Ciudad del amor… y de la muerte

Lugares malditos y macabros: la cara más oscura de Venecia

Una ruta por las historias más escabrosas de la ciudad.

¿Existe una ciudad más romántica que Venecia? Pero toda cara tiene una cruz: la mágica ciudad de los canales esconde escabrosos relatos sobre fantasmas, asesinos de niños, ejecuciones públicas o disecciones de cadáveres, entre otras historias (algunas reales, otras mera leyenda) que hielan la sangre sin dejar de ser muy interesantes. 

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Riva di Biasio, el charcutero asesino

En el siglo XV, a orillas del Gran Canal había la tienda de un charcutero llamado Biasio, famoso por su “sguazeto”, una especie de estofado de carnes mixtas. Su receta tenía un ingrediente secreto que le daba un toque especial… ¿adivináis cuál? Un día, mientras comía, un hombre mordió lo que en principio le pareció un hueso… pero no: se trataba de un dedo humano. Horrorizado, lo denunció de inmediato a las autoridades venecianas, que irrumpieron en la tienda y descubrieron una macabra sorpresa… el ingrediente secreto de los platos de Biasio era nada menos que carne de niños. El carnicero asesino fue decapitado y descuartizado, y sus restos expuestos en cuatro puntos de la ciudad. Su tienda fue demolida, pero dio nombre a una parada del vaporetto.

Rio Terrà dei Assassini. El Río de los asesinos y la ley que prohibió las barbas largas

Rio Terrà dei Assassini / Foto: Shutterstock

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El Río de los asesinos y la ley que prohibió las barbas largas

Algunos de los canales de Venecia, con el tiempo, han sido cubiertos y se han convertido en calles, como es el caso del Rio Terrà dei Assassini. Su nombre no deja lugar a dudas: se le puso este nombre porque era un lugar especialmente “popular” para asesinar gente sin resultar visto. El número de incidentes llevó a las autoridades a instalar linternas de aceite en el siglo XII para que a los criminales les resultara más difícil esconderse, uno de los ejemplos más tempranos y curiosos de iluminación pública en Europa. Y también otra medida original: una ley que prohibía a cualquiera, fuese veneciano o no, dejarse barba larga, para que de esta forma fuera más fácil identificarle.

Puente y street art Venecia. El Puente de los Puñetazos: West Side Story a la veneciana

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El Puente de los Puñetazos: West Side Story a la veneciana

Otro nombre que lo dice todo: el Ponte dei Pugni, es decir, Puente de los Puñetazos, era un lugar donde la gente iba a pegarse. Pero no de cualquier manera: la historia se remonta a la rivalidad entre dos facciones rivales de la ciudad, los Castellani y los Nicolotti, emigrantes de las ciudades de Jesolo y Eraclea. Desde septiembre hasta Navidad, estos se desafiaban periódicamente en combates a puñetazos sobre los puentes de la ciudad: combatían alrededor de 300 personas por cada bando y el objetivo era echar a todos los adversarios al agua, ya que los puentes carecían de barandillas. Este no era sin embargo el único puente en el que tenían lugar los combates, para los cuales se acordaba lugar y fecha al más puro estilo West Side Story. Las llamadas “guerras de los puñetazos” duraron hasta principios del siglo XVIII y fueron prohibidas cuando de los puños se pasó a los cuchillos.

Campo San Giacomo dall'Orio. Las disecciones de cadáveres en la Corte de la Anatomía

Campo San Giacomo dall'Orio / Foto: iStock

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Las disecciones de cadáveres en la Corte de la Anatomía

En el Campo San Giacomo dall'Orio, unas placas recuerdan que en otro tiempo aquí se encontraba la Corte de la Anatomía: un espacio público en el que, desde 1558 hasta 1800, se realizaban disecciones públicas de cadáveres. Las disecciones formaban parte de la práctica de los estudiantes de medicina, pero anteriormente se hacían en espacios cerrados, lejos de las miradas morbosas. En realidad, el hecho de hacerlas al aire libre despertó críticas y en 1671 se construyó una escuela de anatomía, que gozó de gran prestigio hasta que un incendio la destruyó en 1800.

