Entre pueblos y colinas

Panorámicos e imponentes: los castillos más bonitos de Burgos

Estos vestigios burgaleses transmiten el poderío de un territorio que en el pasado fue tan opulento como monumental.

Burgos es tierra de castillos. En la alta Edad Media, cuando era un poderoso condado, ya empezó a acumular torres defensivas del llamado periodo mozárabe. Sin embargo, fue en el siglo XI cuando llegó su relevancia definitiva al convertirse Burgos en la cabeza del incipiente Reino de Castilla. Hoy la provincia recuerda su fortaleza e importancia histórica con un patrimonio en el que sobresalen sus bastiones, tan diversos como imponentes. Se conservan vestigios de esas atalayas, de recintos amurallados que eran parte de una red defensiva castellana en época de avatares guerreros, y de torres señoriales del siglo XV cuando las fortalezas perdieron su función. Estos siete castillos seleccionados por Viajes National Geographic son una pequeña muestra de su pasado esplendor.

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Frías
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FRÍAS

Este hermoso pueblo burgalés se asienta sobre un cerro abrupto desde el que se domina el paso del río Ebro por el valle de Tobalina. Su impresionante emplazamiento, el sabor medieval que impregnan sus calles y casas colgantes se ve culminado con los vertiginosos restos de su castillo, que incluyen un foso y lienzos de las murallas completan el conjunto de este bastión roquero, uno de los más impresionantes de Castilla. De manera casi increíble, su singular Torre del Homenaje, el legado más antiguo del conjunto, parece alzarse en el aire, sobresaliendo del conjunto como también hace la iglesia de San Vicente, creando un perfil inolvidable del pueblo.

La primera mención de este bastión se remonta al año 867, aunque su fisonomía actual de fortaleza data del siglo XII, y fue ampliándose hasta el XVI, lo que da una idea de su importancia territorial. También se conoce como el castillo de los Velasco, familia noble medieval que lo poseyó. Cerca del pueblo vale la pena acercarse a un puente sobre el Ebro que es de origen romano, fortificado en el siglo Xv con una torre central que estaba destinada al cobro del peaje por cruzarlo.

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Medina de Pomar
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MEDINA DE POMAR

El castillo de Medina de Pomar o Alcázar de los Condestables es una de las fortalezas medievales más grandes de la provincia de Burgos. Sus cimientos se remontan al siglo XIV, aunque desde entonces vivió numerosas ampliaciones. Se lo conoce como «Las Torres» por los dos poderosos torreones almenados que protegían su fachada, unidas por un cuerpo central. Desde el exterior, la impresión que da es de austera y gruesa fortaleza, por la sillería utilizada, sus dimensiones, y la escasez de vanos (algunas aspilleras y ventanas ajimezadas góticas). Su interior, en cambio, era muy lujoso, como se desprende de los restos decorativos que se conservan, de inspiración mudéjar. Su visita descubre muchas de estas dependencias, además de un Museo de Las Merindades que muestra la historia de Medina de Pomar y de esta comarca. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931.

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Poza de la Sal
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POZA DE LA SAL

El castillo de Los Rojas, alzado en el término de Poza de la Sal, fue uno de los bastiones más inexpugnables de los erigidos en la provincia de Burgos. Su pasado llega al siglo IX cuando el conde castellano Diego Porcelos lo conquistó. Esta magnífica fortificación culmina lo más alto de un saliente rocoso que domina el pueblo, con vistas a sus salinas que ya explotaron los romanos y una amplia visión de la comarca burgalesa de La Bureba.

La defensa fue una preocupación constante en las villas castellanas en la Edad Media, pero en Poza lo fue aún más por el control del paso de La Bureba al Páramo y por la salvaguarda de las salinas, fuente de riqueza primordial de sus habitantes. Hasta sus vestigios solo se accede subiendo por unos empinados peldaños esculpidos en la roca. Presenta un estado ruinoso que se debe principalmente a los desperfectos que sufrió durante la guerra de la Independencia con las tropas napoleónicas del siglo XIX. Pero sus restos tantas veces conquistados y reconstruidos y su ubicación son tan impresionantes que sin duda recompensan el esfuerzo de subir el cerro para visitarlo.

