Entre playas y hórreos

Mar y montaña en Lugo

Un viaje por la provincia desde los acantilados y pueblos marineros del norte a los bosques y aldeas de Os Ancares.

Lugo esconde intramuros el magnífico pasado de la antigua Lucus Augusti. Bajo la protectora mirada de su muralla romana declarada Patrimonio de la Humanidad, floreció una ciudad que todavía conserva la esencia del imperio: las termas o la Casa dos Mosaicos trasladan a su época más brillante. Pero más allá de la capital, la provincia de Lugo sorprende al viajero con una riqueza paisajística que discurre entre rías y playas espectaculares, bosques centenarios y solitarias montañas.

 
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iStock-610661312. La playa monumento

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La playa monumento

Este viaje empieza en el norte para recorrer la costa de A Mariña Lucense, donde se descubre esa Galicia en la que el verde del acantilado se funde con el azul del Cantábrico más bravo. Ahí, entre bellas rías y pueblos marineros, se esconde uno de los más hermosos arenales de Europa: la playa de As Catedrais. Arcos y bóvedas rocosas compiten con grutas y pozas para ofrecer al visitante la mejor visión de este arte natural en estado puro. A esta playa hay que acudir con la marea baja, para que el impetuoso mar no nos impida descubrir las formas imposibles que ha labrado con la ayuda del tiempo, el  viento y los matices de colores de las rocas, tajadas por la fuerza del oleaje cántabro.

Caminar por el sendero que bordea As Catedrais regala asimismo una perspectiva del acantilado distinta pero igual de sobrecogedora. Los enclaves marineros de Foz y Ribadeo, con sus respectivas rías asomadas al mar, pueden ser una buena manera de despedir esta costa para aproximarse a la capital, donde la huella monumental del hombre resta protagonismo a la diosa Naturaleza.

 

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iStock-1086874666. Una capital universitaria e histórica

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Una capital universitaria e histórica

En Lugo, el ambiente estudiantil que emana de la Universidad se percibe discretamente por el casco antiguo, salpicado de tabernas de tapeo que inevitablemente conducen al pie de su monumental catedraluna hermosa mezcla de estilos sobre la base del primitivo edificio románico. Pero es la esencia de su pasado romano la que va a acompañar a través de plazas y calles, mostrando una ciudad para saborear sin prisas. El Museo Provincial, enclavado en un antiguo convento, guarda hermosos mosaicos y una de las mejores colecciones de orfebrería de la Península. La Casa dos Mosaicos, las Termas y los múltiples vestigios bajo el suelo de las empedradas callejuelas completan el magnífico legado romano. La visita al Centro de Interpretación de la Muralla permite comprender la importancia estratégica de este gigante que después de tantos siglos sigue en pie.

Abandonando la capital lucense, merece la pena desviarse apenas diez minutos hacia un lugar que se antoja mágico. Santa Eulalia de Bóveda suma a su místico aspecto el encanto de lo desconocido, ya que no está claro si este antiguo templo del siglo iii fue un santuario pagano posteriormente reconvertido en templo cristiano. Todavía conserva en su interior un misterioso estanque bordeado por cuatro columnas y unas hermosas pinturas murales que recubren la bóveda.

 
iStock-529670312. En pleno Camino de Santiago

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En pleno Camino de Santiago

En marcha de nuevo con rumbo hacia la sierra de Os Ancares, aparece O Cebreiro. La historia y la leyenda se mezclan en este enclave anterior a los romanos y que alcanzó renombre como etapa del Camino de Santiago. El primer hospital de peregrinos y la iglesia prerrománica guardan tesoros como una pila bautismal y el Relicario del Milagro, una talla de la Virgen del siglo xii. Bellos acebos adornan la aldea donde se camina entre hospederías y bares que ofrecen delicias gastronómicas como el queso de O Cebreiro, la miel o las castañas justifican una sosegada parada.

 
iStock-1223783753. Elogio de la arquitectura popular

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Elogio de la arquitectura popular

En el mismo municipio se halla el Conjunto Etnográfico de O Cebreiro donde se descubren las verdaderas joyas de los pueblos ancareños: las pallozas, restauradas con tanto mimo que preservan su imagen heredada de la cultura castreña. Las construcciones circulares, con techo de paja de centeno, exhiben la piedra del campo gallego. 

 
iStock-1212568418. El hogar los hórreos cuadrados

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El hogar los hórreos cuadrados

Piornedo es uno de esos lugares donde la dureza del invierno suma valor a su encanto. Sus pallozas son magníficas, acompañadas de típicos hórreos cuadrados, cuya techumbre inclinada cubierta con una gruesa capa de paja protegía a los aldeanos que compartían morada con el ganado aprovechando el calor del hogar. En la Palloza Museo de Piornedo se guarda la mejor colección de objetos tradicionales de Os Ancares. Es una delicia visitarla para entender la cultura y sabiduría de sus gentes. 

 

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