Las montañas 'olvidadas' de Asturias

Los parques de Somiedo, Ubiñas-La Mesa y Fuentes del Narcea reúnen lo mejor de la montaña asturiana: aldeas integradas en la naturaleza y un paisaje de lagos y bosques para descubrir a pie.

El extremo sudoccidental de Asturias es un perfecto puzle de montaña integrado por cumbres y valles, robledales y hayedos, lagunas glaciales, pueblos de ricas tradiciones y gastronomía... Comprender cómo encajan las piezas recorriendo sus paisajes es una de las experiencias más intensas de la naturaleza ibérica. 

Tres parques naturales, que son también reservas de la Biosfera, preservan los atractivos de esta zona del Principado: Las Ubiñas-La Mesa, Somiedo y Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Si se traza una ruta de este a oeste que los hilvane, se empezará por el más joven de los parques de Asturias.

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shutterstock 1824898283. Las rocas de Ubiñas-La Mesa

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Las rocas de Ubiñas-La Mesa

El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa fue creado en 2006 para proteger un territorio de 45.163 hectáreas que abarca amplias zonas de los concejos de Teverga, Quirós y Lena. Uno de sus centros de información se localiza en el pueblo de Tuiza de Arriba, origen de numerosas excursiones, entre las que destaca la ascensión a la emblemática Peña Ubiña (2414 m).

La gran peculiaridad de Ubiñas-La Mesa son sus escenarios rocosos, modelados por desaparecidos glaciares o por la erosión fluvial y kárstica, con resultados con frecuencia muy vistosos. Es el caso de la Cueva Huerta, situada en el desfiladero de la Foz de la Estrechura, y de los puertos de Marabio, entre los municipios de Teverga, Yernes, Tameza y Proaza. La gruta de Huerta acoge una de las mayores colonias de murciélagos de Asturias, su acceso está regulado y la visita se debe realizar con guías autorizados. En cuanto a los Puertos de Marabio, son un ejemplo sobresaliente de paisaje kárstico, con abundantes dolinas y pequeños valles ciegos, así como cavidades subterráneas interconectadas. Todo ello, rodeado de bosques y pastizales salpicados de cabañas que crean un paisaje idílico, difícil de dejar atrás.

iStock-1395408645. Entre pueblos y estímulos vernáculos

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Entre pueblos y estímulos vernáculos

Un excelente punto de partida para recorrer el área norte del parque de Las Ubiñas-La Mesa, es Bárzana, capital de Quirós. A unos 6 km, el pueblo de Riocao es el inicio de una ruta de 14 km que conduce hasta Llindes, una de esas aldeas que guardan tesoros etnográficos en forma de cuadras, hórreos, paneras, fuentes y lavaderos. El sendero pasa al pie de Peña Rueda, entre robledales, hayedos y parajes subalpinos donde anidan collalbas grises y bisbitas alpinos.

Por supuesto, esos paisajes se disfrutan mucho mejor en maridaje con los sabores locales: por ejemplo, el queso de bota, el pan de escanda, los embutidos... Aunque si la gastronomía de esta comarca tiene un protagonista, ese es el «cordero a la estaca», cuya fiesta se celebra cada primer domingo de julio en el Prau Llagüezos, entre Pola de Lena y Bárzana. Otros platos típicos son las fabes, los guisantes, el pote tevergano de berzas o la célebre tarta colineta de Teverga, un bizcocho con harina de avellana.

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iStock-1282344422. Senda del oso: de tren a vía verde

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Senda del oso: de tren a vía verde

Tras visitar el Museo Etnográfico de Quirós y la preciosa iglesia románica de San Pedro de Arroxo, del siglo XIII, tomamos rumbo a Entrago. En este tramo de ruta abundan las oportunidades para disfrutar de desvíos inolvidables. Uno de ellos es la ruta circular que parte del Albergue de Arroxo, en Veiga, para rodear el Picu Mayor o Gorrión pasando junto al embalse de Valdemurio. Conviene tener en cuenta que en primavera se suele cerrar debido a la presencia de osas con crías. De hecho por aquí discurre, paralela a la carretera, la Senda del Oso. Fue creada sobre el trazado del viejo tren minero que llegaba a Trubia desde Teverga y Quirós. Con origen en San Adriano, al norte, llega por uno de sus dos ramales hasta Bárzana, y por el otro hasta Entrago. Sus 36 km son ideales para recorrerlos en bicicleta de montaña.

