¡Miau!

Relax 'indie' en las playas de Cabo de Gata

Hay mucha más vida playera y lagarta más allá de la tríada de Los Muertos, Genoveses y Mónsul.

No es raro que en el Cabo de Gata digan que “Almería es la tierra de las dos madres, la madre que parió a levante y la madre que parió a poniente”. Y, sin duda, esa es una forma exacta de definir la costa almeriense: si no sopla un viento, será el otro, pero el buen humor no falla jamás. El ambiente en el Cabo de Gata es desenfadado, con ciertas reminiscencias hippies, como si el paso del tiempo no contara de veras para ellos. 

 

En el reflejo de las gafas de sol, playas espléndidas, calas recónditas, caminos polvorientos, esparto y aguas turquesas. La banda sonora perfecta va desde The Doors a Los Planetas, pasando por el black power más cálido. La única dificultad de todo esto es escoger parada playera para el día. Hay medio centenar de opciones diferentes, algunas entre las mejores playas de Andalucía. Hay desde las más conocidas a las más inaccesibles, salvajes o semi urbanas, familiares o para que ningún crío salpique la toalla de arena con sus juegos. Aquí te dejamos una selección playera para disfrutar con todos los sentidos de las playas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

 
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Isleta

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Peñón Blanco (la esencia de Cabo de Gata)

Puestos a imaginar la postal del típico pueblecito de pescadores de Cabo de Gata, seguro que aparece una playa, en ella, unas barquitas, y al fondo, casas blancas con aperos marineros en la puerta. Pues bien, todo eso lo encarna a la perfección el pueblo de Isleta del Moro. Eso sí, en los meses veraniegos el ambiente cambia un poco aunque, pero igualmente vale la pena acercarse para disfrutar de la playa del Peñón Blanco por sus grandes formaciones rocosas erosionadas en la costa por el paso del tiempo y el trabajo de las olas.

Corralete

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Cala de Corralete (el mejor atardecer)

Esta es una playa más del Cabo de Gata; es decir, tonos ocre y oxidados, mar turquesa, sensación de aventura… Hasta ahí lo habitual. Ahora bien, lo mejor llega con la caída del sol. Y es que esta pequeña cala se ubica justo al lado del faro, al poniente del Morrón de Cabo de Gata, lugar mítico donde los haya. Mientras tanto no llega el crepúsculo, lo mejor es no olvidar las gafas y las aletas de buzo para hacer un poco de esnórquel: los fondos rocosos son el hábitat de diferentes especies marinas (también de algún que otro erizo, por lo que hay que ir con un poco de atención).

Cala San Pedro

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Cala San Pedro (para hippies sin complejos)

Para llegar a la cala de San Pedro no hay carreteras, sino estrechos senderos de tierra. Hay que estar dispuesto a caminar desde Las Negras o bien pagar para ir en zodiac. Eso sí, la imagen es de gran belleza: arena fina y blanca, acantilados y un azul turquesa más propio de otras latitudes tropicales. Tal vez por ello, o por lo inaccesible del lugar, aquí se ha montado una comunidad hippie. Hay casas autoconstruidas con materiales del lugar y una fuente de agua permite más de un huerto. Es uno de los últimos reductos libres de la península, y se ve solo alterado en los meses de verano, cuando los pocos turistas que van de excursión atraen la iniciativa capitalista de los de la comuna. Por otro lado, aquí no hay más norma que la del respeto mutuo, la convivencia y disfrutar de la naturaleza.

Genoveses

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Los Genoveses (la histórica)

Entre el cerro del Ave María y el morrón Genovés, se forma un arenal con apariencia de salvaje. En el ambiente se siente el polvo, la sal marina, la textura áspera del esparto que crece en las inmediaciones. A pesar de ello, es una de las playas más familiares de Cabo de Gata. También es la que tiene más historia. De hecho, su nombre viene del desembarco de unas doscientas naves genovesas en 1147, durante la guerra de Alfonso VII contra los musulmanes. Por eso, como podría explicar Sheldon Cooper en su canal de Youtube “Fun with Flags”, la bandera que luce Almería es la misma que la del estado genovés.

