Berrea, berrea

Cabañeros, el safari ibérico inesperado

Resulta inexplicable que este Parque Nacional sea de los menos visitados. Y más si se siguen estas pistas.

Bienvenidos a uno de los mejores exponentes del ecosistema mediterráneo, una curiosa 'sabana' que se encuentra ubicada en el corazón de los Montes de Toledo. Es el Parque Nacional de Cabañeros, que se distribuye entre las provincias de Ciudad Real y Toledo y ocupa una superficie que se acerca a las 41.000 hectáreas. Pero, sobre todo, es uno de esos hallazgos de interior que demuestran que la Meseta no es aburrida. 
 

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Foto: Jonathan Gómez

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¿Que qué es lo que tiene?

Este Parque Nacional es uno de los menos visitados de toda la red de Parques Nacionales pese a todo lo que pude ofrecer. Es por ello por lo que se ha realizado una importante apuesta por el turismo ecológico, estando el Parque adherido a la Carta Europea de Turismo Sostenible y al Club de Ecoturismo de España.

¿Qué ofrece Cabañeros? Para empezar, el magnífico bosque mediterráneo que en el Parque existe, compuesto por robles, quejigos, alcornoques y encinas. Estas especies junto a otras menos habituales, como el tejo o el loro, esperan durante todo el año, con un colorido espectáculo durante la floración primaveral y la caída de las hojas y los tonos ocres del otoño.

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Foto: iStock

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A chorros

Rodeados y tapizados por las hojas de estos bosques aparece una multitud de senderos que recorren el Parque y que conducen a lugares como el Chorro de los Navalucillos, un salto de agua permanente durante todo el año; o el Boquerón de Estena, una ruta accesible para todos que discurre paralela al río del mismo nombre. También permiten descubrir el pasado a través de la cruzianas, huellas fosilizadas de animales del pasado, como gusanos gigantes, que se pueden observar a lo largo del Estena y que son testigos de épocas pasadas en las que todo la zona estaba cubierta por el mar. 

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Foto: iStock

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Arriba, arriba

Sin embargo, no todo lo que se puede ver en el interior del Parque está en tierra. Por encima de los senderos y el bosque se puede encontrar a multitud de aves surcando los cielos, destacando el águila imperial ibérica, el buitre leonado, cernícalos o el imponente buitre negro, que encuentra en estos parajes su segunda mayor colonia a nivel nacional.

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Foto: Jonathan Gómez

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El Serengueti español

En el borde suroccidental el territorio se aplana hasta crear una amplia llanura de 8.000 hectáreas conocida como La Raña, y donde es posible observar especies animales como el ciervo, el corzo, el jabalí o el zorro. Esta especie de Serengueti español se puede recorrer por rutas guiadas en 4x4 que muestran los valores del Parque Nacional en visitas que no sólo muestran la flora o la fauna, sino también el pasado etnográfico, con construcciones típicas como los chozos, que eran habitadas por los cabañeros que dan nombre a este espacio. 

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Foto: Jonathan Gómez

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Todo sobre el parque

Para conocer más a fondo la realidad ambiental y sociocultural del Parque es imprescindible visitar los centros de visitantes. El principal, inaugurado hace pocos años, se encuentra en el municipio de Horcajo de los Montes, permite conocer Cabañeros en distintas épocas del año. Otro de los centros es Casa Palillos, situado entre Pueblonuevo del Bullaque y Santa Quiteria, a las puertas de la anteriormente citada Raña. 

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Mucho más que un mero safari

Aparte de estos centros existen también un Museo Etnográfico en Alcoba de los Montes y un Zoorama en Retuerta del Bullaque. Junto a ellos se ofrece una importante oferta de actividades y zonas informativas que nos permiten conocer más sobre el ecosistema y su magnífica conservación.

Sin embargo, Cabañeros aún tiene más que ofrecer. Se puede disfrutar de rutas a caballo o canoas por el río Bullaque; y la astronomía también es una actividad posible gracias a la poca contaminación lumínica de la zona que permite adentrarse en lo más profundo del cielo.

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Foto: iStock

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No todo va a ser explorar

Como es lógico, todas las actividades tienen ir acompañadas de una buena comida, y en el entorno es posible disfrutar de la gastronomía típica de los Montes de Toledo, a medio camino entre la gastronomía castellana y la manchega, con una muy importante presencia de la caza en los platos típicos de la zona, y productos locales que se maridan con los vinos del entorno.

 

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Foto: Jonathan Gómez

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El futuro de la comarca

Este Parque tiene mucho que ofrecer en un par de días, por lo que es una escapada muy recomendable. Además de ser un espacio único, el turismo en el mismo, por el alojamiento y las actividades, suponen un medio de conservación del Parque así como un importante motor económico y de creación de empleo en la zona, ya que además una de las zonas que presentan menor densidad de población en el país.

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Cabañeros, el safari ibérico inesperado

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