Como aquella canción de los años 50

Las Marcas, el último gran secreto de Italia

Tras recorrer durante tres años toda Italia, Giulio Piovene describió Las Marcas como un compendio de todos los paisajes del país. Su guía literaria 'Viaggio in Italia' de los años 50 se mantiene actual.

Las Marcas es una tierra sobria, con uno de los territorios más ordenados y armoniosos de la península: las montañas alineadas en el límite occidental con Umbría, casi haciendo de escudo; los lagos a los pies de las montañas; los ríos, paralelos entre ellos y bien distribuidos, que surcan en perpendicular el territorio; los valles y las dulces colinas salpicadas de pintorescos borghi que van descendiendo gradualmente hasta encontrarse con el mar Adriático. De manera análoga, el carácter de los habitantes de Las Marcas es equilibrado y comedido, acogedor y tolerante, lo que hará sentirse como en casa. 

 

En primavera el verde de las colinas logra miles de matices, mientras el mar resplandece con todas sus tonalidades de azul. Este es el mejor momento para descubrir esta región italiana aún poco conocida por el turismo. Para aprovechar al máximo el viaje, lo mejor es recorrerlo de norte a sur, alternando costa y colinas, pueblos y ciudades, para así ir disfrutando de toda su variedad paisajística y cultural.

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Gradara

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El castillo de la 'Divina Comedia'

Empezamos cerca del límite con Emilia-Romaña, en Gradara, donde se halla uno de los castillos medievales mejor conservados de Italia. Cercado por dos imponentes murallas, el castillo se erige a unos 120 m sobre el nivel del mar y domina la colina con su torre principal de 30 m de altura. Esta imponente fortificación forma parte del imaginario literario italiano, ya que aparece en un canto de la Divina Comedia en el que Dante narra la trágica muerte de Paolo y Francesca, los amantes de Gradara asesinados por el marido de ella, que el escritor florentino castiga en el círculo de los lujuriosos del Infierno. 

La Pesaro de Rossini

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La Pesaro de Rossini

La provincia norte es la más boscosa. El verde intenso de robles, hayas y pinos negros irrumpe con potencia en el parque natural Monte San Bartolo, antes de llegar a Pesaro, patria del compositor Gioacchino Rossini (1792-1868). Cada agosto, en el teatro que lleva el nombre del artista se celebra el homónimo festival internacional de música lírica. El terciopelo rojo de las butacas y el oro de las decoraciones acogen a los entusiastas de este género musical que llegan de todo el mundo. En Pesaro recorremos el elegante centro histórico descubriendo los lugares rossinianos, entre los que destacan la casa-museo del maestro, el conservatorio o la biblioteca de la Fundación Rossini, que reúne las obras del compositor y una vasta colección de material relacionado con su trabajo.

Urbino

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Urbino y los genios del Renacimiento

A través de un territorio ondulado que alterna campos de cereales y huertas, llegamos a Urbino, la indiscutible capital cultural de Las Marcas y Patrimonio Mundial por la Unesco. Aquí se hospedó una de las principales cortes renacentistas italianas, donde trabajó el pintor, escultor y arquitecto Raffaello Sanzio, al que este año la ciudad rinde homenaje con numerosas actividades culturales y exposiciones en ocasión del quinto centenario de su muerte. Para conocer de cerca la increíble producción artística de uno de los genios del Renacimiento italiano, es imprescindible visitar el Palazzo Ducale, una de las residencias principescas más elegantes de Europa, erigido por el duque Federico da Montefeltro en el siglo XV. El palacio alberga hoy la Galería Nacional de Las Marcas, donde se sigue respirando el mismo esplendor intelectual de hace unos siglos. En el museo podemos admirar algunas de las pinturas más valiosas del quattrocento y del cinquecento, como la Flagellazione de Piero de la Francesca, La Città Ideale atribuida al arquitecto Luciano Laurana, quien se encargó de parte de la construcción del Palazzo Ducale, y Ritratto di Gentildonna de Rafael. 

Grotte di Frasassi

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Entre artesanos y grutas

Las Marcas es tierra de grandes artistas, pero sobre todo de pequeños artesanos. Esta característica se hace patente en Fabriano, ciudad conocida en todo el mundo por la producción de su preciado papel. En el Museo della Carta e della Filigrana se exponen ejemplos de la habilidad de sus artesanos. 

A solo 8 km de distancia de Fabriano, la naturaleza nos regala una de las atracciones más impactantes de la región: las Grotte di Frasassi. Estas cuevas kársticas fueron descubiertas casulamente en 1971 por un grupo de espeleólogos. Desde entonces, permanecen abiertas al público todo el año con diversos itinerarios que sumergen al visitante en un mundo fantástico esculpido por estalagmitas y estalactitas. 

