En lo alto de la colina

Mondavio, el pueblo con el teatro más pequeño de Italia... y mucho más

Tras una pequeña puerta de madera se encuentra una de las joyas mejor conservadas de la villa.

En la Región de Las Marcas, en la provincia italiana de Pesaro y Urbino, se encuentra uno de los pueblos medievales mejor conservados de esta zona, Mondavio. Una pequeña villa -con alma gastronómica- entre cuyas callecitas se encuentra una de las joyas de la dramaturgia italiana: el teatro más pequeño del país, el teatro Apollo.

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GettyImages-1218216952. Rey de la colina

Foto: Getty Images

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Rey de la colina

El recorrido que lleva a Mondavio, y que cruza por cualquiera de sus vertientes los valles de los ríos Metauro y Cesano, es capaz de atisbar ya en la distancia la sorprendente belleza de este histórico pueblo al que le rodea un fuerte con una muralla escarpada de 780 metros de largo.

A 280 metros de altura

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A 280 metros de altitud

Aunque las vistas de Mondavio, que se extienden entre el mar Adriático y los Apeninos, parecen haber sido muy meditadas, el origen de la villa es bastante incierto. La tradición lo remonta al topónimo Mons Avium, Monte de los Pájaros, un nombre con el que se refieren a él dentro de la memoria lírica y franciscana, de ahí que se suponga que el pueblo surgiera en torno al Convento Franciscano que se encuentra en las inmediaciones.

shutterstock 1842754720. Una fortaleza defensiva

Foto: Shutterstock

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Una fortaleza defensiva

Le llaman La Rocca Roveresca a esa fortaleza militar ubicada en lo alto de la colina y a partir de la cuál se desarrolla todo el pueblo de Mondavio. Una construcción, considerada una obra maestra de la arquitectura militar renacentista, dirigida por el arquitecto sienés Francesco di Giorgio Martini, quien fuera director del sistema arquitectónico defensivo del Ducado de Urbino. Esta construcción, que se llevó a cabo entre 1482 y 1492, tenía como objetivo dar sensación de seguridad a los habitantes del pueblo.

la roca

La Rocca © Lucía Díaz Madurga

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La cárcel pontificia

Aunque el fin de su construcción fue defensiva, más adelante pasó a convertirse en cárcel pontificia. De ese primer uso viene su imponente torreón poligonal de diez caras y las dos torres de flanqueo que se elevan sobre un profundo foso donde a día de hoy se encuentran catapultas y demás instrumentos bélicos.

Gastronomía de territorio

Quesos de Le Affinità Gustative © Lucía Díaz Madurga

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Gastronomía de territorio

En su interior, además de conocer un poco más sobre su historia y las formas de defensa que tenían en esa época, se puede descubrir un poco más sobre las bondades la gastronomía del pueblo y de la región, en la experiencia que organiza Le Affinità Gustative.

Esta pequeña empresa, especializada en madurar y refinar en ediciones limitadas los quesos pecorino de leche cruda de oveja de diferentes productores de la zona, crea también experiencias gastronómicas dentro de La Rocca. En sus degustaciones no pueden faltar sus tablas de quesos reconocidos y protegidos como productos agroalimentarios tradicionales (PAT) de la región de Marche -madurados en flores y hierbas de la zona o bañados en vino de la región- acompañadas de patés vegetales a base de un cultivo recuperado de habas de la zona, pan con aceite elaborado con olivas Ascolana Tenera, ensalada de trigo sarraceno de los campos que rodean Mondavio y vinos de la tierra como maridaje. Además, el laboratorio/cueva donde maduran y se refinan estos quesos está muy cerca de La Rocca y se puede visitar.

Una pequeña joya

Teatro Apollo © Lucía Díaz Madurga

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Una pequeña joya

Frente a La Rocca se encuentra uno de los espacios más sorprendentes de Mondavio, y posiblemente de toda la región, el Teatro Apollo. Un teatro que, además de ser el más pequeño de Italia – tiene capacidad para 99 personas entre platea y sus 38 palcos- sorprende por una decoración que recuerda a la belle epoque, donde destacan las tonalidades rojas y azules y los dibujos de su techo, donde Apolo tocando la lira está rodeado por un grupo de querubines bailando en círculo.

Su construcción, de finales del siglo XVIII, se adaptó al espacio y a la estructura preexistente de la iglesia del siglo XV dedicada a San Filippo Neri que había en su lugar. Lo más importante es que, desde su restauración en 1887, el teatro Apollo ha ido recuperando su función cultura y social dentro de la comunidad mondaviana y a día de hoy es posible ver cómo sus gradas se llenan de público.

Una pequeña joya