'Invitadas' estrella

El Museo del Prado inaugura una exposición que evidencia la misoginia del siglo XIX

Tras ser aplazada en marzo por la crisis sanitaria, llega 'Invitadas', una de las citas más esperadas de la agenda cultural de la capital.

Seis meses después del inicio de la crisis sanitaria, el Museo del Prado retoma su actividad expositiva. Lo hace a lo grande, con Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931). La exposición quedó aplazada el pasado 31 de marzo por la pandemia sin fecha prevista entonces. Llega ahora para animar la agenda cultural de Madrid y abrir un interesante debate social.

El estado de conservación en el que se encontraban muchas de las obras que forman parte de la exposición es revelador del lugar que le ha dejado la historiografía al arte realizado por mujeres: un rincón oculto, el desprecio y el olvido. El propio Carlos González Navarro, técnico de conservación del Prado y comisario de la exposición, no dudó en calificar el trabajo de restauración como de “heroicas limpiezas”. 

 
1 / 6
Sala expo

Foto: Museo del Prado

1 / 6

Viaje al epicentro de la misoginia del S.XIX

Patrocinada por la Fundación AXA, la exposición es, en palabras de Carlos González Navarro, “un viaje crítico al epicentro de la misoginia del S.XIX”. Este viaje se realiza a través del fondo heredado por el Museo del Prado a partir de las sucesivas políticas de adquisiciones realizadas por el Estado entre mediados de los siglos XIX y XX. Miguel Falomir, director del museo, destacó en rueda de prensa del pasado lunes cómo la nueva exposición viene a seguir el trabajo de visibilización del arte hecho por mujeres iniciado con exposiciones como “El arte de Clara Peeters” (25/10/2016 - 19/02/2017) o, más recientemente, “Historia de dos pintoras: Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana” (22/10/2019 - 02/02/2020).

Falenas

Foto: Museo del Prado

2 / 6

Un necesario cambio del canon

Lo cierto es que esta exposición llega en un momento de especial sensibilidad, en el que cada vez hay más voces que llaman la atención sobre la necesaria revisión del canon artístico establecido. En ese sentido, recordaba recientemente Peio H. Riaño en su ensayo Las invisibles, publicado por la ed. Capitán Swing, que “Clara Peeters en uno de sus cuadros es como la mujer en el Museo del Prado: diminuta. Apenas un suspiro entre los brillos, oropeles, naturalezas, lujos y apetencias que se acumulan sala tras sala a lo largo del laberinto”. No va mal desencaminado Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo del Prado, cuando en la pasada rueda de prensa e refirió a que ésta era sin duda una exposición que forzará el debate social.

Obra de la imagen: Falenas, Carlos Verger Fioretti (1872 - 1929). Óleo sobre lienzo (1920). Madrid, Museo Nacional del Prado (depositado en Zamora, Museo de Zamora)

invitadas-museodelprado

Foto: Museo del Prado

3 / 6

Invitadas a una fiesta ajena

La exposición ocupa dos salas,con un total de 123 obras de arte raramente expuestas hasta el momento, repartidas en 17 secciones. Son obras que, tal como se refirió Carlos González Navarro, permiten revisar la herencia recibida. Se anuncia por parte de la institución una nueva mirada sobre tales obras y, al mismo tiempo, una aproximación alternativa al propio discurso narrativo de las salas del Museo del Prado. De ahí el título de la misma exposición: ‘Invitadas’, no porque el museo invite a la mujer a las salas expositivas o sea ese su posicionamiento, sino porque tal fue el reducido papel que se les asignó en el siglo XIX, el de invitadas en un sistema artístico promovido y potenciado por el Estado. “Invitadas son aquellas personas que no eligen cuándo llegan, dónde se sientan y hasta cuándo pueden estar e un lugar”, señaló el propio Carlos González Navarro durante la presentación de la exposición.

El consejo del padre

Foto: Museo del Prado

4 / 6

El modelo patriarcal impuesto

La mayoría de obras fueron premios nacionales o adquisiciones del Estado que el Museo del Prado ha heredado y que ahora revisa. “Su visionado no va a ser fácil para los espectadores actuales porque algunas obras, aunque pasaron sin polémica en el siglo XIX, hoy pueden ser consideradas violentas”, explicó Carlos González Navarro. En la primera parte de la exposición aparece una serie de obras doctrinales que pretendían inculcar valores morales y virtudes propios de un ideal burgués. Es el modelo patriarcal que el Estado contribuyó a conformar durante el S.XIX mediante premios, exposiciones y adquisiciones para museos. Así se puede ver obras que plasman la desigual educación recibida entre niños y niñas con la Ley Moyano, representaciones arquetípicas de familias en las que el hombre ostenta el lugar principal, obras en las que se potencian el modelo virginal de las niñas.  A ellas les correspondía el espacio de lo doméstico, siempre dependientes de la figura masculina. No había alternativa.

Obra en la imagen:  El consejo del padre Plácido Francés y Pascual (1834 - 1902) Óleo sobre lienzo 1892 Madrid, Museo Nacional del Prado (depositado en La Coruña, Museo de Bellas Artes de La Coruña)

La bestia humana

Foto: Museo del Prado

5 / 6

desnudas y caídas

Como contrapartida a ese ideal burgués, la codificación de la mujer, alegoría de todos los vicios, como la pereza, la soberbia. Destaca la profusión de obras que construyeron el relato de la mujer caída, uno de los temas centrales del sistema artístico del S. XIX. De hecho, la imagen que sirve de cartel a la exposición es Falenas, de Carlos Verger Fioretti, que muestra a una mujer de vida disoluta disfrutando del ambiente nocturno. También obras como La bestia humana, el óleo naturalista de Antonio Fillol Granell -artista que renunció a seguir la línea oficialista y que por ello pagó con el rechazo- en el que se observa a una chica abocada a la prostitución, muestran el sometimiento de la mujer y las desgracias que aguardan a las que no cumplan con el ideal burgués establecido en la época. Así mismo, desprovistas de identidad, el cuerpo femenino se cosifica. Precisamente, la sección del desnudo puede ser una de las más polémicas y violentas, donde aparecen retratos de niñas sexualizadas, como Crisálida, de Pedro Sáenz Sáenz. Por imágenes similares, hoy han sido censuradas no pocas campañas publicitarias de marcas de moda.

Obra de la imagen: La bestia humana, Antonio Fillol Granell (1870 - 1930). Óleo sobre lienzo 1897. Madrid, Museo Nacional del Prado

Autorretrato de cuerpo entero

Foto: Museo del Prado

6 / 6

O copistas o bodeguistas

El sistema artístico del S. XIX acepta a la mujer como copista y no como creadora. Durante décadas, las artistas solo podían dedicarse a las miniaturas, a desarrollar su pericia como copistas de autores masculinos o, a lo sumo, como pintoras de bodegones. No obstante, sí hubo mujeres valientes que retaron al sistema. Entre los casos más brillantes, como destaca el comisario de la exposición, destacan el de María Antonia Bañuelos o Aurelia Navarro. Sin embargo, la primera ha sido sistemáticamente olvidada por la historiografía y la segunda acabó recluida en un convento 

Sólo muy a finales del siglo XIX, las mujeres se atrevieron a representarse a sí mismas. Primero de forma tímida y más tarde defendiendo su individualidad, como ocurre con ese Autorretrato de cuerpo entero de Marisa Roësset (1912), en el que la artista mira sin dudar directamente a los ojos del espectador, que cierra la exposición del Museo del Prado.

 

Sala expo

El Museo del Prado inaugura una exposición que evidencia la misoginia del siglo XIX

Compártelo