Para continuar hacia el Parque Natural de Somiedo se sigue por la misma carretera AS-228, pasando muy cerca de la cascada de Xiblu y del hayedo de Montegrande, dos desvíos muy recomendables. El Puerto Ventana, con un mirador sobre la comarca de Babia, nos deposita en la provincia de León y, un poco más adelante, hay que tomar el desvío a Torrestío para entrar de nuevo en territorio de Asturias por el alto de La Farrapona (1708 m).

shutterstock 1699671835. Saliencia y sus lagos

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Saliencia y sus lagos

El valle de Saliencia se extiende ante la vista que se despliega desde el puerto de La Farrapona. Desde su aparcamiento sale el sendero de pequeño recorrido AS-15, que casi enseguida conduce hacia el primero de tres espectaculares lagos glaciares, declarados en su conjunto Monumento Natural. Rumbo a ellos se penetra en uno de los muchos rincones que convierten a Somiedo en una infinita caja de sorpresas paisajísticas.

En los cortados que rodean ese lago de La Cueva, enclavado al fondo de un amplio y profundo cuenco calizo, es posible observar aves como el avión roquero o el elusivo treparriscos. Y sobrevolando las cumbres, buitres leonados por parejas y en grupo. Más arriba, surgen como ecos del pasado las huellas de una antigua explotación minera. Desde inicios del siglo XIX hasta 1978, se mantuvo aquí activa la mina Santa Rita, destinada a la obtención de hierro. Entre sus grandes cicatrices color óxido crían cada primavera numerosas parejas de chova piquirroja. Tras una corta pendiente, surge después un camino hacia el lago Calabazosa y otro hacia el lago Cerveiriz. Alcanzar el lago del Valle exige alargar bastante la caminata, posibilidad que se puede eludir si se opta por llegar hasta allí desde la localidad de Valle de Lago, a la que se accede desde Pola de Somiedo.

GettyImages-1170867150 (2). La Pornacal y las brañas más famosa de Somiedo

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La Pornacal y las brañas más famosa de Somiedo

En el viaje por carretera a través de Somiedo, hay que buscar como sea tiempo para nuevos desvíos. Así, tras descender a Saliencia por una sinuosa carretera y llegar a la AS-227, es imprescindible tomar en Augasmestas la carretera que, paralela al río Pigüeña, recorre el valle de igual nombre hasta la aldea de Villar de Vildas. En esta localidad, declarada en 2004 Pueblo Ejemplar Asturiano por su arquitectura típica, nace una senda que en 3,5 km de marcha lleva hasta uno de los enclaves más mágicos del parque de Somiedo: la Braña de La Pornacal.

Se denominan brañas a los conjuntos de cabañas de techo vegetal que cada verano eran habitadas por los vaqueiros de alzada, quienes subían hasta ellas con su ganado para disfrutar de los abundantes pastos y agua. Concebidas para aprovechar al máximo los recursos naturales, solían ser de uso comunal. En la de La Pornacal se conservan numerosas «cabañas de teito», todas con muros de piedra y cubierta vegetal. Si tras pasear entre ellas se desea continuar más arriba, la recompensa son estupendas vistas hacia la cascada de El Corralón y la braña Viecha, la más antigua de Somiedo.

iStock-1341816353. Las visitas necesarias en Pola de Somiedo

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Las visitas necesarias en Pola de Somiedo

La carretera que lleva a Pola de Somiedo discurre por un estrecho cañón hasta que, poco antes de llegar a la capital del municipio, surge la elegante y a la vez robusta arquitectura de la centenaria central hidroeléctrica de La Malva. Todavía en funcionamiento, es de las más antiguas de España. Construida en 1915, dos años después comenzó a sacar provecho de la fuerza de los ríos Valle y Saliencia, afluentes del Somiedo. Hoy ha sido en parte transformada en museo y se visita mediante reserva previa.

