Será maravilloso viajar hasta Mallorca...

Las playas y calas más espectaculares de Mallorca

El paraíso playero no está en el Caribe, y si no, mira qué playas hay en la mayor de las Islas Baleares.

Fue el archiduque Luis Salvador de Habsburgo quien descubrió la belleza de las Islas Baleares al turismo ya en el S. XIX. Desde entonces, nadie ha querido perderse los bellos paisajes bañados por la luz del Mediterráneo de las islas. Hasta Mallorca llegaron George Sand y Chopin, y a pesar de que su experiencia no fue del todo buena, Un invierno en Mallorca se convirtió en un imán inspirador para muchos, atraídos por lo que allí se explicaba. Calas recónditas, arenales extensos, playas salvajes o domésticas, vegetación, el aroma de pino mezclado con el de la sal, las praderas de Posidonia haciendo del mar una piscina de bellos colores turquesas, acantilados desde los que admirar los atardeceres… Todo eso y más en un auténtico universo playero. Mallorca tiene más de trescientas playas repartidas en su litoral. Es difícil escoger, pero éstas son siempre una apuesta segura.

 

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Torrent de Pareis

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Torrent de Pareis

La playa más insólita de Mallorca.

Todo es único en esta playa. Para llegar a Sa Calobra hay que seguir una de las carreteras más espectaculares de España, toda una obra de ingeniería que salva un desnivel de casi novecientos metros, curva tras curva. Una vez que se llega, hay dos playas al precio de una: la primera es la cala de Sa Calobra, pero si se sigue un apacible sendero, tras traspasar una cueva, se llega a una playa de gravas que parece sacada de la imaginación de Julio Verne. Se trata del Torrent de Pareis, que atraviesa la maciza sierra de Tramontana, abriendo una ventana al azul del Mediterráneo.

Cala S’Amarador

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Cala S’Amarador

Ideal para familias que disfrutan juntas de la naturaleza.

El Parque Natural de Mondragó, al sur de Mallorca, es un delicado universo de playas que se caracteriza por calas de arena blanca, acantilados, vegetación típicamente mediterránea y praderas de Posidonia oceánica como garantía de calidad de agua. Está cala Mondragó (o Ses Fonts de n’Alís) y luego y Sa Amador y Es Borguit, mucho menos transitadas que la primera. En S’Amarador, un extenso pinar abraza la arena fina. La entrada al agua es muy progresiva, por lo que es ideal para pasar un relajado día de playa familiar.

 
Caló des Moro

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Caló des Moro

Lo más parecido a una piscina que puedes encontrar en la naturaleza.

Este entrante de mar en forma de pasillo es la playa más bella de Santanyí. Y eso es mucho decir teniendo en cuenta que es el municipio más privilegiado de Mallorca en cuanto a playas se refiere. Su acceso no es de los más fáciles, pero los pinos, los acantilados, la arena blanca y aguas transparentes y calmas hacen de esta cala un imprescindible que nadie está dispuesto a perderse. Por ello, en julio y agosto, si no se madruga será difícil encontrar un hueco donde poner la toalla.  

 
iStock-Playa de Es Trenc. Playa de Es Trenc

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Playa de Es Trenc

Tan dulce es vivir, ver y sentir.

O al menos eso es lo que se puede leer en unos antiguos búnkers de la costa que los artistas del colectivo madrileño Boa Mistura intervinieron. Cuando se pisa la arena de esta playa no se puede estar más de acuerdo con el verso de Miquel Costa i Llobera. Platja d’es Trenc es un conjunto de dunas, pinares, monte, salinas y tamarindos ideado para embriagar los sentidos. Forma parte del espacio natural de la marisma de Es Salobrar, un área protegida de 1.500 hectáreas de los más bellos de Mallorca.

 
Cala Tuent

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Cala Tuent

La perfección más natural.

