Novedades rurales

Los nuevos pueblos más bonitos de España

Quince nuevas incorporaciones a la asociación que aglutinas a las localidades más bellas.

La asociación Los pueblos más bonitos de España ha dado a conocer los nuevos integrantes de este selecto club turístico. Una entidad que, aunque solo acoge a aquellas localidades que presentan su candidatura, ha logrado establecer unos criterios bastante universales recogidos en su Carta de Calidad mediante la cual seleccionan y auditan a los municipios miembros. Y estos son los nuevos quince miembros. 

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iStock-1127400618. Alcudia (Mallorca)

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Alcudia (Mallorca)

Es el momento de dejar a un lado la indiscutible belleza de sus playas y calas. Y es que Alcudia es mucho más que una localidad de verano. Como muestra, sus murallas que aún conservan la fortaleza de antaño mientras que intramuros esperan callejones e iglesias que sobresalen por su monumentalidad como la de Sant Jaume. Eso sí, no hay que marcharse de esta localidad sin acercarse al yacimiento de Pollentia, la forma más evidente de conectar con el pasado romano de la isla. 

iStock-1170540276. Atienza (Guadalajara)

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Atienza (Guadalajara)

Desde lejos, Atienza se adivina por la espectacularidad de su castillo que aún resiste los siglos en lo alto de la colina. Una vez uno se acerca y toma sus cuestas, lo que espera es una localidad encapsulada en el tiempo tras las viejas murallas. Plazas como la del Trigo e iglesias como la de la Trinidad conservan a la perfección la esencia medieval y románica que se alterna con ese encanto silencioso y puro. Un viaje en el tiempo. 

iStock-528865071. Betancuria (Fuerteventura)

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Betancuria (Fuerteventura)

Pues sí, un día esta preciosa localidad fue la capital de la isla, de ahí que conserve catedral y las grandes casonas propias de esta entidad. Sin embargo, el progreso llegó por la costa y un día el abrupto centro de Fuerteventura se quedó demasiado lejos de todo, haciendo que aquella gloria capitalina se mantuviera intacta. Hoy se disfruta como tal y como estaba, con los balcones floridos, las fachadas encaladas y los restaurantes donde todo pasa en torno al queso majorero. 

iStock-510804008. Castellar de la Frontera (Cádiz)

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Castellar de la Frontera (Cádiz)

Como sucede con cualquiera de las villas que tienen el apellido 'de la Frontera' en Cádiz, Castellar fue lo que fue por su perfecta ubicación durante la Reconquista. Por eso está coronado por un imponente castillo nazarí en lo más alto mientras que el resto del pueblo son las cavas y callejuelas que se protegían bajo su estampa. Y desde entonces nada ha cambiado, por eso todo el conjunto es Monumento Histórico Artístico. 

iStock-1144766416. Castrillo de los Polvazares (León)

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Castrillo de los Polvazares (León)

Podría decirse que este pueblo ha resucitado, en un 50%, por el famosísimo cocido maragato que atrae a foodies de todo el país. Eso sí, la otra mitad ha venido de la mano del encanto de sus callejuelas que han pervivido en esa especie de formol de barro cocido con el que está hecho sus calles y casas. Una armonía que se rompe con las puertas y ventanas de colores que ayudan a no desorientarse... contra la voluntad. 

iStock-665585258. Culla (Castellón)

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Culla (Castellón)

El Maestrazgo es lo que tiene, que entre el vacío y la orografía ha podido mantener sus enclaves rurales de forma preciosa. Ejemplo de ello es Culla, un ejemplo de pueblo-bonito-bajo-el-castillo que aquí multiplica su belleza por un entorno verde e impresionante. Por eso, no hay nada como alcanzar las ruinas de esta fortaleza y perderse por sus calles hasta dar con la Iglesia del Salvador o con el Antiguo Hospital. 

iStock-1069908130. Mogrovejo (Cantabria)

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Mogrovejo (Cantabria)

A los pies cántabros de los Picos de Europa resiste este pueblecito con sus rincones casi intactos. Aunque ahora, según el INE, cuente con poco más de 44 habitantes, estos presumen orgullosos de su hórreo, de su imponente torre y de su coqueta iglesia. Y claro, todo ello con las montañas en el horizonte que, cuando asoman, lo conquistan todo. 