Cala Higuera

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Cala Higuera (Para fanáticos de las aletas)

A simple vista, esta cala no destaca por nada e incluso puede pasar desapercibida. No tiene arena, todo son rocas y es muy pequeña, por lo que los bañistas la suelen evitar,  pero es que lo interesante está debajo del agua: llanuras de posidonia y una fauna marina riquísima. La playa es perfecta para hacer esnórquel, pero también para quienes prefieren hacerlo con bombona de oxígeno. Los primeros pueden disfrutar de los fondos marinos junto a badejos y salmonetes sin problemas, mientras que los segundos, por normativa del propio parque, deberán llegar a las inmediaciones de la inmersión. Se puede llegar a profundidades de doce metros donde aparecen algunos cañones de piedra.

Mónsul

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Cala de Mónsul (para cualquiera que haya soñado alguna vez)

Esta es la playa más famosa del Parque Natural Marítimo terrestre de Cabo de Gata-Níjar, con permiso de Los Genoveses, claro. Eso sí, a mediática no le gana ninguna, que por algo esta playa ha salido en multitud de películas. Todo el mundo sabe que aquí se grabó la escena de Indiana Jones y la última cruzada, pero también se rodaron muchas más, entre ellas, algunos planos de la mítica La Historia interminable. Una belleza entre paredes volcánicas ideal para soñar despiertos.

Cala Chica

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Cala Chica (la más secreta)

La playa de los Genoveses eclipsa infinidad de calas interesantes. Ahí están cala Príncipe o Los Amarillos, y la verdad es que no tienen nada que envidiarle a su famosa vecina. Cala Chica es tal vez de todas las desconocidas, la más desconocida. O al menos, la de acceso más complicado, lo que aleja a la mayoría de bañistas. Pero la belleza que aguarda bien vale la aventura de los caminos de tierra. Tras algo más de dos kilómetros aparece un enclave de paredes volcánicas, donde domina la textura del óxido en el paisaje y el azul del mar. Como suele estar poco transitada, muchos se animan a practicar el nudismo, y es que estas tierras vírgenes lo piden a gritos.

 los muertos2.  los muertos

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Playa de Los Muertos (o la de triste nombre)

Dicen que los refranes suelen encerrar cierta sabiduría. También los topónimos. Al menos, los nombres suelen explicar historias de los lugares. Es el caso de esta playa del Cabo de Gata. Parece ser que lo de los muertos viene de la frecuencia con que antiguamente aparecían cadáveres de náufragos en su orilla. Pero los más aprensivos ya no tienen que alarmarse.  Al contrario, se trata de una de las más bellas de todo el parque... y también de las más incómodas. Primero por su acceso, segundo por la entrada al mar y tercero porque cuando por la tarde sopla el Levante, el baño puede ser traicionero. Más allá de las advertencias, la playa sorprende por sus acantilados y por las enormes rocas desprendidas que quedaron en la orilla. También sorprenden sus chinorros blancos que contrastan con los colores óxidos habituales en estos parajes. Sin duda, una playa muy fotogénica.

 
El Playazo

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El Playazo de Rodalquilar (con la familia a cuestas)

Si la playa de Los Muertos se llamó así por los cadáveres que llegaban antaño de los naufragios, esta se llama ‘playazo’ por su extensión. Al menos, en comparación con el resto de playas del Cabo de Gata. El Playazo de Rodalquilar ocupa aproximadamente medio kilómetro de arena, rodeada por montañas y la antigua (y vistosa) Batería de San Ramón. Aunque algo retirada, tiene unas condiciones de baño perfectas para los más pequeños que comienzas a dar sus primeras brazadas en el mar. Los cangrejos en la parte rocosa de la playa hacen la delicia de los pequeños aventureros.

Los Amarillos

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Cala de Los Amarillos (siempre hay una alternativa)

Cuando se indican las mejores playas de Cabo de Gata, se acostumbra a omitir que en algunas, la afluencia de bañistas en verano es alta. Es lo que ocurre a los Genoveses, pero hay otras opciones. Pasando justo al otro lado del Morrón de Genoveses, aparece una pequeña cala rodeada de acantilados. La subida a la cala de Los Amarillos es complicada, pues la pendiente es elevada y en un corto espacio, pero vale la pena visitarla. Sobre todo, cuando en su vecina más famosa, no cabe ya un alma, o cuando le da por soplar al viento.

Mónsul

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