¡Arenales caralludos!

Las mejores playas de las Rías Baixas

Rodeadas de naturaleza y aguas de gran calidad, son las playas más apasionantes del sur de Galicia.

Entre Baiona y Fisterra, las Rías Baixas aparecen como un litoral recortado a tijerazos entre acantilados rocosos y arenales de todas las características. De fuerte carácter marinero, es uno de los territorios costeros más singulares. Cerca de 500 kilómetros repletos de faros, castros, acantilados, puertos pesqueros e historias de mar. 

Como apéndice a la costa continental, las Rías Baixas tienen un salpicado de pequeñas islas e islotes englobadas en el Parque Nacional de las islas Atlánticas que funcionan a modo de barreras protectoras contra el oleaje bravo. Las islas Cíes, frente a la ría de Vigo, y las islas de Ons, en la de Pontevedra, son también paraísos playeros de primera. El clima suave y alejado del tópico de la lluvia hace que las playas de las Rías Baixas disfruten de gran popularidad entre quienes prefieren arenales naturales a los urbanos y domesticados más propios de otras coordenadas. 

1 / 8
playa de Carnota

Foto: iStock

1 / 8

playa de Carnota

Justo a los pies del monte Pindo, la desembocadura del río Valdebois ha creado uno de los espacios naturales de mayor interés ecológico y paisajístico de Galicia, conocido por muchos como el edén de la Costa da Morte. En la playa de Carnota destella la arena blanca y fina y el brillo de un agua cristalina tirando a turquesa. El conjunto tiene cierto carácter isleño, casi tropical si no fuera por sus aguas más frías. A su extenso sistema dunar moldeado por los vientos del noroeste le sigue un amplio pinar en su parte central además de la franja marismeña de Caldebarcos.

 
Area Longa

Foto: iStock

2 / 8

Area Longa

Érase una playa pegada a un casto. Y no cualquiera, el de Baroña es uno de los más importantes y mejor conservados de todo Galicia. El castro domina desde tiempo inmemoriales el paisaje de esta playa. El acceso se hace a través de un camino en pendiente, no hay servicios ni duchas; pero vale la pena el esfuerzo por disfrutar del ambiente mucho más tranquilo y relajado que el que se encuentra en la ría de Arousa. Se agradece poder disfrutar con calma de esta ensenada perfecta de arena fina y color blanco, cuyas aguas, generalmente de intenso turquesa, tienen tanta fama de frías como de favorecer bronceados perfectos por la cantidad de yodo que tienen.

playa de La Lanzada

Foto: iStock

3 / 8

playa A Lanzada

Dentro del Complejo intermareal Umia-Grove, el arenal de A Lanzada es abrazado por un amplio espacio dunar protegido que la separa del tráfico de la autovía que recorre paralela toda la costa. No le faltan vistas: desde la arena blanca se puede observar a lo lejos, casi como si hiciera equilibrios en la fina línea del horizonte, la isla de Ons, a donde se puede acceder en barco desde Sanxenxo. Aquí son bien recibidos incluso el fuerte oleaje y los vientos intensos, pues entre su público se encuentran numerosos aficionados al surf y al kitesurf. 

 
Playa de Rodas

Foto: iStock

4 / 8

Playa de Rodas

Hay un modo de viajar instantáneamente desde Pontevedra al Caribe sin subirse en un avión: basta con subirse a uno de los barcos que llevan a las islas Cíes. La playa de Rodas, un istmo paradisiaco que une las islas Monte Faro y Monteagudo, recibe el adjetivo de caribeña sin complejo alguno de los lugareños. Efectivamente, el color esmeralda es el mismo, aunque el mar aquí es menos cálido que el del Caribe y en lugar de palmeras, hay pinos y eucaliptos. 

 
playa de melide

Foto: iStock

5 / 8

playa de melide

El importante sistema dunar hacen de esta playa el escenario ideal para vivir una aventura de lo más exótica.  Al igual que el archipiélago de las Cíes, hace falta un permiso para poder poner un pie en la Isla de Ons. En la isla se encuentran multitud de calas y playas, siendo la más popular la de Melide. Para llegar a ella hay que caminar unos 20 minutos desde donde fondean los barcos por lo que es un espacio donde suele practicarse el nudismo con total libertad. Desde la arena, las vistas de Sanxenxo y Portonovo son realmente espectaculares.

 
Playa de Aguieira

Foto: iStock

6 / 8

Playa de Aguieira

Al igual que A Lanzada esta playa de las Rías Baixas suele ser visitada por los aficionados al surf, sobre todo cuando sopla el viento del nordeste. La playa de Aguieira está cerca de Porto do Son y luce rodeada de montañas repletas de vegetación y prados, lo cual le da un cierto aire entre montañés y marítimo muy curioso. Ocupa casi dos kilómetros de una ensenada de arenas blancas, en cuya parte central se practica más el nudismo.

Playa de A Lagoa

Foto: iStock

7 / 8

Playa de A Lagoa

A la playa de A Lagoa la hacen famosa las importantes dunas de Corrubedo. Un sistema dunar móvil y vivo de más de un kilómetro de largo y cerca de 20 metros de altura impactante. Entre la Ría de Arosa y Muros-Noia, se presenta como un gran arenal virgen de casi tres kilómetros de longitud de carácter paradisiaco.

Playa de Louro-shuter

Foto: shutterstock

8 / 8

Playa de Louro

Es la gran desconocida de las Rías Baixas, y eso que se trata de uno de los paraísos playeros más potentes de la costa atlántica española. De fina arena blanca y oleaje fuerte, se muestra salvaje, aunque cuenta con duchas y con un chiringuito. Parte de su encanto se basa en el entorno natural que ocupa y en su baja ocupación incluso en verano. Es un lugar único entre juncos y carrizos que conforma un cuadro natural idílico, con la laguna de As Xarfas rebosante de aves limitada por una importante barrera dunar. 

 

Area Longa

Compártelo