIX y que actualmente es la sede de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania; y la de San Nicolás, es el corazón de la fe cristiana católica, compartiendo papel con la concatedral de San Alejandro, más austera y pequeña que esta. 

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