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Playas de Barcelona a las que llegar en tren

Un viaje ferroviario por las mejores playas alrededor de Barcelona, desde pequeñas calas de aguas cristalinas hasta extensos arenales de arena fina.

Cada año, millones de turistas llegan desde tierra, mar y aire hasta la capital de Cataluña, convirtiéndose así en una de las ciudades más visitadas del mundo. Gracias a la celebración de los Juegos Olímpicos en 1992, Barcelona se dio a conocer al mundo entero y desde entonces, es un reclamo para todo tipo de viajeros, desde los apasionados por la arquitectura o el arte, hasta la historia o la gastronomía. ¿Para todos? No, para los playeros no. 

A pesar de contar con diez playas en su costa, Barcelona no es conocida por sus arenales. Sin embargo, la ciudad conecta con otros parajes veraniegos dignos de mención a través de una densa red ferroviaria. Estas son algunas de las mejores playas en su litoral a las que se puede llegar en tren. 

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Sitges

Foto: iStock

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Playa de San Sebastián (Sitges)

Reconocida en 2013 por The New York Times como la mejor playa urbana de Europa, la playa de San Sebastián luce intensa y llena de vida. Aunque lo pueda parecer, no tiene nada que ver con la capital de Guipúzcoa, sino que su nombre proviene de la ermita ubicada justo encima del arenal. No obstante, sí que existe una afinidad innegable con la ciudad donostiarra. De hecho, en pleno paseo marítimo se encuentra un segmento de la barandilla original situada en la Bahía de la Concha. Siguiendo con las coincidencias, muy cerca de esta playa de no más de 200 metros se organiza un festival de cine internacional, al igual que su compañero euskaldún. Se trata del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña que durante una semana recibe a actores y directores de todo el mundo. 

Playa del Garraf

Foto: Turismo de Sitges

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Playa del Garraf

La playa del Garraf, además de estar ubicada entre los cerros abruptos de la sierra de Coma Roja, se caracteriza por las 33 casetas de pescadores que flaquean el arenal. Pequeñas estancias que hoy se han convertido en segundas residencias, la mayoría propiedad de los antiguos marinos. El pequeño centro urbano se levanta sobre este enclave mezclado de arena fina, rocas y aguas llamativamente azules. Un lugar que cuenta con estación de tren propia y otras instalaciones que la convierten en un destino inmejorable para disfrutar de un día exótico sin hacer demasiados kilómetros. 

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iStock-186259022. Playa de Castelldefels

Foto: iStock

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Playa de Castelldefels

Una vez dejado atrás el macizo del Garraf, la montaña se deshace en una playa de casi cinco kilómetros. Con el paso del tiempo, Castelldefels ha ganado notoriedad y muchos turistas procedentes de Barcelona llegan hasta aquí por su playa y ambiente estival. Uno de sus grandes atractivos es el sistema dunar que crece en los límites del arenal y que tiñe toda la costa de un lila muy característico gracias a las plantas que crecen en ellas. El proyecto forma parte de un plan de conservación, protección y mejora de la calidad medioambiental de la zona que trabaja por recuperar un ecosistema perdido décadas atrás. También cabe destacar que muchas veces se ha comparado esta playa con la famosa Miami Beach debido a sus dimensiones y sus icónicas torres de vigilancia.

Playa del Prat

Foto: Ayuntamiento del Prat

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Playa del Prat

Durante muchos años, esta playa vivía marginada por su cercanía al aeropuerto y por la mala calidad de sus aguas. Sin embargo, la instalación de una depuradora de agua en los alrededores y el hecho de que las pistas de despegue siguen ejerciendo de frontera han permitido que este arenal destaque por ser uno de los mejores conservados del Área Metropolitana. Una extensa y tupida pineda aísla un poco más este paraje en el que no hay rastro de edificación. Sus aguas tranquilas y limpias hacen las delicias de bañistas que vienen a este punto para disfrutar de un mar en calma. Al igual que su compañera, la playa de Castelldefels, se lleva a cabo una estrategia de conservación y protección del ecosistema autóctono. Tanto es así, que muy cerca de la playa se encuentra el Centro de Recuperación de Animales Marinos (CRAM), reconocido internacionalmente.

 

Playa de Badalona

Foto: iStock

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Playa de Badalona

En 1965 se construyó el puente del petróleo, una estructura que se adentra 250 metros en el mar y que durante décadas se utilizó como pasarela para que los buques petroleros descargaran el oro negro. Hoy, el puente es un icono de esta playa de Badalona aunque no el único. Justo al inicio del puente se instaló una escultura de un mono sosteniendo la famosa botella de anís. Sus facciones llaman la atención pues dice la leyenda que es la cara de Charles Darwin debido a que los fundadores de la mítica bebida se mostraban muy contrarios a la teoría de la evolución propuesta por el naturalista británico. Ya sea por el entramado de iconos o por la gran extensión que ocupa el arenal, siempre congrega a multitud de bañistas y aficionados a los deportes acuáticos.

Playa de Ocata

Foto: Turismo de Cataluña

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Playa de Ocata

Situada en el municipio del Masnou, en la parte norte de la costa de Barcelona, la playa de Ocata se caracteriza sobre todo por sus grandes dimensiones. Con una longitud de 2.5 kilómetros y casi 50 metros de ancho, Ocata es un lugar perfecto para cualquier tipo de bañista, desde los deportistas que pueden practicar diferentes modalidades tanto en la arena como en el mar, las familias que desean pasar un día de playa tranquilos, los pescadores arrimados al espigón e incluso los que prefieren disfrutar de la playa al desnudo, pues existe una parte de esta reservada para naturistas. Además, este arenal, como el resto de los que se encuentran en El Maresme, es de fácil acceso en tren, ya que la línea ferroviaria va pegada a la costa. 

Playa de Las Rocas

Foto: Turismo de Calella

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Playa de Las Rocas

Rompiendo con la estética del resto de playas del Maresme, caracterizadas por tratarse de arenales finos y extensos, la playa de Las Rocas se asemeja mucho más al perfil costero de la Costa Brava. Está formada por cuatro calas (Rocapins, La Vinyeta, Cala d'en Pere y Roca Grossa) y su paisaje está rodeado de aguas cristalinas, pinos, rocas y acantilados. A pesar de la singularidad de este espacio, se encuentra en el núcleo urbano de Calella por lo que su acceso es sencillo y la estación de tren se sitúa prácticamente a pie de playa.

Playa de Ocata

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