1084px-Monteagudo de las Vicarias - 006 (46344779575). Monteagudo de las Vicarías

Foto: Luis Rogelio HM vía Wikimedia Commons

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Monteagudo de las Vicarías (Soria)

Quizás haya pasado demasiado desapercibido por la influencia de sus vecinas Medinaceli y Almazán. Sin embargo, este pueblecito tiene argumentos de sobra para protagonizar viajes y sorprender al viajero más experimentado. Su principal argumento es su Castillo-Palacio, uno de esos baluartes levantados en el siglo XV que pasaron de ser edificios defensivos a monumentos delicados. Y aún hay más, con una iglesia con enjundia como la de Nuestra Señora de la Muela y diversas puertas medievales que separan al pueblo de la intemperie. 

iStock-486979227. Olivenza (Badajoz)

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Olivenza (Badajoz)

Se debería de presumir mucho más de contar con esta preciosidad de pueblo en el territorio español. No, no se trata de una bravuconada, es que durante muchos años esta localidad formó parte de Portugal y su soberanía aún está discutida. Quizás por eso conserve sus murallas para defenderse y sus callejuelas encaladas para enamorar a todo forastero. Una joya fronteriza e indiscutible. 

1081px-Pastrana (Guadalajara). Calle de la Palma. Pastrana

Foto: J. L. Filpo Cabana vía Wikimedia Commons

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Pastrana (Guadalajara)

Pastrana fue durante muchos años una ciudad ducal, lo que le trajo prosperidad y, por consiguiente, monumentalidad. Tanto, que hasta cuenta con un propio Albaicín levantado por los moriscos que huyeron del antiguo reino nazarí. Pero, más allá de esta anécdota, lo que sorprende de esta localidad alcarreña es su palacio ducal y, sobre todo, su colegiata, una joya en sí misma por sus preciosismo arquitectónico y por sus retablos barrocos. 

iStock-636741292. Pollença (Mallorca)

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Pollença (Mallorca)

Sí, Pollença es mucho más que un plan para cuando el día en la playa se atraganta. Y es que en una misma localidad se mezcla el imaginario rural de la sierra de Tramuntana (con esas piedras casi doradas) y el embrujo mediterráneo. Si se tuviera que resumir todo en una calle, esa sería El Calvario, una vía empedrada que parte del pueblo para subir hasta una ermita que enamora con sus vistas y con el magnetismo de su origen templario. 

iStock-1156732050. Ponte Maceira

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Ponte Maceira (A Coruña)

Se trata de una localidad mínima y, por ello, indiscutible. De hecho, es una de las grandes sorpresas del camino de Santiago marítimo que lleva hasta Finisterre pero que aquí tiene una parada inevitable. Al menos, para cruzar el Tambre por su viejísimo puente y para santiguarse frente a su crucero. 

iStock-1075362752. Robledillo de Gata (Cáceres)

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Robledillo de Gata (Cáceres)

Todo aquel que busque sintetizar el encanto rural de la Sierra de Gata tiene que ir a este lugar. Aquí seducen las callejuelas empedradas mínimas y las casas con balcones presumidos. Una armonía rematada por el uso de la pizarra como elemento constructivo pobretón y encantador a partes iguales. Y siempre con el río Arrago como hilo musical jugueteando con las construcciones y saltando en cada cascadita. 

iStock-1132071862. Teguise (Lanzarote)

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Teguise (Lanzarote)

Tal y como sucede con Betancuria, Teguise guarda el embrujo de haber sido la capital de otra isla, en este caso Lanzarote. Un encanto evidente cuando se contempla el alto castillo de Santa Bárbara o la imponente plaza de la Constitución. Aquí la panorámica se para en la icónica iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe y, también, en los palacetes y casonas que la flanquean. Tanto este ágora como el resto del pueblo se disfruta de forma más alegre durante los mercadillos de los domingos, cuando el folclore y el arte lo inundan todo. 

1084px-Vinuesa - 002 (47259211751). Vinuesa (Soria)

Foto: Luis Rogelio HM vía Wikimedia Commons

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Vinuesa (Soria)

A Vinuesa le marca, y mucho, ser la puerta de entrada a la Laguna Negra y a la comarca de Pinares. Pero merece la pena pararse en su espectacularidad rural y dedicarle un par de horas, al menos, a pasear sus callejuelas y a dar con hallazgos como la Casa de los Ramos o su coqueta Iglesia de Nuestra Señora del Pino. 

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