"Tan dentro del alma mía"

Las juderías más bellas de España

Un viaje por el legado sefardí a través de la historia, la arquitectura y la gastronomía.

El patrimonio y el paso de los judíos en España antes de su expulsión en 1492 perviven en una veintena de localidades, donde su huella puede seguirse en muchos barrios de origen medieval. Las comunidades judías, cultas y prósperas, eran vistas como una amenaza en muchos reinos de entonces. En la España de musulmanes y cristianos se potenció su aislamiento hasta su expulsión definitiva en el siglo XV, cuando empezaron a crearse otros barrios judíos en Europa y el Mediterráneo. Hoy muchas ciudades muestran aquel patrimonio en rutas culturales en las que se visitan sinagogas, museos y cementerios. La Red de Juderías de España informa de enclaves con legado sefardí.
 
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Foto: Getty Images

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Judería de Girona

La Pujada de Sant Domènec, en el call (del latín callis, conjunto de calles estrechas) de Girona, es uno de los rincones más hermosos de su judería. Activa entre los siglos X al XV, acogió la segunda comunidad judía en número de Cataluña, después de la de Barcelona. A pesar de que hace siglos que los judíos fueron expulsados del barrio antiguo de la ciudad, su trazado y el entramado de empinadas callejuelas todavía recuerda el aspecto que ofrecía en la Edad Media. Durante su momento de esplendor, el barrio judío contaba con carnicería, pescadería, horno, talleres de sastres, zapateros, tejedores, barberos, consultorios de médicos y astrólogos, además de una reconocida escuela cabalística y varias sinagogas. En el solar de una de ellas se encuentra hoy el Centre Bonastruç ça Porta, sede del Museo de Historia de los Judíos de Girona.

Foto: AGE fotostock

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Iglesia de San Vicente, Ávila

Los orígenes de la iglesia de San Vicente conectan la historia de la ciudad con la presencia judía. Cuenta una leyenda que, tras haber sido mordido por una serpiente venenosa, la víctima, un judío, prometió a Dios convertirse al cristianismo si conseguía curarse. Como se salvó, construyó él mismo el templo primitivo que se convertiría en esta iglesia. A pesar de que los testimonios arquitectónicos que quedan en pie en la judería de Ávila son escasos, aún se pueden recorrer calles como la de los Reyes Católicos, donde había instalados numerosos comercios judíos y la sinagoga de Belfarad, o la antigua calle de los Zapateros –hoy Vallespín– en referencia a uno de los oficios más extendidos entre la comunidad sefardí.

Foto: AGE fotostock

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Plaza Trascorrales, Oviedo

La abundancia de documentos que describen la vida de la comunidad judía en la capital asturiana compensa la escasez de testimonios arquitectónicos que nos han llegado hasta la actualidad. Uno de estos documentos clave son las Ordenanzas, de 1274, que obligaban a los judíos a vivir en los límites del barrio de Socastiello, cuyas estrechas calles son el mejor testigo. En la plaza de Trascorrales, en la Ciudad vieja, se halla el edificio de las pescaderías, probablemente relacionado con los judíos, y la antigua carnicería, donde la comunidad hebrea conseguía la carne kósher.

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Sinagoga de Santa Maria la Blanca, Toledo

La que se considera la antigua sinagoga Mayor de Toledo es uno de los mayores símbolos de la presencia judía en la célebre ciudad de las Tres Culturas. Se cree que fue construida en el siglo XII, durante el reinado de Alfonso VIII, con una fuerte influencia del arte nazarí. La presencia judía en Toledo es fechada, al menos, desde el periodo visigodo, y en su máximo momento de apogeo llegó a albergar hasta diez sinagogas. Actualmente, ocupa casi el 10% del espacio urbano y la mejor manera de descubrirla es dejarse perder por su intrincado laberinto de calles.

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Catedral de Santa María, Tudela

La judería vieja y la judería nueva de Tudela son testimonio de la larga presencia judía de este municipio navarro, que tuvo sus inicios en el siglo IX. Fundada en el año 802, en ella convivieron, durante más de 400 años, musulmanes, judíos y mozárabes, quienes imprimieron a la ciudad un mestizaje cultural reflejado en sus monumentos y en el trazado de sus callejas retorcidas, pasadizos, murallas y atalayas. Alrededor de la catedral de Santa María convivían dos barrios judíos y una morería. Además de varias sinagogas, recientemente se ha localizado un cementerio judío. 