Poveglia, la isla maldita

Poveglia / Foto: iStock

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Poveglia, la isla maldita

Casi todas las islas de la Laguna Véneta pueden visitarse, excepto una: Poveglia. La historia de esta isla es muy siniestra, ya que durante las epidemias de peste de finales del siglo XVIII fue usada como fosa común para los apestados, cuyos cuerpos eran quemados… algunos de los cuales, todavía con vida. Más de 150.000 personas fueron incineradas, hasta el punto que las cenizas hicieron aumentar el nivel del terreno. Por si esto no fuera suficiente, en el siglo XX se estableció un manicomio cuyos internos aseguraban ver a los fantasmas de los muertos incinerados, y que acabó cerrando. La isla no es accesible, a menos que logres convencer a alguien lo bastante atrevido para acercarte con su barca.

Máscara veneciana. La piedra roja de la peste

Máscara veneciana / Foto: iStock

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La piedra roja de la peste

En el Sotoportego della Corte Nova se encuentra una curiosa piedra que, al contrario que las demás, es de color rojo. Su historia se remonta a la peste de 1630: una mujer llamada Giovanna tuvo una visión de la Virgen, que le encomendó pintar un cuadro con imágenes de santos y de la propia Virgen y colgarlo en la pared del Sotoportego della Corte Nova. Casi inmediatamente la peste cesó, pero una de las piedras se volvió de color rojo y se dijo que en ella había sido aprisionada la epidemia. Desde entonces los venecianos consideran que pisarla trae mala suerte, aunque algunos sostienen lo contrario, que hacerlo atrae el dinero y el amor. ¿Te atreverías a comprobar cuál de las dos versiones es correcta?

Monumento Giuseppe Garibaldi. El fiel fantasma garibaldino de los jardines de la Bienal

Monumento Giuseppe Garibaldi / Foto: iStock

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El fiel fantasma garibaldino de los jardines de la Bienal

En los jardines de la Bienal se encuentra la estatua de Giuseppe Garibaldi, uno de los artífices de la unificación italiana en el siglo XIX. Pero muchos no prestan atención a otra estatua que hay en el lado posterior del monumento: se trata de Giuseppe Zolli, uno de sus soldados que había jurado “cubrirle las espaldas incluso después de muerto”. Según la leyenda, en 1921 el fantasma de Zolli empezó a aparecer junto a la estatua de su general y se dedicaba a hacer la zancadilla a todos los que pasaban por detrás, fiel a su promesa: por ese motivo los venecianos decidieron incorporar a la parte trasera del monumento una estatua del propio Zolli, que de ese modo pudo descansar tranquilo sabiendo que su juramento sería mantenido.

Basílica de San Giovanni y Paolo. El fantasma sin cabeza del doge Marin Faliero

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El fantasma sin cabeza del doge Marin Faliero

Marin Faliero fue doge (jefe de estado) de la Serenísima República de Venecia entre 1354 y 1355, cuando su magistratura terminó del modo más abrupto posible: al descubrirse que había participado en una conjura contra otros nobles de la ciudad, fue condenado a muerte y decapitado. Su cuerpo fue exhibido públicamente como escarmiento, antes de ser enterrado en la iglesia de los Santos Giovanni y Paolo. Desde entonces, la gente asegura haber visto el fantasma decapitado del doge vagando de noche por la plaza enfrente de la iglesia, buscando su cabeza.

Escuela de San Marcos. El fantasma del Levantino en el Rio de los Mendigos

Escuela de San Marcos / Foto: iStock

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El fantasma del Levantino en el Rio de los Mendigos

En uno de los portales de la Escuela de San Marcos se puede apreciar un grafiti que representa a un hombre con un turbante y lo que parece ser un corazón en la mano. Es una referencia a la leyenda del Levantino, un hombre medio judío y medio turco que, frustrado por no ser aceptado por ninguna de las dos comunidades, se desahogaba pegando a su madre, que sin embargo continuaba queriéndolo. Hasta que una noche, en un ataque de rabia, el hijo agarró un cuchillo y le arrancó el corazón; horrorizado por lo que acababa de hacer, huyó aún con el corazón en la mano. Al llegar a la Escuela de San Marcos, tropezó y cayó de bruces. En ese momento, el corazón cayó al suelo y pudo oír la voz de su madre diciendo: “¿Hijo mío, te has hecho daño?”; no pudiendo soportar la culpa, él se suicidó lanzándose al canal que lleva el nombre de Rio de los Mendigos. Según la leyenda, el viento que se oye aullar en las frías noches de invierno son los lamentos del hijo que sigue buscando el corazón de su madre y el calor de su amor incondicional.

