Sin meterse en un charco

Los cinco mejores humedales de España

Lugares donde avistar animales, disfrutar de un ecosistema singular y, de paso, concienciarse sobre su relevancia.

Cada año, el día 2 de febrero tiene lugar el Día Mundial de los Humedales con el próposito de sensibilizar a las administraciones pero también a los visitantes de la importancia, valores y funciones de los humedales y los beneficios que reportan. España tiene una enorme diversidad en este tipo de ecosistemas que en general son muy frágiles y vulnerables. En los últimos cincuenta años han desparecido el 60 por ciento de los humedales, un proceso que aunque no es imparable sí necesita de la voluntad y la determinación de todos. En este apartado el turismo sostenible tiene mucho que hacer. La mayoría de las zonas lacustres españolas ofrecen actividades basadas en el respeto al entorno y visitas guiadas que permiten conocer los espacios naturales sin dañarlos lo que significa un aporte de ingresos muy importante.

España cuenta con 38 humedales entre los que destacan parques nacionales como Doñana y las Tablas de Daimiel, lagunas como Gallocanta y Fuente de Piedra y territorios como el Delta del Ebro. Estos son algunos detalles y singularidades de cada uno de ellos. 

 

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GettyImages-1226367050. Parque Nacional de Doñana

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Parque Nacional de Doñana (Huelva, Sevilla y Cádiz)

El humedal más extenso e importante de la Península es un lugar de gran importancia como lugar de paso, cría y residencia en la época invernal. Situado en Andalucía entre las provincias de Huelva y Sevilla, Doñana presenta un extraordinario mosaico de ecosistemas que albergan una biodiversidad única en Europa. Destaca sobre todo la marisma. Existen diversas excursiones y rutas a través del Parque para avistar aves y que se inician en alguno de sus centros de visitantes, como el del Acebuche o el de la Fábrica de Hielo.

iStock-1338736053. Delta de Ebro

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Parque Natural del Delta del Ebro (Tarragona)

La zona húmeda más grande de Cataluña es además una de las más importantes de la región Mediterránea. La desembocadura del río que da nombre al conjunto de estas tierras constituye un parque natural de primer orden, con una incomparable riqueza de flora y fauna que lo hacen único y excepcional. La Oficina del Parque Natural del Delta del Ebro, situada en la localidad de Deltebre, organiza salidas por los carriles-bici que hay en las principales zonas protegidas. El Parque Natural dispone de abundantes miradores situados en lugares estratégicos para el avistamiento de las aves.

iStock-1086654356. Parque Nacional Tablas de Daimiel

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Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, Cuenca y Albacete)

Hace unos años, el futuro de las Tablas de Daimiel era más que incierto. La escasez de agua y el uso excesivo de los acuíferos parecía que iban a acabar con este bellísimo paisaje manchego, ubicado entre las provincias de Ciudad Real, Cuenca y Albacete. Pero el agua ha vuelto a brotar en el paraje y la visita a través de las pasarelas que recorren el parque es una auténtica gozada. En invierno, la grulla es la protagonista del Parque y se organizan visitas comentadas para avistarla.

iStock-1330504249. Laguna de Fuente Piedra

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Reserva Natural de la Laguna de Fuente de Piedra (Málaga)

Los flamencos, esas esbeltas y carismáticas aves, han elegido diversos lugares de la geografía española para fijar su residencia. Uno de sus refugios más importantes es la Laguna de Fuente de Piedra, donde existen grandes colonias durante todo el año. Ubicada en la comarca de Antequera, en la provincia de Málaga, la Laguna de Fuente de Piedra es la más grande de Andalucía y ofrece un entorno privilegiado para la reproducción del flamenco rosa, además de ser área de invernada y de paso de muchas otras aves. El Parque organiza visitas guiadas por la zona y descubre los lugares donde se esconden los tímidos flamencos.

shutterstock 178098161. Laguna de Gallocanta

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Reserva natural de la Laguna de Gallocanta (Teruel y Zaragoza)

La grulla también es la protagonista de este paisaje que se extiende entre las provincias de Teruel y Zaragoza, a mil metros de altitud. Gallocanta constituye un magnífico lugar de invernada y paso para multitud de aves migratorias. Desde octubre más de 40.000 grullas procedentes del norte de Europa hacen parada en esta laguna durante su migración. Además, Gallocanta es el lago salino más grande de Europa. A su alrededor se hallan lagunas más pequeñas de agua dulce o salada en las que habitan numerosas colonias de ánades. 

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