Entre librerías, casas y universidades

Desde Londres a las habitaciones propias de Virginia Woolf

Desde su primera casa en Hyde Park Gate, hasta el hogar en el que escribió sus obras más célebres en Sussex, recorremos los lugares más importantes para la escritora.

En su ensayo Una habitación propia, Virginia Woolf afirma que “una mujer debe tener dinero y una habitación propia si desea escribir ficción”. En esta frase, la autora inglesa habla de un espacio literal, un lugar físico, una estancia consagrada a las dos principales tareas que exige la literatura: pensar y escribir. Sin embargo, más allá de las palpables paredes de este primer y necesario cuarto, a lo largo de la vida de una autora o un autor existen muchos otros lugares que se acaban convirtiendo en una extensión de la “habitación propia”: salones, librerías, universidades y bibliotecas en las que la imaginación se despierta y habla, como le ocurrió a Virginia Woolf.

Aquí están las localizaciones que inspiraron la obra de la autora, desde su primer hogar en Londres hasta la casa situada en la campiña inglesa en la que escribió algunas de sus obras más importantes.

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Casas Virginia Woolf Londres
Foto: Shutterstock

Las casas de Virginia Woolf en Londres

La escritora inglesa nació el 25 de enero de 1882 en el barrio de Kensington, Londres, y pasó los primeros años de su vida en la hermosa casa situada en el número 22 de Hyde Park Gate. Después de la muerte de su padre, en 1904, Woolf se trasladó junto a sus dos hermanos y su hermana, la pintora Vanessa Bell, a una nueva casa en el número 46 de Gordon Square. Poco más tarde, se mudaron de nuevo al 29 de Fitzroy Square. 

En 1912, la autora se casó con Leonard Woolf y juntos se trasladaron a la apacible localidad de Richmond, alejada del caótico centro de Londres, donde fundaron la editorial Hogarth Press en el número 34 de Paradise Road. Años más tarde, la pareja también vivió en el 52 de Travistock Square y en Macklenburgh Square, antes de abandonar la vida en la ciudad para siempre y trasladarse a su cottage de Sussex. 

Virginia Woolf
Foto: Shutterstock

La mayoría de estas casas ostentan en la actualidad las clásicas placas conmemorativas de color azul que señalan los lugares en los que residieron personajes célebres en el Reino Unido. Más allá de estos pequeños detalles, se pueden seguir los pasos de Virginia Woolf a través de las hermosas Gordon Square, Fitzroy Square y Travisock Square, plazas en las que la autora y los demás intelectuales del Grupo de Bloomsbury se reunían para charlar, debatir y compartir sus creaciones artísticas. En esta última, de hecho, se alza un busto de bronce de Virginia Woolf, cuya melancólica mirada se dirige a la casa que antaño fue su hogar.

Hatchards
Foto: Shutterstock

Visitas a la librería Hatchards

Durante sus años en Londres, Virginia Woolf frecuentó un sinfín de librerías, pero, sin duda, hubo una que tuvo una especial importancia para la escritora: la librería Hatchards. Situada en el número 187 de Picadilly, la librería fue fundada por John Hatchard en 1797 y funcionó como librería independiente durante años, hasta ser adquirida por la cadena Waterstones.

Este acogedor espacio se convirtió en uno de los lugares favoritos de los escritores londinenses, entre ellos la propia Virginia Woolf, que le hizo su particular homenaje en su novela La Señora Dalloway, en la que la protagonista entra en la librería durante uno de sus paseos por Londres. 

Library of the British Museum
Foto: Shutterstock

La biblioteca del British Museum

Otro espacio londinense en el que Virginia Woolf pasó cientos de horas fue en la sala de lectura de la biblioteca del British Museum, donde, además de recorrer las estanterías con su mirada inquisitiva y pasar largas tardes leyendo, escribió Una habitación propia. 

De hecho, en el ensayo, la autora menciona la biblioteca y advierte que es una casa llena de libros sobre mujeres escritos por hombres, señalando así la desigualdad entre unos y otros que aborda a lo largo del texto. Paralelamente, Woolf se pregunta: "Si no se puede encontrar la verdad en las estanterías del Museo Británico, ¿dónde está?".

Cambridge
Foto: Shutterstock

conferenciante en cambridge

Más allá de Londres, la escritora pasó mucho tiempo en Cambridge, la vibrante ciudad universitaria en la que habían estudiado su padre y sus hermanos, y en la que daban clases y vivían algunos de sus amigos intelectuales del Grupo de Bloomsbury y del Grupo Granchester. Virginia Woolf acudió en diversas ocasiones a The Orchard House para reunirse con académicos como el economista John Maynard Keynes, el filósofo Ludwig Wittgenstein y el poeta Rubert Brook, entre otros, con los que tomaba té con pastas, conversaba y organizaba sus famosas y alocadas fiestas. 

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En 1928, Virginia Woolf fue invitada a dar sus dos primeras conferencias en esta universidad en los dos primeros colleges femeninos de Cambridge, el Girton y el Newnham. De estas conferencias nació el ensayo Una habitación propia, publicado en 1929, en el que la propia escritora se describe a sí misma paseando por las estancias de un college ficticio situado en la también ficticia ciudad de Oxbridge, cuyo nombre hace un claro guiño a las dos universidades más prestigiosas del Reino Unido. 

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Foto: National Trust Images/Caroline Arber

Una habitación propia en Sussex

Virginia Woolf pasó los últimos años de su vida en Monk’s House, el cottage del siglo XVII situado en Rodmell (Lewes), en el sur de Inglaterra, que adquirió junto a su esposo Leonard Woolf. En el corazón del Sussex más rural, la escritora disfrutó del tiempo y espacio necesarios para escribir algunas de sus obras más reconocidas, y también para recibir a sus amigos y compañeros de Londres, que se alejaban encantados de la ciudad para pasar tiempo con los Woolf. 

Actualmente, Monk’s House se ha convertido en un museo dedicado a la vida de la escritora en el que se pueden visitar las estancias en las que habitó y contemplar algunos de sus objetos personales, además de su apreciado escritorio. También se puede recorrer el jardín que rodea la casa, repleto de flores, plantas aromáticas y árboles, que fue uno de los principales motivos por los que los Woolf decidieron comprar este y no otro cottage

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Foto: National Trust Images/Andreas von Einsiedel

Las afueras de Rodmell también son importantes, ya que fue allí, en el río Ouse, donde Virginia Woolf se suicidó. Las mismas aguas que pusieron fin a la vida de una de las escritoras más importantes del siglo XX siguen fluyendo entre los campos de Sussex, murmurando el mismo sonido que despidió a la autora una fría mañana de marzo de 1941.