Pola de Somiedo es un pueblo lleno de vida, con una buena oferta hotelera, un par de centros de interpretación y un ecomuseo de visita obligada. Rodeado por un idílico paisaje, alberga las oficinas del Parque Natural de Somiedo, que abarca 29.122 hectáreas y es a la vez Reserva de la Biosfera, Zona de Especial Protección para las Aves y Lugar de Importancia Comunitaria. Casi nada.

Y no es para menos, pues, entre los 400 y casi 2200 m de altitud, se despliegan densos bosques de hayas, robles, fresnos, arces, tejos, acebos o abedules en los que habitan infinidad de aves forestales: cárabos, gavilanes, carboneros, herrerillos, arrendajos, camachuelos... A partir de cierta elevación, el arbolado es sustituido por extensos matorrales y áreas subalpinas donde pastan los rebecos y la nieve aguanta en algunos rincones hasta comienzos de verano. Todo ello, salpicado por pastos, las brañas con sus cabañas de teito, y sobrevolado por águilas reales, águilas culebreras, buitres leonados o alimoches.

Para saber más sobre el patrimonio natural y etnográfico de los diferentes rincones de Somiedo y planificar rutas, conviene visitar su Centro de Recepción e Interpretación en Pola. También el Ecomuseo de Somiedo, distribuido por varias zonas del municipio para difundir los modos de vida y las tecnologías de la sociedad rural. El Centro de Interpretación Somiedo y el Oso, de la Fundación Oso Pardo, reúne abundante información acerca de este animal, auténtico tótem vivo de este espacio.

 

iStock-1263448020. En busca del oso pardo en Somiedo

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En busca del oso pardo en Somiedo

Con una esperanza de vida que supera los 20 años y un peso de hasta 180 kg en el caso de los machos, la historia reciente del oso pardo explica muy bien cómo ha evolucionado en las últimas décadas la manera de entender la naturaleza por parte de nuestra sociedad. Si a finales del siglo pasado se temió por su desaparición, en la actualidad su población solo en el sudoccidente asturiano, los ancares lucenses y el noroccidente leonés se sitúa en torno a los 350 ejemplares. Todo un éxito de conservación, posible gracias a una casi perfecta combinación de factores, que incluye el desarrollo del turismo de observación.

La verdad es que, sobre todo en primavera y otoño, cada vez es más complicado irse del parque de Somiedo sin ver osos. A veces, con los prismáticos, incluso desde la terraza de algún restaurante o alojamiento de Pola de Somiedo. Aunque lo ideal sea acercarse a cualquiera de los miradores creados para facilitar su observación, y mejor en compañía de un guía de naturaleza. Estos profesionales no solo disponen de potentes telescopios terrestres y tienen un ojo casi infalible a la hora de localizar al plantígrado, así sea un enorme macho o una discreta hembra con sus crías, además conocen a fondo la historia natural de la especie, con lo que el rato junto a ellos se convierte en una experiencia de lo más completa. Más aún si, con mucha suerte, encuentran además un lobo, un gato montés... Entre los miradores más frecuentados del parque destacan los de Gúa y el del pueblo de La Peral, ambos subiendo por la carretera AS-227 desde Pola de Somiedo hacia el Puerto de Somiedo.

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Dentro de Muniellos

Precisamente poco después de pasar el puerto de Somiedo se abandonan los límites del Parque Natural de Somiedo para entrar de nuevo en León. Sobre todo en primavera, conviene echar una ojeada por su ladera oriental en busca de aves tan vistosas como el ruiseñor pechiazul o el escribano cerillo. Esa parada sería un agradable intermedio antes de volver a saltar a territorio asturiano a través del puerto de Zarréu y entrar ya de inmediato en el Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, creado en 2002, con una superficie de hasta 47.589 hectáreas y declarado asimismo Reserva de la Biosfera por la Unesco.