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Peñaranda de Duero
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PEÑARANDA de duero

Elevado en un montículo rocoso del valle del Duero se alza ese castillo, cuyos orígenes son inciertos, aunque los vestigios que se mantienen en pie se sitúan hacia el siglo XV, cuando el conde de Miranda lo conquistó. Con una entrada separada del monumento por un foso defensivo excavado en roca viva, la planta alargada y quebrada del bastión se contempla desde la lejanía. Esta fortaleza alargada adapta al abrupto cerro sus altos muros, torres cilíndricas y una imponente Torre del Homenaje almenada, que alberga un Centro de Interpretación de los Castillos y que incluye un mirador en lo alto desde la que se contempla un amplio panorama de los alrededores. 

Situado en la Ruta de los Castillos de Ribera del Duero, también vale la pena recorre el pueblo que destaca también por una hermosa plaza Mayor y otros monumentos como su excolegiata y el Palacio de los Avellaneda, considerado uno de los ejemplos culminantes del Renacimiento en España.

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Covarrubias
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COVARRUBIAS

A orillas del río Arlanza se emplaza este bonito pueblo que conserva su esencia medieval. Entre otros tesoros conserva la Torreón de Fernán González o de Doña Urraca, ya que una leyenda afirma que en él estuvo encerrada este personaje del siglo XII que pasó a la historia como una de las primeras mujeres en ejercer su reinado en lo que luego sería Europa.

El vestigio se remonta a una construcción defensiva erigida el año 942, el mismo en el que se funda el reino de Castilla. De hecho, se considera una de las primeras edificaciones defensivas alzadas para el antiguo reino castellano. Vivió diversas reformas hasta convertirse en una torre de líneas señoriales. Incluye tramos de la muralla del siglo XII y un caserón solariego del XVIII. Los muros de la torre imponen con sus 3 m de espesor y cuenta con tres niveles. Antiguamente estaba culminada por almenas, que fueron sustituidas por el tejado actual. Este monumento está declarado Conjunto Histórico Artístico desde 1931.

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Olmillos de Sasamons
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OLMILLOS DE SASAMón

Este elegante castillo palaciego es uno de los más fotogénicos y mejor preservados de la provincia de Burgos. La localidad en la que se halla fue un enclave celtíbero y romano. Lo mandó erigir el año 1446 como una residencia palaciega el entonces regidor de Burgos, Pedro de Cartagena. El monumento vivió un sinfín de avatares, pasando de mano en mano para acabar en el olvido tras un incendio en 1812 acontecido durante las guerras napoleónicas. En sus muros labrados en piedra se pueden distinguir blasones con el motivo decorativo de la flor de lis del escudo de armas de los Cartagena, la familia judeoconversa más poderosa en la España medieval tardía. En la década de 1980 del siglo pasado se procedió a su reforma, recuperando sus muros, un pequeño foso, varias torres almenadas y un amplio patio de Armas. En la actualidad ha sido transformado en alojamiento.

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Sotopalacios
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SOTOPALACIOS

La fortaleza de los Adelantados de Sotopalacios se localiza en el término de Merindad de Río Ubierna, en medio de la llanura castellana. También se conoce como castillo de El Cid, porque dicen fue alzado cerca del que fuera un solar de El Cid Campeador junto al cauce del Molinar, aunque hay estudiosos que afirman que su único vínculo es que se halla cerca de Vivar, de donde era este legendario personaje.

El camino hasta el castillo nos lleva por la ribera del río Ubierna, donde se sabe que la familia del Cid poseía algún molino harinero. Su planta está defendida en los extremos por varias torres cuadradas. Los vestigios que datan de los siglos XIV y XV se contemplan se deben a su posesión por parte de varias familias nobles que lo fueron transformando con un carácter más palaciego que defensivo.