Ocho vídeos para viajar por lo mejor de Francia

Estos monumentos, ciudades y regiones son solo la punta del iceberg de un país que no deja de sorprender.

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El río más largo de Francia traza un recorrido serpenteante por las poblaciones medievales, los castillos y las viñas del Valle del Loira, un territorio incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Mayormente construidos durante el Renacimiento -alrededor de los siglos XV y XVI cuando la corte de los reyes de Francia se instaló en el valle-, todas y cada una de las impresionantes fortalezas del Loira esconden tesoros e historias fascinantes, entre las que destacan las de Sully-sur-Loire, Cheverny o Blois.

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El Valle del Loira a través de sus castillos

El río más largo de Francia traza un recorrido serpenteante por las poblaciones medievales, los castillos y las viñas del Valle del Loira, un territorio incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Mayormente construidos durante el Renacimiento -alrededor de los siglos XV y XVI cuando la corte de los reyes de Francia se instaló en el valle-, todas y cada una de las impresionantes fortalezas del Loira esconden tesoros e historias fascinantes, entre las que destacan las de Sully-sur-Loire, Cheverny o Blois.

El país galo ofrece kilómetros de litoral, pero es en sus costas más meridionales donde goza de las temperaturas más templadas para disfrutar de ellas todo el año, ya sea en el Cantábrico o en el Mediterráneo. Al oeste, las playas de Aquitania y del País Vasco francés son largas y anchas, ideales para disfrutar en familia o para practicar deportes acuáticos cuando el viento agita el oleaje, mientras que en el litoral más abrupto del este sopla la brisa de la Costa Azul y de sus villas encaramadas a los acantilados, pero también de playas vírgenes y salvajes. 

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Las playas más bonitas del sur de Francia

El país galo ofrece kilómetros de litoral, pero es en sus costas más meridionales donde goza de las temperaturas más templadas para disfrutar de ellas todo el año, ya sea en el Cantábrico o en el Mediterráneo. Al oeste, las playas de Aquitania y del País Vasco francés son largas y anchas, ideales para disfrutar en familia o para practicar deportes acuáticos cuando el viento agita el oleaje, mientras que en el litoral más abrupto del este sopla la brisa de la Costa Azul y de sus villas encaramadas a los acantilados, pero también de playas vírgenes y salvajes. 

La fiebre del gótico durante la Baja Edad Media empujó a muchas de las principales urbes francesas a marcar su territorio mediante un gran templo con el que mostrar su poder. En la actualidad, las agujas, torres y arbotantes de estos imponentes y espectaculares edificios ejercen de faro para los viajeros que admiran las diversas formas que ha tenido el ser humano de alcanzar el cielo.

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Las catedrales francesas más impresionantes... fuera de París

La fiebre del gótico durante la Baja Edad Media empujó a muchas de las principales urbes francesas a marcar su territorio mediante un gran templo con el que mostrar su poder. En la actualidad, las agujas, torres y arbotantes de estos imponentes y espectaculares edificios ejercen de faro para los viajeros que admiran las diversas formas que ha tenido el ser humano de alcanzar el cielo.

Cinco años después de que el Camino Francés fuera incluido en el listado de la Unesco, en 1993, también lo hicieron el Caminos de Santiago en Francia y, más adelante, cuatro rutas de los Caminos del Norte en España. Con esta denominación, se englobaron una serie de monumentos relacionados con el camino a su paso por Francia y sus cuatro rutas principales de peregrinación: la Via Tolosana o Via Arletanensis, camino de Arlés o de Toulouse, la Via Turonensis o camino de Tours, la Via Podiensis o camino de Puy y la Via Lemovicensis o camino de Limoges, donde se encuentran espectaculares lugares como el Mont Saint-Michel. 

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Lugares Patrimonio de la Humanidad del Camino de Santiago en Francia

Cinco años después de que el Camino Francés fuera incluido en el listado de la Unesco, en 1993, también lo hicieron el Caminos de Santiago en Francia y, más adelante, cuatro rutas de los Caminos del Norte en España. Con esta denominación, se englobaron una serie de monumentos relacionados con el camino a su paso por Francia y sus cuatro rutas principales de peregrinación: la Via Tolosana o Via Arletanensis, camino de Arlés o de Toulouse, la Via Turonensis o camino de Tours, la Via Podiensis o camino de Puy y la Via Lemovicensis o camino de Limoges, donde se encuentran espectaculares lugares como el Mont Saint-Michel. 

