Un Glühwein, por favor

Los mercados navideños indispensables de Suiza

El Adviento llega con olor a vino caliente y actividades para todos en estas localidades suizas.

A Suiza no le falta belleza natural ni patrimonio cultural. Todo el año es buen momento para hacer una visita al país de los Alpes y dejarse maravillar tanto por las grandes urbes como por los pueblos más pequeños. Sin embargo, durante los meses de noviembre y diciembre las plazas y los centros históricos de las localidades suizas se transforman para ser testigos de la llegada del Adviento. Es en este momento cuando uno puede calentarse con un vino caliente y alguna especialidad culinaria tradicional, relajarse en nuevos espacios para comer fondues y raclettes, patinar en algunas de las pistas de hielo o acompañar a los más pequeños a escuchar cuentos y soñar con la Navidad. Y todo en los mercadillos navideños de Suiza.

 

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Basilea

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Basilea

Con más de 40 museos, un centro histórico de foto y arquitectura moderna, la ciudad del Rin atrae visitantes motivados por una oferta cultural inabarcable durante todo el año. En Navidad, pero, el encanto de Basilea se reinventa y se llena de hileras de luces, de un centenar de árboles de Navidad y de pasillos de casas tradicionales adornadas. Las plazas Barfüsserplatz y Münsterplatz abrazan centenares de paradas de aspecto rústico que exponen artesanías y decoración de Adviento junto a gofres y vino Glühwein para endulzar y calentar a los visitantes. Sin olvidar el tradicional Läckerli de Basilea, un tipo de pan de especias, la típica raclette suiza o las apreciadas salchichas asadas. Estas plazas también acogen espectáculos y exposiciones que, en noviembre y diciembre, se trasladan en el resto de la ciudad del Rin. Y es que, en esta época del año, los más sibaritas también tienen cabida. Entre los basilenses, año tras año, las expectativas se centran en cómo será el árbol de Navidad engalanado por el famoso decorador Johann Wanner, plantado en medio de la plaza Münsterplatz.

Noël aux Bastions . Ginebra

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Ginebra

Cuando llega diciembre, un pequeño pueblo navideño se instala en Ginebra, justamente en el Parc des Bastions. Se prepara para acoger el Noël aux Bastions y hacer cumplir todos los deseos en un ambiente que rebosa magia. Las cabañas de madera tradicionales se visten de luces para invitar a todo aquél que se acerca a tomar un vaso de vino caliente mientras pasea para encontrar artesanías locales. En medio de todo esto, se erige un lounge preparado para resguardar del frío a los visitantes. Y, si lo desean, degustar una fondue o una raclette. Lejos del centro, en Carouge, se despliega otro mercadillo ginebrino. Este barrio bohemio pone a disposición del visitante productos artesanales y accesorios y decoraciones a la última moda.

Montreux

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Montreux

Al otro extremo del lago Lemán, las hadas de la Navidad hacen de las suyas en la localidad de Montreux, donde entre noviembre y diciembre se celebra uno de los mercados navideños más grandes de Suiza. Alrededor de 170 cabañas crean un pasillo delante del lago y, justo en medio, un restaurante invita al visitante a probar la gastronomía local con una de las mejores vistas de los Alpes. Además, es uno de los mercados favoritos para las familias. ¿Por qué? Papá Noel aparece con su trineo y desea la Feliz Navidad a todos los presentes, los niños pueden hacer actividades en la plaza de los elfos y el castillo Chillon se envuelve de magia medieval. Montreux es un lugar especial en el que todos pueden encontrar su lugar.

Berna

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Berna

La incorporación más reciente de los mercados navideños suizos se ha colado en la capital: el Berner Sternenmarkt o mercado de las estrellas bernés. Alrededor de 70 cabañas llenan el parque Kleine Schanze de productos de diseño, artesanía tradicional y bebidas calientes. Su proximidad con la estación de tren lo convierten en un espacio accesible e ideal para pasar un día en familia. Los visitantes no solo pueden recorrer los pasillos de luces que confirman las paradas, aquí también tienen la posibilidad sentarse y relajarse comiendo una fondue en una cabaña mientras el frío se queda fuera o disfrutando de los tiovivos en la zona infantil, donde los niños y los padres también pueden escuchar cuentos, caminar con zancos y mandar la carta a Papá Noel. Otros mercadillos de Berna se distribuyen por Waisenhausplatz, Münsterplattform, Kambly en Trubschachen y Huttwil. Todos ellos preparados para convertir la capital en un cuento de Navidad.

Lugano

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Lugano

El aroma a canela invade las calles de Lugano en diciembre e inicios de enero. Sin embargo, es el día 30 de noviembre cuando se da inicio a la Navidad en la localidad más sureña del país. Y lo hace con la iluminación de un árbol en la Piazza della Riforma. A partir de este momento, el centro de la ciudad se convierte en un escenario de performances musicales, mercados, talleres y muchas sorpresas. Decorado con luces y colores, el corazón de Lugano se convierte en un pueblo para los más pequeños y, el día 31, se engalardona todavía más para acoger la fiesta de fin de año.

Zúrich. Zúrich

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Zúrich

Zúrich también se apunta a la Navidad por todo lo alto. Aquí, en la localidad más poblada del país, la fiesta está asegurada. En el casco antiguo se encuentra el mercado navideño con más historia de la ciudad, ubicado en el barrio de Niederdrof, que acoge cada año miles de visitantes que se acercan para hacerse con algún producto o, simplemente, para vivir la experiencia. En Werdmühleplatz, la música en directo de las corales alegran cada día este mercadillo, abierto entre el 21 de noviembre y el 23 de diciembre. Pero en Zúrich los mercados también se despliegan por el resto de la ciudad y los alrededores, como el de Christkindlimarkt donde, emplazado en la estación principal de trenes de Zúrich, se presenta altivo un árbol decorado de 15 metros de altura.

Lucerna

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Lucerna

En esta localidad, ubicada ante un impresionante panorama alpino a orillas del Lago de los Cuatro Cantones, se halla la corona de Adviento más grande de Suiza Central. Está rodeando la fuente Löwendenkmal, el monumento al león de Lucerna, y se ha conseguido a base de dipositar a su alrededor luces, velas de un metro de altura y ramas de abeto. Pero esto no es lo único que hace especial el mercadillo de Lucerna. También lo hacen los conciertos que se desarrollan delante de la iglesia de Santa María y el belén con figuras a tamaño real.

San Galo

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San Galo

Llega diciembre y las callejuelas y plazas del casco antiguo de San Galo se iluminan con 700 estrellas. Todas ellas presidiendo un casco urbano y un distrito del convento que es patrimonio mundial cultural por la Unesco. En las fachadas de las casas, eclipsados por la catedral barroca que alberga la biblioteca del convento, las estrellas brillan como nunca para invitar al visitante a viajar al mundo de la Navidad. En esta ciudad universitaria, a parte de comprar artesanía y degustar algún plato de comida tradicional, uno no puede irse de San Galo sin probar los biberli, los dulces típicos de la zona.

 

 

Lausana

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Lausana

También ciudad universitaria por excelencia, Lausana es bonita sin decoraciones pero, el encanto de la segunda ciudad del Lago Lemán se transforma los días previos a la Navidad. A parte de las decenas de paradas, esta localidad destaca por albergar el belén viviente más bello de toda Suiza. Entre el lago y la montaña, y también bosques y viñedos, Lausana acoge el mercado Bô Noël, que invita a los visitantes a disfrutar de la Navidad en un lugar privilegiado. Además, los más pequeños podrán corretear y escuchar cuentos de hadas en la aldea infantil.

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