La tercera etapa de este viaje por el interior montañoso del sudoeste asturiano tiene sus atractivos principales en la Reserva Natural Integral Muniellosy en el entorno del pico Cueto de Arbas (2002 m), accesible a pie desde el puerto de Leitariegos en una excursión de 3,5 km. En el pueblo de Degaña, el Centro de Interpretación e Información del parque brinda todos los datos necesarios para organizar mejor las rutas senderistas que se adentran por sus distintos parajes.

Pero es recomendable no esperar hasta llegar aquí para planificar la visita a la reserva de Muniellos. La entrada a este magnífico bosque, el mayor robledal de España y uno de los mejores conservados de Europa, está restringida a grupos de veinte personas al día, y debe ser reservada con bastante antelación a través de la web oficial del  gobierno asturiano.

El acceso se realiza desde Posada de Rengos, en la AS-15, a medio camino de la localidad de Cangas de Narcea y tras pasar el pueblo de Rengos. Justo en este último parte otro de esos desvíos ineludibles que no hacen más que aparecer en el viaje. En este caso, conduce hacia las mejores vistas del mayor hayedo de Asturias, hogar de picamaderos negros, uno de los pájaros carpinteros de más envergadura del mundo. Tras atravesar Gedrez y rumbo al encantador pueblo de Monasterio de Hermo, la carretera, estrecha y sinuosa, discurre paralela a los primeros compases del río Narcea, que nace solo unos pocos kilómetros más arriba.

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shutterstock 1540329062. Cangas de Narcea monumental

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Cangas de Narcea monumental

Cangas del Narcea es una de las villas históricas y monumentales más destacadas de Asturias. Uno de sus edificios más notables, el espectacular Monasterio de San Juan de Corias, fue reconvertido en Parador Nacional de Turismo en 2013. El callejeo por el pueblo sorprende con otros ejemplos notables de arquitectura, como la Basílica de Santa María Magdalena, el Palacio de Omaña o el Palacio de Toreno.

Otro aliciente del callejeo por Cangas son las múltiples posibilidades que ofrece para reponer fuerzas. No hay que perderse postres como los singulares frixuelos cangueses o el queso de Xinistosu o Genestoso. Por cierto, la ruta que lleva a este pueblo, emplazado a más de mil metros de altitud, pasa junto al Museo del Vino de Cangas, dedicado a celebrar un tinto joven y de baja graduación único en el Principado, que se acostumbra a degustar en unos cuencos de madera denominados cachos.

Nacen en Cangas otros recorridos de interés natural y etnográfico. Destaca el que, pasando por Besullo, conduce hasta Pomar de las Montañas a través de un paisaje de pastos, abedulares, molinos, fraguas y cuerrias (cercado pequeño y circular) para conservar castañas. O la que sube hasta el legendario Santuario de la Virgen del Acebo.

shutterstock 2050273049. Mazonovo, un final artesano en Los Oscos

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Mazonovo, un final artesano en Los Oscos

Más hacia el oeste, ya en el municipio de Ibias, al que se llega desde Posada de Rengos por el panorámico puerto del Connio, queda todavía mucho por recorrer. Por ejemplo, la deliciosa Senda del Oro, que parte de San Antolín.

Hacia el noroeste todavía se extiende la comarca de Los Oscos, protegida por una nueva Reserva de la Biosfera, la del Río Eo, Oscos, y Terras de Burón. Aquí, además de excursiones por la naturaleza, hay que visitar el Conjunto Etnográfico de Mazonovo, donde sigue activo un mazo hidráulico de estirar hierro que data del siglo XVIII, la casa natal del Marqués de Sargadelos o el monasterio de Villanueva, del siglo XII.

Sí, desvíos y más desvíos: así es como las montañas y valles del suroccidente asturiano te van enredando, poco a poco, en un encantamiento viajero al que deseas regresar una y otra vez.

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