Foto: AGE fotostock

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Aljama de Santa Cruz, Sevilla

La mayoría de historiadores coinciden en que la judería sevillana es, posiblemente, una de las más antiguas de la Península Ibérica. El barrio vivió su apogeo en el siglo XIII y tuvo tres sinagogas, las actuales iglesias de Santa María la Blanca, San Bartolomé y otra ubicada en lo que hoy es la Plaza de la Santa Cruz. Una de las calles más icónicas del barrio de la Santa Cruz es la calle de la Judería, donde se pueden contemplar el arco y el torreón que formaban parte de la puerta que comunicaba el Alcázar con el barrio judío.

Foto: AGE fotostock

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Judería de Tarazona


La antigua sinagoga, la calle Judería, la Casa de la Carnicería y el cementerio son algunos de los testimonios repartidos entre la judería vieja y la nueva de la localidad zaragozana de Tarazona. Su antigua almaja cuenta con una larga trayectoria que, debido a su aislamiento provocado por la complicada orografía, se ha conservado en muy buen estado. Sin embargo, lo que más llama la atención son las espectaculares casas colgadas. Ubicadas en el límite norte de la judería vieja, fueron construidas en la misma muralla y las ocupaban linajes de la baja nobleza. 
 

Foto: Red de Juderías

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Lucena, la perla de Sefarad

La cordobesa Lucena acogió entre los siglos IX al XII una de las comunidades judías más prósperas, por lo que su enclave era conocido como la Perla de Sefarad. El lugar llegó a acoger una afamada academia de estudios talmúdicos donde se estudiaba el Talmud, libro que contiene la tradición, doctrinas, ceremonias y preceptos de la religión judía, y que fue un punto de reunión de intelectuales, filósofos, poetas y médicos de la época. El célebre Jehudá ha Leví e incluso Maimónides, entre otros eruditos y rabinos, vivieron aquí. Lucena posee además el mayor cementerio judío de Europa, del que en 2006 se documentaron más de 300 tumbas.

Foto: Red de Juderías

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Judería de Hervás

El pueblo extremeño de Hervás, donde los sefardís introdujeron la viticultura, tiene una de las aljamas medievales mejor conservadas de España. En el siglo XIII, la villa acogió a los judíos que huían del sur de la Península donde eran perseguidos. Su presencia trajo prosperidad al pueblo, en especial gracias al cultivo de la vid. Sus casas tenían en la planta baja la bodega y la cuadra, en el primer piso las habitaciones y, arriba, el granero y la cocina. Hoy la visita a esta villa cacereña del valle del río Ambroz permite evocar la fisonomía de las antiguas juderías, gracias a la preservación de su laberinto de calles empedradas y casas con entramados de madera de castaño, que acompañan la visita hasta culminar en la iglesia renacentista de Santa María de Aguas Vivas.

Foto: iStock

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Judería de Córdoba

En la Córdoba del siglo X, la cultura judaica vivió su Edad de Oro en la Península. Además de ser la cuna del reconocido médico y filósofo judío Maimónides, la judería cordobesa tiene su origen en tiempos del Imperio romano, aunque su momento de mayor esplendor tuvo lugar durante la dominación musulmana. Tras la conquista cristiana de la ciudad los judío se establecieron cerca del Alcázar. La calles estrechas y los patios interiores son dos elementos característicos del barrio en el que también se pueden visitar la Casa de Sefarad, la Casa del Judío, una sinagoga, la calle de los Judíos o el cementerio. Un conjunto que reconstruye a la perfección la vida y la historia de la comunidad judía en Córdoba.

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Judería amurallada de Cáceres

La presencia judía en la ciudad extremeña se remonta a la dominación musulmana, allá por el siglo XIII. El barrio de la judería se encuentra dentro de las murallas del centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, junto a la Plaza Mayor. La antigua sinagoga mayor es hoy la actual ermita de San Antonio, y el barrio del mismo nombre constituía la antigua aljama, caracterizada por las fuertes pendientes de sus estrechas calles.

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Xudería de Ribadavia

Ubicado junto a la orilla del río Avia, el barrio judío de este municipio gallego se formó en torno a los siglos XII y XIII. La mayor parte de sus habitantes eran mercaderes, cuyos negocios se instalaban en los bajos de las casas para resguardar los productos del calor y asegurar así una mejor conservación de los mismos. Los elementos más característicos que todavía se conservan en esta xudería son las largas y estrechas calles, así como las plazas porticadas y los patios rodeados de fachadas.

 

GIRONA

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