La Torre Eiffel se construyó para la Exposición Universal de 1889 por un período inicial de veinte años. Sin embargo, Gustave Eiffel se dedicó a trabajar para encontrarle otra utilidad: en ella se realizaron experimentos de física, observaciones meteorológicas y astronómicas, comunicaciones por telégrafo óptico y estudios de viento. Las funciones científicas salvaron la torre de su desinstalación, que se acabó convirtiendo en el símbolo de Francia.

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La Torre Eiffel en 90 segundos

La Torre Eiffel se construyó para la Exposición Universal de 1889 por un período inicial de veinte años. Sin embargo, Gustave Eiffel se dedicó a trabajar para encontrarle otra utilidad: en ella se realizaron experimentos de física, observaciones meteorológicas y astronómicas, comunicaciones por telégrafo óptico y estudios de viento. Las funciones científicas salvaron la torre de su desinstalación, que se acabó convirtiendo en el símbolo de Francia.

Contemplando el poderío que desprende el conjunto, se entiende que el Mont Saint-Michel sea uno de los lugares más icónicos de Francia. La Unesco le dio el espaldarazo definitivo al declarar el lugar Patrimonio de la Humanidad en 1979. Pero definitivamente, cuando la marea sube y el agua rodea todo el islote de 960 metros de circunferencia, la imagen deja atrás el calificativo de bello para abrazar el de sublime: convertida la abadía gótica en una isla por efecto de la marea.

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El Mont Saint-Michel en 90 segundos

Contemplando el poderío que desprende el conjunto, se entiende que el Mont Saint-Michel sea uno de los lugares más icónicos de Francia. La Unesco le dio el espaldarazo definitivo al declarar el lugar Patrimonio de la Humanidad en 1979. Pero definitivamente, cuando la marea sube y el agua rodea todo el islote de 960 metros de circunferencia, la imagen deja atrás el calificativo de bello para abrazar el de sublime: convertida la abadía gótica en una isla por efecto de la marea.

Estrasburgo pone el punto de partida de esta ruta que repasa los imprescindibles de Alsacia hasta Mulhouse, pasando por el espectacular Colmar y los pueblos de la Ruta del Vino de Alsacia: Riquewhir, Ribeauvillé y Kaiserberg. Ubicada entre la cordillera de los Vosgos y la Selva Negra, siguiendo el curso del Rin, Alsacia emerge como una región de lagos y viñedos, fortalezas y pueblos con casas de madera vista que ha sabido preservar su seña de identidad a lo largo de los siglos. 

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Alsacia de Norte a Sur

Estrasburgo pone el punto de partida de esta ruta que repasa los imprescindibles de Alsacia hasta Mulhouse, pasando por el espectacular Colmar y los pueblos de la Ruta del Vino de Alsacia: Riquewhir, Ribeauvillé y Kaiserberg. Ubicada entre la cordillera de los Vosgos y la Selva Negra, siguiendo el curso del Rin, Alsacia emerge como una región de lagos y viñedos, fortalezas y pueblos con casas de madera vista que ha sabido preservar su seña de identidad a lo largo de los siglos. 

Los primeros bienes culturales y naturales declarados Patrimonio de la Humanidad en 1979 en Francia fueron la Basílica y colina de Vézelay, el valle del Vézère, la Catedral de Chartres, el Monte Saint Michel y su bahía y el palacio y parque de Versalles. Desde entonces, el país no ha dejado de acumular bienes, entre los que se encuentran ciudades enteras que actúan como símbolos y emblemas de su apego a la propiedad colectiva, así como de la transmisión de ese patrimonio a las generaciones futuras. Estas son siete de las mayores urbes francesas inscritas en el listado.

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Francia en siete ciudades Patrimonio de la Humanidad

Los primeros bienes culturales y naturales declarados Patrimonio de la Humanidad en 1979 en Francia fueron la Basílica y colina de Vézelay, el valle del Vézère, la Catedral de Chartres, el Monte Saint Michel y su bahía y el palacio y parque de Versalles. Desde entonces, el país no ha dejado de acumular bienes, entre los que se encuentran ciudades enteras que actúan como símbolos y emblemas de su apego a la propiedad colectiva, así como de la transmisión de ese patrimonio a las generaciones futuras. Estas son siete de las mayores urbes francesas inscritas en el listado.

París