Ancona. El codo de Las Marcas

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El codo de Las Marcas

Cabalgando las sinuosas colinas como si fueran olas, nos dejamos llevar hacia otro elemento cardinal de la región. Se trata del Monte Conero, el codo de Las Marcas, como indica su nombre de origen griego. En la cima de este promontorio se encuentra Ancona, capital de la región y antigua puerta hacia Oriente. La ciudad sigue siendo un importante puerto mercantil y turístico, con rutas diarias hacia ciudades de Croacia y Grecia. En la zona portuaria se encuentra la Mole Vanvitelliana o Lazareto, un grandioso edificio pentagonal que el arquitecto Luigi Vanvitelli proyectó en el siglo XVIII. Lejos de las laberínticas calles del centro histórico, en la colina de San Ciriaco, se eleva la homónima catedral románica, que parece vigilar el tráfico marítimo desde lo alto. 

Mezzavalle. Playa

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Excursión y toalla

Basta con desplazarse unos pocos kilómetros para poder disfrutar de las mejores playas de la región, resguardadas por una costa alta y rocosa. Mezzavalle es una franja de arena blanca a la que se llega por un sendero empinado, y la pequeña cala Le due sorelle (las dos hermanas), que debe su nombre a las dos rocas gemelas que se elevan desde el mar, es otra joya escondida que merece la pena buscar. Después de una buena excursión –conviene ir equipado con un calzado de montaña– la naturaleza recompensa con unas aguas cristalinas que nada tienen que envidiar a los mares caribeños. 

Loreto

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Loreto, lugar de peregrinación

Reconfortados por las aguas templadas del Adriático, seguimos el viaje por el interior de la provincia de Ancona. Nos detenemos en Loreto, un enclave de especial significación para los católicos pues su catedral alberga una Virgen negra que es venerada cada año por numerosos peregrinos. Según narra la leyenda, la iglesia se construyó en el punto donde llegó volando la casa de la Virgen desde Nazaret. En 2020 se celebraba el Jubileo Lauretano, en ocasión del centenario de la proclamación de la Virgen como patrona de la aeronáutica. 

Recanati

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Recanati o 'L'intfinito'

Dejando Loreto nos volvemos a sumergir en el paisaje de colinas en dirección a Recanati, el encantador pueblo medieval que fue patria de Giacomo Leopardi, genio literario del siglo XVIII. La casa del poeta transformada ahora en museo, con su inmensa biblioteca, merece una atenta visita, así como el recorrido de los lugares leopardianos. No podemos dejar esta «ciudad balcón» sin antes disfrutar de sus inspiradoras vistas. Con ese objetivo nos dirigimos hacia la colina desde donde Leopardi contemplaba su tierra y que inmortalizó en uno de los poemas más bonitos de la literatura italiana, L’infinito (1819). 

Macerata

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Un paseo por Macerata

Al cruzar los cerros que en verano se tiñen de amarillo por los girasoles, llegamos a Macerata, ciudad con una larga tradición universitaria que se remonta al año 1290. En el casco antiguo visitamos el sugestivo teatro al aire libre Sferisterio, que acoge conciertos de ópera de alto nivel y en las noches de función ilumina el centro de Macerata. No puede faltar un agradable paseo por la Piazza della Libertà junto a la torre con su reloj planetario y una visita al bello Palazzo Ricci, una pinacoteca que atesora una exquisita colección de obras de arte del siglo XX. 

Montes Sibilinos

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Las leyendas de los Montes Sibilinos

Una vez en el Parque Natural de los Montes Sibilinos, el verde deja paso al gris de las rocas calcáreas y a una vegetación menos exuberante. Los Montes Sibilinos, con su pico más alto, el Vettore (2476 m), se extienden entre Las Marcas y la región de Umbría. Este inmenso parque está rodeado de un halo de magia y misterio por las numerosas leyendas que se le atribuyen. Según una de ellas, aquí se encuentra la cueva de la Sibila, por la que se accedía al reino subterráneo de una sacerdotisa y profeta. En el parque se halla también el lago de Pilatos, donde se narra que acabó el cuerpo de Poncio Pilatos, ajusticiado por orden del emperador Tito Vespasiano. 