La Sierra de Tramuntana no es la zona más playera de Mallorca, pero tiene algunas honrosas excepciones, como es el caso de cala Tuent. El camino a la playa es estrecho y serpenteante, pero vale la pena recorrerlo cuando el premio es esta cala de guijarros rendida a la imponente altura del Puig Major y que queda enmarcada entre bosques de pinos y olivos centenarios retorcidos por el viento. Imprescindible para los que todavía creen que Mallorca tiene algo que ver con Magaluf.

 
Cala Agulla

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Cala Agulla

Para quien acude a la playa con ganas de fiesta.

El entorno es idílico: rodeada por pinos y montañas, el agua cristalina con increíbles tonos azul claro. Está declarada junto a cala Mesquida como Área Natural de Especial Interés (ANEI) y Lugar de Interés Comunitario (LIC), pero a pesar de ello, y dado que se encuentra ubicada a las afueras del popular complejo turístico de Cala Ratjada, en el extremo oriental de Mallorca, cala Agulla se convierte en agosto en el lugar ideal para comenzar la fiesta, o continuarla... Abstenerse si lo que se busca es una playa solitaria y tranquila.

 
Playa de Formentor

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Playa de Formentor

Una playa familiar en la Mallorca más salvaje.

A pocos kilómetros del Puerto de Pollença y del punto más septentrional de Mallorca, se encuentra esta maravilla natural. Junto al famoso hotel Formentor, que ha servido como hospedaje para personalidades del mundo de la cultura como Churchill,  Octavio Paz o Josep Pla, esta playa reúne personalidad y belleza paisajística con vistas a la bahía de Pollensa. El bosque de pinos de las inmediaciones llega justo hasta la fina arena, así que nunca faltará sombra. El kilómetro y medio de playa se divide en diversas zonas L´espigó, La veranda y Platjamar.

 
Caló des Màrmols

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Caló des Màrmols

Para excursionistas con pareo.

Esta es de las pocas calas totalmente vírgenes que quedan en el este Mallorca. Así que para llegar hasta ella habrá que caminar, a no ser que se sea el afortunado dueño de algún velero o embarcación similar. En el faro de Cap de Ses Salines, comienza una ruta de algo más de una hora que hay que seguir para alcanzar este verdadero paraíso playero. Además del pareo es imprescindible llevar un buen calzado (también bebida y algo de comida). Por sus increíbles acantilados de piedra caliza y sus cálidas aguas de un azul transparente vale la pena el esfuerzo. Cerca está caló des Moro, mucho más transitada.

 
Cala Fornells

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Cala Fornells

Ideal para pasar un típico día de playa sin complicaciones.

Juan de Borbón acostumbraba a fondear su yate en Cala Fornells. Los alojamientos vacacionales, los restaurantes, hoteles y segundas residencias ocupan la primera línea de mar de un animado paseo litoral con todas las comodidades. Aún así, esta playa entre roquedales muy próxima a Andratx, de grano grueso, pinos y aguas turquesas, tiene fama de tranquila. Destacan las vistas a la bahía que cubre playas de Peguera, Santa Ponça y la Illa es Malgrat. A escasos doscientos metros se encuentra la alternativa del vecino Caló de ses Llises.

 
Cala Varques

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Cala Varques

Un toque hippie en un entorno natural de gran belleza.


Esta es una cala para quienes no les gusta compartir la playa con otros. Enclavada en la costa este, cerca de Calas de Mallorca, no es muy fácil de encontrar y mucho menos de acceder a ella. Lo mejor es hacerlo en embarcación. Si no, queda la alternativa de llegar a pie o en bicicleta, por ejemplo. Su fina arena blanca y las aguas turquesas -tal vez las más espectaculares de Mallorca- lo merecen. También, la calma que se respira en el ambiente. Además, esta cala virgen puede presumir de tener uno de los conjuntos de cuevas submarinas más grandes de Europa, lo cual es un verdadero tesoro para los aficionados al buceo y al snorkel. Se puede seguir un corto sendero hasta Es Caló Blanc, donde hay un arco rocoso natural de postal.  

 

Cala S’Amarador

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