Los lugares que marcaron la vida de Isabel II

De Londres a Kenia a través de los palacios, hoteles y restaurantes fetiche de la monarca.

Desde la residencia oficial de Buckingham Palace hasta el que se convirtió en su último refugio, el castillo de Balmoral. Pasando por su palacio favorito y el que fue su único hogar fuera del Reino Unido. Pero también ese hotel al que tanto le gustaba ir en Londres y el primer restaurante donde cenó como reina. Estos son algunos de los lugares más especiales de una monarca también especial. 
 
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iStock-1388250905. Castillo de Balmoral (Escocia)

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Castillo de Balmoral (Escocia)

Castillos hay muchos pero para Isabel II ninguno como Balmoral, el lugar donde precisamente ha pasado sus ultimas horas de vida. Y donde, probablemente de haberlo podido elegir, hubiera querido que así fuera. Aquí venía a desconectar de verdad, como hacía durante los largos veranos que pasaba junto a su marido, el Duque de Edimburgo. Porque esta construcción -claro ejemplo de arquitectura baronial escocesa con sus torres y almenas- situada en las tierras altas de Escocia, no es residencia oficial de la familia real sino propiedad privada de la monarca. No hay lugar en Balmoral para actos oficiales, salvo muy extraordinarias excepciones . En la agenda priman los paseos a pie, a caballo o en Land Rover por los bosques que forman parte de una propiedad en la que también hay cultivos, establos y hasta una granja.

iStock-564578036. Buckingham Palace: la residencia por excelencia

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Buckingham Palace: la residencia por excelencia

Perfecto para albergar recepciones y cualquier tipo de actos oficiales pero no para construir un verdadero hogar, cuentan algunos de sus biógrafos que Isabel II nunca quiso vivir en Buckingham. Su deseo siempre fue permanecer en la cercana residencia de Clarence House, donde hasta ahora ha vivido su hijo el nuevo rey Carlos III de Inglaterra y donde ella ya había construido un hogar junto a su marido antes de ser coronada. Pero el entonces primer ministro británico Winston Churchill prácticamente la obligó a trasladarse a la que oficialmente es la residencia del monarca británico desde los tiempos de la reina Victoria. No en vano, es uno de los pocos Palacios reales del mundo que siguen siendo residencia. Aquí es donde están el salón del trono, el salón de baile y donde se encuentran buena parte de las colecciones reales, que incluyen obras de Rubens, Vermeer y Rembrandt, entre otros. Un imponente edificio de estilo neoclásico construido sobre lo que comenzó siendo sólo la residencia del duque de Buckingham y hoy es todo un símbolo de la monarquía británica y mundial. Una de los pocos palacios que siguen siendo residencia real.

iStock-516929056. Windsor, un castillo a las afueras

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Windsor, un castillo a las afueras

Aunque nunca tuvo que lidiar con los atascos, los cortes en el metro, las obras, el ruido o cualquier otro de los clásicos inconvenientes de vivir en una gran ciudad, claramente Isabel II no era amiga de los famosos hustles and bustles de Londres. Los fines de semana y siempre que podía se escapaba al palacio de Windsor, otra de las residencias oficiales de la familia real situada a sólo 40 kilómetros de allí. No importaba que durante su estancia tuviera que seguir manteniendo su agenda oficial y sus obligaciones, en Windsor siempre se sintió más relajada. Un lugar único en el mundo; el castillo habitado más grande y antiguo del planeta. Una auténtica fortaleza de cinco hectáreas y casi mil años de historia, que ha servido de refugio de la corona británica durante los momentos más difíciles de la historia, como la Segunda Guerra Mundial, cuando Isabel II siendo aun una niña se trasladó allí junto a su familia para protegerse de los bombardeos sobre Londres.

1293983. Malta, su único hogar fuera de Reino Unido

Isabel II saludando a los malteses en La Valeta a inicios de los 50. Foto: Cordon Press

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Malta, su único hogar fuera de Reino Unido

Para entonces ya era la heredera al trono pero la princesa Elizabeth llegó a Malta en 1949 simplemente en calidad de esposa de un oficial de la marina británica. Juntos construyeron allí el único hogar que Isabel II tuvo fuera del Reino Unido en sus 96 años de vida y pasaron, probablemente, los días más tranquilos de su matrimonio. Dos años en los que cuentan que era habitual verla haciendo la compra o yendo a la peluquería. Villa Guardamangia fue el lugar elegido para establecerse, una residencia a las afueras de La Valeta construida en el siglo XVII de 1.500 metros cuadrados que con dieciocho habitaciones, establos, un inmenso jardín e incluso un búnker de guerra. Parte del patrimonio más valioso de la isla, los actualmente se encuentra en proceso de restauración.

GettyImages-1409842898. Memorias de África: de Sudáfrica a Kenia

Parque nacional de Aberdares. Foto: Getty Images

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Memorias de África: de Sudáfrica a Kenia

Sudáfrica, Kenia… Sin duda, Africa es un territorio destacado en la biografía de la Reina, al que viajó en repetidas ocasiones durante su reinado y del que guardaba infinidad de recuerdos únicos. En 1947 tuvo lugar el único viaje oficial de la monarca junto a sus padres y su hermana en un viaje que duró tres meses. Y allí, en Ciudad del Cabo, coincidiendo con su 21 cumpleaños, Isabel II pronunció su discurso más histórico. Un mensaje de radio en el que declaraba a los británicos que “toda mi vida, ya sea larga o corta, estará dedicada a su servicio y al servicio de nuestra gran familia imperial a la que todos pertenecemos”. De safari en Kenia y alojada en el ya desaparecido en el Treetops hotel -dentro del Aberdares National Park- se encontraba cinco años después con su ya marido, el duque de Edimburgo, cuando se enteró de la muerte de su padre y de su ascenso al trono.

new-front-exterior. The Goring, su hotel preferido de Londres

Foto: The Goring

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The Goring, su hotel preferido de Londres

Nadie puede poner en duda que The Goring era el hotel favorito de la reina en Londres. Que este establecimiento de más de cien años de historia sea el único del mundo que haya recibido el sello real no es la única prueba que lo demuestra. Tal era su apego, gusto y cariño por este lugar que fue a su chef pastelero y no a otro a quien Isabel II encargó la tarta para el bautizo del príncipe Carlos. Probablemente se lo descubriera su madre, de quien dicen que adoraba su plato de langosta. No en vano su restaurante cuenta con una estrella Michelin. Y la tradición familiar ha continuado. En su suite real, de mas de ocho mil euros, pasó su última noche de soltera Kate Middleton y también a Meghan Markle se la vio pasear pos su salones cuando todavía vivía en Londres.

Prince-of-Wales Photograph. Qualingo's, el primer restaurante de la monarca

La sala privada Príncipe de Gales en el hotel Qualingo's. Foto: Qualingo's

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Qualingo's, el primer restaurante de la monarca

Lo de "¿qué tal si cenamos fuera esta noche?" no parece una frase muy propia de una monarca como Isabel II pero eso no significa que no la haya pronunciado nunca. Quaglino’s, por ejemplo, puede presumir -y vaya si presume- de ser no sólo el primer restaurante al que acudió Isabel II tras su coronación en 1952 sino también de que nunca antes un monarca había cenado en un restaurante público en toda la historia de la monarquía británica. Algo debió de llamarle mucho la atención a la Reina para aceptar la invitación que le enviaron a palacio desde este local situado en una perpendicular a Picadilly Street que todavía hoy conserva parte de la decoración de entonces, como su icónica escalera. …Y algo debió de gustarle también porque dicen que volvió.

grin