Road trip rural

La Plana de l'Arc, una escapada por el destino más 'slow' de Castellón

Los ecos romanos guían esta ruta por siete pueblos de la Plana Alta entre campos de olivos, almendros y vides.

La Plana de l’Arc aparece sobre el mapa como una hilera de pueblos de interior que, con el Mediterráneo a un lado y las montañas al otro, avanzan junto a la calzada romana que comunicaba Cádiz con Roma. La Vía Augusta es el eje vertebrador de los siete pueblos que conforman este paraíso del turismo rural: Vilafamés, Cabanes, Vall d’Alba, Benlloc, Vilanova d’Alcolea, La Torre d’en Doménec y Les Coves de Vinromà. Emplazado en la comarca de la Plana Alta, este rincón castellonense está repleto de huellas de las culturas que dieron vida a su paisaje tapizado de olivos, almendros, algarrobos y viñas. 

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Cabanes

Foto: Ainhoa Anaut - La Plana de l'Arc

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Alrededor de la Vía Augusta

Para conocer todo su legado, basta con seguir los 30 km que separan Vilafamés de Les Coves de Vinromà y dejarse seducir por cada uno de sus pueblos, ya sea en coche o por algunas de las rutas de senderismo y cicloturismo que se adentran en el territorio. La Plana de l’Arc debe su nombre al Arco Romano, el elemento más importante de la Vía Augusta en la Comunitat Valenciana, donde todavía hoy quedan restos de la calzada, miliarios y villas. Erigido en el siglo II, se encuentra en una rotonda a solo 2 km de la localidad de Cabanes, en un paraje que rebosa mediterraneidad.

Vilanova d'Alcolea

Foto: La Plana de l'Arc

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El Ildum de Vilanova d'Alcolea

A su paso por Vilanova d’Alcolea, localidad conocida por las hogueras y la procesión a caballo de su fiesta de San Antonio, a mediados de enero, el trazado cuenta con otro vestigio romano: la mansión de Ildum, una posada en la que los viajeros podían descansar o cambiar los caballos. En este enclave, situado en la partida del Hostalot, se halló un miliario, una columna que señalaba cada milla o mil pasos romanos en las rutas de comunicación. En la actualidad, se puede visitar en los bajos del Ayuntamiento de la localidad.

Vall d'Alba

Foto: La Plana de l'Arc

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Vall d'Alba y el patrimonio

Desde Vall d’Alba parte la Ruta de les Sènies, un itinerario que pretende dar valor a este patrimonio agrícola utilizado para extraer el agua del subsuelo y convertir los campos de secano en regadío, que incluye desde pozos y molinos hasta azuds (sènia) y canales de riego. La ruta empieza en el Pou Ample y acaba en la ermita de Sant Cristòfol, desde la que se obtiene una excepcional panorámica del valle y del pico Penyagolosa (1813 m).

Torre d'en Doménec

Foto: La Plana de l'Arc

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Las vistas desde Torre d'en Doménec

Otra de las mejores vistas para comprender el territorio se obtiene desde el mirador de San Onofre, en la entrada del pueblo de La Torre d’en Doménec, donde el terreno se ondula ligeramente entre cultivos típicamente mediterráneos. Un paisaje que se reproduce en platos tradicionales como la olla de la Plana, un guiso a base de alubias, o el tombet, de cordero y hortalizas frescas.

Les Coves de Vinromà

Foto: La Plana de l'Arc

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Les Coves de Vinromà, un viaje en el tiempo

La importancia del agua en estas tierras se percibe también en el resto de municipios. Les Coves de Vinromà cuenta con la Ruta dels Molins, que pasa por varios molinos hidráulicos harineros entre paisajes prácticamente vírgenes. Cerca, el Barranco de la Valltorta alberga numerosas cavidades y abrigos rocosos en los que se han hallado pinturas rupestres. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998, destaca  por el conjunto de pinturas de la Cueva de la Saltadora que, con más de 200 metros de longitud, abriga 150 figuras entre las que se pueden apreciar escenas de caza, animales, arqueros y figuras femeninas. El Museo de la Vall Torta ofrece visitas guiadas y un viaje por las manifestaciones artísticas rupestres en tierras valencianas.

Vilafamés

Foto: iStock

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Vilafamés: hogar de artistas

Vilafamés es otro municipio donde puede apreciarse el arte rupestre levantino, en este caso en el abrigo del Castillo. Situado en lo alto de la villa, junto a la muralla del siglo XIV, esta fortaleza protege un conjunto histórico donde las diferentes civilizaciones han dejado una rica huella cultural. El paseo entre sus casas de color rojizo alcanza la Roca Grossa, una mole de rodeno (arenisca roja) de 2163 toneladas que se mantiene en equilibrio sobre un terreno inclinado. Todo un desafío a la gravedad. Pero Vilafamés entiende de desafíos, ya que ha conseguido que en un pueblo de menos de 2000 habitantes se citen pinturas rupestres con las obras de Miró, Tàpies o Basquiat que exhibe el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera, instalado en un edificio gótico. Lo mejor es acabar el día degustando algún dulce almendrado o coc de farina.

Benlloc

Foto: La Plana de l'Arc

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Los sabores de Benlloc

La repostería es la protagonista en Benlloc, con los turrones de almendra marcona de la Plana Alta elaborados por la empresa familiar Turrones Agut, y las delicias del Forn Ca Pedro, entre las que destaca la coca roja y la coca de higos. Cerca, el Centre de Visitants Comarca del Vi es el mejor lugar para conocer la tradición que conecta la Plana de l’Arc con el vino y que hoy varias bodegas se esfuerzan en dar a conocer. La memoria también llega a Benlloc de la mano de la Vía Augusta, que cruza la localidad y conserva varios tramos en buen estado de conservación.

Cabanes

Foto: La Plana de l'Arc

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Un oasis en Cabanes

No hay que abandonar la Plana de l’Arc sin antes haber visitado el término municipal de Cabanes-Torreblanca, que se extiende hasta la costa y cuenta con dos parques naturales: el Desierto de las Palmas, perfecto para hacer excursiones, y el Prat de Cabanes-Torreblanca, el principal humedal de la provincia de Castellón. Su Centro de Interpretación se encuentra en la playa Torre La Sal, que debe el nombre a una de las atalayas vigías que jalonaban la costa levantina y que ahora forman parte de la Ruta de las Torres. El día puede acabar con un baño y un plato de paella o arroz a banda en el único núcleo costero de la Plana de l’Arc.

Cabanes. De paseo por las Marismas

Foto: iStock

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De paseo por las Marismas

Entre las sierras de Irta al norte y de Oropesa y Les Santes al sur, se extiende la principal zona húmeda de Castellón: el Parque Natural Prat de Cabanes-Torreblanca. Surcada por caminos con hides que se asoman a las lagunas, esta reserva es el hogar de especies endémicas de peces, como el fartet (Aphanius iberus) o el samaruc (Valencia hispanica), del galápago europeo (Emys orbicularis) y de aves como la canastera (Glareola pratincola) o el aguilucho cenizo (Circus pygargus), además de decenas de aves acuáticas.

Cabanes