La sostenibilidad es divertida

Menorca en siete experiencias de ecoturismo hedonista

Este paraíso natural está dirigiendo su actividad turística hacia un modelo sostenible basado en experiencias respestuosas con el medio ambiente, ¡y lo está consiguiendo!

Menorca nunca ha sido de ‘masas’, y aunque quisiera, ahora mismo lo tendría prohibido. Mientras que sus hermanas han sido más permisivas con el turismo a gran escala, la más septentrional de las Baleares se ha mantenido más secreta, más preservada. Se podría decir que es como una Formentera a lo grande: un paraíso natural, tranquilo, salvaje. Mediterráneo gráfico.  

La isla cuenta con alguna de las mejores playas de España pero reducir este lugar a una postal de aguas turquesas y arenales tan blancos y finos como la sal sería herejía. En su interior se encuentran grandes barrancos, humedales que dan cobijo a cientos de aves migratorias, un cielo tan estrellado que dejaría en ridículo al mismísimo Van Gogh y rocas con más de 400 millones de historia. Todo un entramado natural que desde 1993 está protegido por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Un reconocimiento por hacer compatible la vida con la conservación de un patrimonio y medio natural único.

Desde entonces, Menorca ha desarrollado un tipo de turismo sostenible con el entorno, aprovechando su potencial al máximo con el mínimo impacto posible. Ya sea a pie, en bicicleta, a lomos de un caballo, desde las alturas, surcando el mar o sumergido en él, estas son algunas de las mejores actividades ecoturistas que se pueden experimentar en Menorca.  

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Todas las estrellas miran a Menorca

Foto: Fundación Starlight

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Todas las estrellas miran a Menorca

A la certificación de Reserva de la Biosfera, Menorca suma también la de Reserva Starlight por proteger el cielo nocturno y no es para menos. Una vez se hace la oscuridad, la isla se viste de gala y el negro comienza a disolverse en un mar de motas brillantes que invaden el cielo hasta que la Vía Láctea hace acto de presencia. Prácticamente cualquier lugar es bueno para maravillarse mirando hacia arriba, desde una cala, llanuras o colinas, gracias al plan en marcha por reducir la contaminación lumínica y aumentar la eficiencia energética.  

Reino de aves

Foto: Turismo de Menorca

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Reino de aves

No sólo las estrellas ocupan el cielo de Menorca, también lo hacen miles de aves, desde las imponentes rapaces como el milano real, el águila pescadora, el alimoche o la aguililla calzada hasta especies como las cercetas, zampullines, garzas, roqueros solitarios, gaviotas de Audouin o las pardelas baleares. Un sinfín de animales que anidan en los inmensos pinares, se mezclan en las lagunas y revolotean cerca de los acantilados en busca de algo que se llevarse a la boca. Un ecosistema único que se ha convertido en todo un oasis para los aficionados a la observación de aves. Por el momento existen cinco áreas específicas para realizar esta actividad y captar la esencia de la naturaleza más pura y salvaje.

Por cada golpe de remo, una joya

Foto: iStock

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De cala en cala, de kayak en kayak

El Dorado de Menorca es, sin lugar a dudas, su mar. Cientos de calas imposibles bañadas por un agua de turquesa insuperable que es capaz de enamorar a todo tipo de viajeros, desde el que se quiere relajar al sol tumbado sobre arena blanca, el que quiere observar la explosión de vida marítima escondida a plena luz practicando snorkel o las profundidades buceando. Aunque la más recomendada es el kayak. A cada golpe de remo, la costa descubre algún color nuevo, una cala inaccesible para cualquier otra persona, una cueva mágica. El kayak representa una forma de conocer la isla de manera distinta y asequible, de hecho, existe una ruta para los más atrevidos que recorre toda la isla y dura 8 días.

A pie, en bici o a caballo

Foto: Camí de cavalls 360

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A pie, corriendo o en bicicleta

Hace tiempo que los caballos no cabalgan por los extremos de la isla. Lo hicieron en 1330 a petición del rey Jaume II quién creó un camino rodeando toda la isla con el objetivo de mantenerla a salvo de las posibles invasiones. Más tarde, su uso militar fue reduciéndose llegando a servir como paso de comunicaciones entre pueblos o acceso al mar para los pescadores. Hoy en día, el Camí de Cavalls es una ruta obligatoria para cualquier senderista, aunque también se puede realizar en bicicleta o practicando trail.

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Foto: Daniel Ferrándiz Mont (vía Unsplash)

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Bajo el agua

No hace falta irse a Bali o a República Dominicana para asistir a un espectáculo subacuático. Las aguas poco profundas (raramente superan los 30 metros de profundidad) y perfectamente conservadas hacen de esta zona del Mediterráneo uno de los mejores centros para practicar el submarinismo, de hecho, la zona norte de la isla cuenta con una reserva marina. 5.119 hectáreas para acompañar a los peces, sumergirse por grutas fascinantes, aterrizar los pies en auténticos arrecifes de coral e imaginar las historias que esconden sus pecios.

Cultura KM0

Foto: David Arquimbau

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Cultura Km0

Menorca se come y esta es quizás la mejor forma de exprimir la isla. Aquí se guardan algunas de las recetas más sabrosas de la gastronomía nacional como la sobrasada menorquina o los irresistibles quesos de Mahón, pero también hay espacio para los chefs más vanguardistas que buscan reinventar los platos de antaño y darle una nueva vida, un nuevo enfoque. De las fórmulas más tradicionales se ha elaborado un entramado de guías que pretenden dar visibilidad a las creaciones de toda la vida basándose en la cocina sostenible, el llamado kilómetro 0. Producto local hecho por artesanos, al igual que otras piezas propias de la isla como el calzado, la joyería endémica, la piel o la cerámica.  

Alojamiento 'Slow'

Foto: Hotels menorca

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Alojamiento 'Slow'

Uno viaja a Menorca para desconectar del mundo, relajarse escuchando las olas del mar, saborear un buen queso, tomarse una copa de vino , en definitiva, darle un capricho al cuerpo y hasta caer extasiado de tanta belleza y tranquilidad. En este ambiente, que mejor que alojarse en uno de los conocidos como alojamientos slow. Apartamentos, casas y hoteles que apuestan por valores sostenibles que conectan al viajero con lo auténtico y singular de un lugar ansiado por todo el mundo. 

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Menorca en siete experiencias de ecoturismo hedonista

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