El top de la playucas

Las playas más bonitas de Cantabria (de más a menos)

La Tierruca brinda una experiencia playera única que combina lo mejor de las montañas y de la costa.

Lo que hace que Cantabria sea un destino playero verdaderamente especial es su clima suave durante todo el año. Tanto en verano como en invierno, las temperaturas se mantienen agradables, lo que significa que es posible disfrutar de sus playas en prácticamente cualquier temporada, disfrutando de un paraíso costero lleno de encanto y belleza natural.

Con una geografía dividida en dos mitades igualmente cautivadoras, las siempre verdes montañas y las costas impresionantes, Cantabria brinda una experiencia única que combina lo mejor de ambos paisajes. La Tierruca es la quinta comunidad autónoma más pequeña de España, pero puede lucir orgullosamente sus 285 kilómetros de costa, donde se encuentran algunas de las playas más bellas de España.

Con casi un centenar de playas para elegir, Cantabria ofrece algo para todos los gustos, desde paraísos para surfistas hasta playas tranquilas perfectas para un relajante día bajo el sol. Ya sea que busques aventura o tranquilidad, en Cantabria encontrarás tu rincón de paraíso en la costa norte de España.

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San Vicente de la Barquera
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#12.PLAYA TOSTADERO (SAN VICENTE DE LA BARQUERA)

Cercana ya a Asturias, San Vicente de la Barquera es una de las villas que mejor sintetizan el carácter entre montañoso y marinero de las mejores playas de Cantabria. Además de su patrimonio monumental, hay que suma la gran belleza paisajística. En la margen derecha de la ría se encuentra la pequeña playa de San Vicente de La Barquera, también conocida como la playa de Tostadero, de arena blanca y fina. Su acceso está adaptado a todo tipo de público, al igual que la playa el Merón, mucho más grande que Tostadero. Otras playas próximas del municipio: Playa la Gerra y la surfera playa de Oyambre. 

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#11.PLAYA EL PUNTAL, SOMO (RIBAMONTÁN AL MAR)

Esta playa, en la Bahía de Santander, tiene una sorprendente ubicación: se trata de una larga lengua que mide cerca de 500 metros de longitud, de arena fina y dorada que separa la desembocadura de la Ría de Cubas del mar abierto, por lo que está completamente rodeada por agua. Desde aquí tendremos bellas vistas de la ciudad de Santander, la zona de Pedreña e, incluso con suerte, hasta de los Picos de Europa. Se accede desde la localidad de Somo, caminando por un paseo de madera que cruza las dunas durante unos 15 minutos o usando las típicas pedreñeras  que se toman en el Palacete del Embarcadero, en Santander. No tiene duchas ni equipamientos, ni es accesible para todos los públicos.

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Playa de los Peligros
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#10.PLAYA DE LOS PELIGROS (SANTANDER)

Menos conocida que las playas de Sardinero, pero, precisamente por ello, más tranquila. Aunque su nombre parezca indicar lo contrario. Al contrario, esta es una de las playas más seguras de Cantabria y, además, dotada con todo tipo de instalaciones e infraestructuras para que todo el mundo pueda disfrutar de un día playero sin ninguna barrera. 

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Sardinero
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#9.SARDINERO (SANTANDER)

No se puede conocer la esencia de las playas en Cantabria si no se pasa por el barrio de El Sardinero, todo un clásico en Santander. Son muchos los que la escogen, junto a la playa de la Concha, en San Sebastián, como una de las playas urbanas más bellas de España. Cuenta con casi dos kilómetros de arena fina si sumamos las playas de la Segunda, la Primera, la Concha y el Camello. El nombre del lugar no es ningún secreto: antaño fue un caladero de sardinas. Los beneficios saludables de los baños de mar  atrajeron hasta Santander a no pocos visitantes de la burguesía española de mediados del S. XIX. En 1912 se inauguró en la península de la Magdalena un Palacio que sería residencia del rey Alfonso XII en sus estancias veraniegas.