Plaza San Marcos. Las columnas de la mala suerte en la Plaza de San Marcos

Plaza San Marcos / Foto: iStock

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Las columnas de la mala suerte en la Plaza de San Marcos

Las dos columnas que custodian la Plaza de San Marcos por el lado del mar son un punto de encuentro fácil, pero los venecianos más supersticiosos jamás aceptarían quedar junto a ellas. El motivo es que entre las columnas era donde, en tiempos de la República de Venecia, se ejecutaba a los condenados a muerte, por lo que se considera que pasar entre ellas atrae la desgracia.

La columna de la salvación del Palacio Ducal

Palacio Ducal / Foto: iStock

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La columna de la salvación del Palacio Ducal

En la fachada del Palacio Ducal, la sede del gobierno de la Serenísima, se pueden ver claramente dos columnas de color rojizo. Según la tradición, entre ellas se leían en público las condenas a muerte: sin embargo, los condenados tenían una última oportunidad para salvarse. En la fachada del palacio que da al mar, se puede ver otra columna cuya base está visiblemente desgastada: si el reo conseguía dar la vuelta a la columna sin resbalar de aquella precaria superficie, era perdonado.

Ca'Dario. Ca' Dario, el palacio maldito

Ca'Dario (derecha) / Foto: iStock

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Ca' Dario, el palacio maldito

Ca' Dario es uno de los palacios más sugestivos del Gran Canal, gracias a su preciosa fachada decorada con medallones de mármol y piedra de Istria. Su belleza contrasta con su terrible fama, ya que está considerado el palacio más maldito de Venecia: todos los que lo han comprado han sido asesinados, se han suicidado o han muerto en circunstancias extrañas, y se dice que sus espíritus aún vagan por la casa. Una leyenda atribuye esta “maldición” al rumor de que el palacio se construyó sobre un antiguo cementerio de los Caballeros Templarios.

Los desgraciados orfebres de la Torre del Reloj

Torre del Reloj / Foto: iStock

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Los desgraciados orfebres de la Torre del Reloj

En 1493, el gobierno de la Serenísima decidió sustituir el viejo mecanismo de la Torre del Reloj, que se encuentra en la entrada norte de la Plaza de San Marcos. El encargo fue confiado a los Rainieri, una prestigiosa familia de relojeros de Reggio Emilia: Gianpaolo y su hijo y heredero Giancarlo, quienes crearon un reloj de tal precisión y calidad que todavía hoy funciona. Sin embargo, su recompensa fue muy desagradecida: para evitar que pudieran crear para otra ciudad una maravilla que rivalizara con aquella, el Consejo Mayor de Venecia ordenó que a ambos se les sacaran los ojos.

Isla San Michele. La procesión fantasma de la isla de San Michele

Isla San Michele / Foto: iStock

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La procesión fantasma de la isla de San Michele

La isla de San Michele es el cementerio histórico de Venecia y, como cualquier cementerio, tiene sus historias de fantasmas. Ni se os ocurra visitarla en un día de niebla durante el inverno, ya que podríais encontraros con la procesión de las góndolas fantasmas… En noviembre de 1904, un grupo de residentes de la isla de Murano volvía de Venecia; a pesar de la oscuridad y de la densa niebla, querían pasar la noche en sus casas sin esperar a que se hiciese de día. Pero nunca llegaron a su destino, ya que a causa de la niebla las góndolas chocaron con un vaporetto y sus pasajeros se ahogaron en las gélidas aguas de la laguna, precisamente frente a la isla de San Michele. Por ello se dice que, en los días invernales de densa niebla, frente al muelle de la isla aparece una procesión de góndolas fantasma escoltando los ataúdes de los pobres desdichados hasta el cementerio.

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Lugares malditos y macabros: la cara más oscura de Venecia

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