Entre culturas

Las Palmas de Gran Canaria: cosmopolita y atlántica

La capital canariona se sirve de su ubicación para ejercer de metrópolis abierta y muy estimulante.

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iStock-1219890147. Modelo colonial

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Modelo colonial

Cuando uno se halla en el corazón de la plaza Mayor de Santa Ana se siente en una de esas ágoras universales. La imponente fachada de la catedral, la amplitud del espacio y el reguero de instituciones que flanquean este rectángulo perfecto hacen de ella una plaza ejemplar en la que convergen todos los poderes de la ciudad. Su modelo inspiró a las urbes coloniales de Hispanoamérica y hoy es una alegría constante de niños que corretean y transeúntes que procrastinan sentados en los bancos.

Perro Santa Ana. Entre estatuas y arte contemporáneo

Foto: LPA Visit

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Entre estatuas y arte contemporáneo

Antes de caer en el embrujo de la omnipresente catedral merece la pena fijarse en las Casas Consistoriales, una delicada construcción del siglo xix que, además de icono, es un museo de arte clandestino, ya que su interior alberga obras de César Manrique y Manolo Millares que se pueden contemplar en las visitas guiadas. También hay que buscar los siete perros que vigilan el gran templo y que están firmados por el escultor francés Alfred Jacquemar. Si bien se tiene clara su autoría, sigue siendo un misterio cómo llegaron. Unos aseguran que fue el regalo de un barco francés que se avitualló en sus muelles; y otros, que fue la donación del heredero de uno de los magnates británicos afincados en la isla a finales del siglo xix.

iStock-865267996. Una catedral que es la palma

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Una catedral que es la palma

La catedral de Las Palmas es la más imponente de las Canarias, tanto en dimensiones como en belleza. Su fachada neoclásica, tallada en piedra volcánica, es su elemento más característico, sin desmerecer el interior donde bóvedas y columnas góticas emulan un gran palmeral. En este caso, el árbol también reina en el Patio de los Naranjos, un espacio ajardinado anexo al templo que fascina por su preciosa balconada autóctona.

iStock-1300846138. Por Vegueta siguiendo a Colón

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Por Vegueta siguiendo a Colón

Desde este deambulatorio se puede acceder al museo de arte sacro catedralicio o desembocar en el barrio de Vegueta, el más antiguo de la ciudad. No en vano, muy cerca, en las inmediaciones de la plaza de San Antonio Abad, se sitúa el lugar donde la tradición dice que se fundó El Real de las Tres Palmas, el asentamiento que originó la ciudad. La ermita que preside esta explanada tiene un cartel que indica que Colón rezó aquí a su paso hacia el Nuevo Mundo.

IMG 8972. Nuevos tiempos para Vegueta

Foto: Veintiuno

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Nuevos tiempos para Vegueta

Cinco siglos más tarde, el espacio ahora desacralizado se ha adherido al Centro Atlántico de Arte Moderno. Y es que el adjetivo «cosmopolita» que tantas veces acompaña a Las Palmas no se ha ganado solo por haber sido un puerto influyente en el pasado. También por acoger modernas instituciones como este museo, que busca diálogos artísticos entre Europa, África y América en diferentes salas que salpican el barrio; y por abrir nuevos hoteles boutique, como el Suites 1478 o el Veintiuno, que han apostado por llenar de arte y brunchs los edificios icónicos de este distrito.

6357640737 745a8ff1ab o. Callejeando pasado

Foto: LPA Visit

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Callejeando pasado

Antes de dejar Vegueta conviene recorrer su popular mercado y hacer un último alto para visitar la Casa de Colón, una mansión histórica reconvertida en museo en la que se exhiben desde mapas históricos hasta obras de arte, sin dejar a un lado la relación de más de medio milenio entre las Canarias y América.

iStock-526547623. Puro siglo XIX

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Puro siglo XIX

Una autovía separa este barrio de Triana, una zona con alma comercial que ha sabido conservar muchos de sus edificios modernistas, como el emblemático Quiosco de San Telmo. Destaca la sede del Gabinete Literario, una institución creada en 1844 para la difusión cultural que se asoma a una elegante plaza. En estas calles rectas y peatonales se encuentra la casa natal de Benito Pérez-Galdós, ahora convertida en museo, que además de exponer objetos y manuscritos del escritor, ejerce de centro cultural.

16688730034 16f585533e o. Castillos reinventados

Foto: Javier Zori del Amo

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Castillos reinventados

Ladera arriba espera el Castillo de la Mata, la fortaleza que protegía la ciudad de los ataques corsarios en el siglo xvi y que ha sido transformada en un centro de interpretación de los baluartes palmenses. Pero no es la única fortificación resucitada. Junto al puerto se halla el Castillo de la Luz, la primera defensa que tuvo Las Palmas de Gran Canaria, cuyos muros aguantaron las escaramuzas del mismísimo Sir Francis Drake y de Peter van der Hoes; ahora acoge las obras del escultor contemporáneo Martín Chirino. Esta comunión entre pasado y presente hace que la visita sea una sucesión de estímulos y recovecos inesperados. Y, aunque desde sus almenas se contempla el mar, es mejor cruzar el istmo de Guanarteme para saludar al Atlántico.

iStock-1307087483. El ritmo de las Canteras

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El ritmo de las Canteras

Los datos no hacen justicia a la playa de Las Canteras, una media luna de arena fina de 3 km de largo que es un valioso ecosistema. Este arenal urbano tampoco se ha resistido a la cosmopolitización de la ciudad. Se nota en su paseo, renovado y lleno de restaurantes con alma canaria y cocineros inquietos; también en la forma de disfrutar sus aguas, con salidas en kayak transparente o cursos de fotografía submarina que reivindican que sus fondos están llenos de vida. La responsable es La Barra, una barrera natural de la que saca el nombre y que antaño sirvió para extraer roca. El colofón de su modernización ha venido con el surf, sobre todo en la playa de La Cicer, donde escuelas, bares y murales con este deporte como protagonista han reanimado una barriada un tanto deprimida.

iStock-146798781. Un faro con hilo musical

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Un faro con hilo musical

La guinda al paseo la pone el auditorio Alfredo Krauss, un faro de cultura al final del arenal. Asistir a un concierto o a la visita guiada permite admirar su sala de conciertos, cuya pared de fondo es un gran ventanal al mar. Otra muestra de que Las Palmas de Gran Canaria es y será una urbe de alma atlántica.

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