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Oyambre y La Rabia
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#8.OYAMBRE, EL TEJO (VALDÁLIGA)

Los bosques, campos de cultivo y prados llegan a pie de arena, mientras el rumor de las olas de la ensenada de la Rabia llena el silencio del lugar en un único eco. Este equilibrio de paz se rompe al escucharse de pronto una lejana vibración de motor, Se trata de un aeroplano, un Bernard 191 GR, que aparece en el horizonte y que por su llamativo color se llama El pájaro amarillo. Así fue como ocurrió el 14 de junio de 1929 el aterrizaje del primer vuelo transatlántico entre EE UU y España. Su destino era París, pero su piloto, el millonario francés Armand Lotti, tuvo que aterrizar de emergencia en la arena de la playa de Oyambre. Hoy, un monumento recuerda aquella gesta que durante unas horas se convirtió en todo un espectáculo para los de Valdáliga.

 

Basta ver la inmensa y plana superficie de la playa para entender que se convirtiera en una perfecta pista de aterrizaje. Este hermoso arenal ocupa un espacio natural privilegiado, pues tiene como fronteras el Parque Natural de Oyambre y la Ría de la Rabia. Es precisamente la sinuosa ría la que regala una de las más postales playeras más bellas de Cantabria, la famosa Curva de Oyambre. Cuando sube la marea alta ofrece su mejor perspectiva desde el barrio de Trasvía.

 

Trengandin
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#7.TRENGANDIN (NOJA)

Esta es una de las playas grandes de Cantabria, no solo por su extensión de tres kilómetros de longitud, sino que también lo es por su ubicación: se encuentra junto a las Marismas de Santoña, la zona de humedales más importante del norte peninsular. Su arena es fina, sus aguas cristalinas y su paisaje, cambiante debido a las mareas. Cuando llega la marea baja, deja al descubierto una playa etérea, salpicada de rocas en las que se agarran las nécoras. La playa de Trengandín está dotada de una gran cantidad de servicios y sus accesos están adaptados a todo tipo de usuarios. 

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#6.PLAYA DE ANTUERTA (AJO, BAREYO)

En este municipio ganadero encontramos praderas, colinas, bosques, la ría, y, aunque parezca del todo improbable, un par de las playas más bellas de Cantabria, como la de Antuerta, en la costa de Trasmiera, a unos 3 km del pueblo de Ajo. Es un playa de arena dorada y fina, rodeada de acantilados, por lo que su acceso es algo complicado, pero vale la pena por el regalo playero que supone.

El Madero
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#5.PLAYA DEL MADERO (LIENCRES)

Entre Somocuevas y Canallave, es una de las playas escondidas de Cantabria. Tan antigua como lo es la plataforma abrasiva que la entalla, resultado de la erosión persistente del mar durante millones de años. Pocos lugares como este donde se pueda entender de un único vistazo qué es la Costa Quebrada cántabra. El paisaje es insólito, pero deberán abstenerse de visitarla quienes busquen una playa para disfrutar con comodidad. Mejor, con marea baja y con la luz dorada del atardecer. 

 

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#4.PLAYA DE SOMO, SOMO (RIBAMONTÁN AL MAR)

Ribamontán al Mar es tierra de artesanía, de riqueza patrimonial, de gastronomía deliciosa (imperdibles sus parrilladas de pescado), de playas y de surf. El municipio es epicentro de los orígenes del surf en el cantábrico. La playa es extensa (casi 4 kilómetros de arenal), y su arena es fina y dorada. El oleaje es constante y fuerte. Cuenta con diferentes servicios y accesos adaptados.