Muchos de los pueblos y aldeas que pertenecen a los Montes Sibilinos, como Ussita, Montemonaco o Arquata del Tronto, sufrieron grandes desperfectos durante los terremotos que azotaron la región en 2016. Los inclementes sismos, sin embargo, no han podido arrebatar la fuerza de voluntad de los habitantes, empeñados en seguir cuidando de su tierra. Su plan de recuperación y promoción cuenta con una amplia red de itinerarios senderistas y ciclistas que permiten observar la biodiversidad de la zona. Para los ciclistas, sobre todo, el territorio de Las Marcas es un paraíso recorrido por 24 rutas que suman más de 2000 km. 

Fermo

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Un viaje en el tiempo en Fermo

Los matices de verde y ocre de la campiña marchigiana se siguen alternando en el interior de la recién establecida provincia de Fermo, que agrupa cuarenta pueblos y pequeñas ciudades. Fermo se localiza a 300 m sobre el nivel del mar, y su catedral de Santa Maria Assunta in Cielo se encuentra en la punta de una colina que domina la ciudad. Destaca la Piazza del Popolo con el Palazzo dei Priori, que alberga la Biblioteca Civica y una pinacoteca en la que se exhibe La adoración de los pastores, de Rubens, un cuadro encargado al pintor en 1608. 

En la magnífica Sala del Mappamondo sobresale un enorme mapamundi de madera forrado con papel de Fabriano del siglo XVIII. Bajando desde el palacio por las empinadas calles de Fermo, se llega a las cisternas romanas, un sorprendente sitio arqueológico de más de 2000 m2 que data del siglo I d.C. Aquí se recogía el agua pluvial que abastecía a toda la ciudad. En agosto Fermo se viste de fiesta para la Cavalcata dell’Assunta, una de las recreaciones históricas más antiguas de Italia, que incluye una competición de caballos con una excelente ambientación medieval.

De borghi en borghi

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De borghi en borghi

Los antiguos borghi (núcleos de pocas casas), cada uno con su encanto propio, pintan el paisaje de marrón con sus edificios de piedra vista y cautivan con sus callejuelas empedradas. Paramos en Moresco para perdernos por el diminuto centro medieval y saludar a los ancianos que se sientan en Piazza Castello, siempre dispuestos a dar indicaciones y a contar alguna anécdota personal. 

Grottammare. El mejor balcón de Las Marcas

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El mejor balcón de Las Marcas

Volvemos a la costa para visitar el castillo Rocca Tiepolo (1267) en Porto San Giorgio y después pasear por una de las playas de arena fina más populares. Reservamos el final del día para disfrutar de unas sugestivas vistas al mar desde el privilegiado balcón de Torre di Palme, considerada entre las aldeas más bonitas del país. 

Como si estuviéramos dentro de una pintura de Rafael, avanzamos por la provincia más sureña de Las Marcas. Aquí nos espera uno de los pueblos más «instagramables» de la región. Como su nombre indica, Grottammare Alta se encuentra en la parte elevada de una colina, y deja pasmado al visitante con su Piazza Peretti y el pórtico que ofrece una fascinante vista al mar.

 

San Benedetto del Tronto

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Entre sombrillas y paseos

En la ciudad costera de San Benedetto del Tronto el ambiente se anima y los colores se multiplican, especialmente en verano, cuando las sombrillas de los chiringuitos se vuelven a abrir y los restaurantes del paseo marítimo se llenan de vida. En otoño e invierno, los cinco kilómetros de costa son ideales para recorrer en bicicleta, mientras se pasa junto a diez jardines temáticos y se disfruta de experiencias multisensoriales en las que el agua es la protagonista, entre palmeras, pinos y plantas exóticas.

AScoli Piceno. Ascoli Piceni

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La guinda del pastel: Ascoli Piceni

Nuestro viaje termina en Ascoli Piceno, en la renacentista Piazza del Popolo. Durante la fiesta medieval Giostra della Quintana, en julio y agosto, la plaza se colorea mientras desfilan lanzadores de banderas, arqueros, músicos, damas y caballeros. El resto del año recupera su placidez y se convierte en el mejor lugar para imitar a los habitantes de Ascoli y sentarse a tomar un espresso o una anisetta (el licor de anís) en el modernista Caffè Meletti. Será imprescindible entonces probar las tradicionales olive all’ascolana (aceitunas rellenas de carne y fritas), perfectas para un aperitivo con un buen vino de alguna de las denominaciones de origen locales, como Pecorina, Passerina o Rosso Piceno. 

Mientras miramos el Duomo de Ascoli y disfrutamos de los sabores típicos, recorremos con la mente las etapas de nuestro itinerario por Las Marcas, una tierra discreta y equilibrada que revela tímidamente su gran variedad de paisajes, arte y tradiciones. Tenía razón Giulio Piovene al afirmar que «Italia, con sus paisajes, es un destilado del mundo, y Las Marcas, de Italia».

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