 

Playa de Langre
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#3.PLAYA DE LANGRE LA GRANDE, LANGRE (RIBAMONTÁN AL MAR)

Los conocedores de la región dicen que la playa de Langre es una de las playas más espectaculares de Cantabria. Si se tiene en cuenta que se encuentra próxima a las playas de Somo y Loredo, parece mucho decir. Pero basta llegar y contemplar los 800 metros de la playa con su fina arena dorada y rodeada de acantilados, para darse cuenta de que la afirmación no es una exageración. Su acceso se realiza desde el municipio de Langre, a un kilómetro aproximadamente.

Ubicada en Ribamontán al Mar, en la costa de Trasmiera, la playa de Langre se abre en un espectacular anfiteatro arenoso como si el Cantábrico hubiera dado un bocado a las praderías de los lugareños. Aquí coinciden las dos características principales que llenan de encanto a la marina cántabra: el mar salvaje y el carácter rural. Es la misma poderosa combinación que cautivó en su día al televisivo Félix Rodríguez de la Fuente, sólo que menos salvaje. Años atrás, cuando el naturista acudía desde Santander tenía que descender a través de un peligroso sendero. 

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Arnía
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#2.PLAYA DE LA LA ARNÍA, LIENCRES (PIÉLAGOS)

Arnía, Covachos y Somocuevas son tres de los secretos mejor guardados de los alrededores de Santander. Pero solo la primera de ellas se ha erigido como la playa más emblemática de la costa quebrada de Cantabria, una zona de litoral que por sus características es candidata a Geoparque de la UNESCO. La playa de la Arnía está en el municipio de Piélagos, muy cerca de Santander y a unos 3  kilómetros de Soto de la Marina, en el entorno de Santander. Su belleza la sitúa siempre la sitúa entre las mejores playas de España.

Un lugar de excepcional belleza geológica, con islotes antiguos, acantilados de roca caliza y una plataforma de abrasión que muestra hasta dónde llegaba la antigua costa. Su acceso es complicado y por ello no está muy concurrida. Cerca se encuentra la famosa playa nudista de Somocuevas. Este es el escenario de una playa viva, moldeada a diario por la erosión del mar y del viento, y con vistas a la serie de urros, que es como  llaman los lugareños a  la colección de pequeños islotes y pináculos vestigio de la antigua costa, que se han convertido en objetivo deseado por cazadores de instantáneas de todo el mundo. Un verdadero espectáculo, épico cuando cae el sol.

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#1.PLAYA DE COVACHOS, SOTO DE LA MARINA (SANTA CRUZ DE BEZANA)

Covachos

Un paisaje para poder sentirse en el fin del mundo. Aunque en realidad se encuentre a poco menos de media hora en coche desde Santander: naturaleza y proximidad, parece que todo son ventajas en este arenal. Y sin embargo, es una playa poco concurrida. Y es que el único inconveniente que tiene está en su acceso, complicado y escalonado, más propio de equilibrismos que de ir cargados con la nevera y todos los bártulos playeros. Pero eso también forma parte de su encanto: así puede seguir igual de salvaje que siempre. Es lo que atrae a un público joven, naturistas y senderistas que lo que quieren es escapar de la ciudad y poder desconectar en la naturaleza.

Dos fotografías, una tomada en pleamar y otra con bajamar, podría llevar a quien no la conozca a pensar que se trata de dos playas diferentes. Con marea alta, el Cantábrico se muestra  embravecido, asediando al Islote de Castro, los restos de un antiguo valle fluvial erosionado. Mientras que con pleamar, como si de un espejismo se tratase, sucede uno de los fenómenos naturales cumbre de la Costa Quebrada.

Entonces el mar se retira y deja aflorar una formación fastuosa: un tómbolo que se comunica con la isla a través de una preciosa línea de arena que conecta la playa como un puente igual de hermoso que frágil. Eso sí, los bañistas que se aventuran hasta él deberán tener muy presente el horario de las mareas si no quieren verse en un aprieto. No son pocos los aventurados que luego han tenido que ser rescatados por el servicio de socorristas.