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Praga en siete imprescindibles

Es prácticamente imposible enumerar todos sus encantos, pero no es una locura ordenarlos.

Praga es una de las capitales europeas más bellas y con más historia. Su estilo permanece intacto con el paso del tiempo, y si te gustan su atmósfera y fisonomía, te llega a enamorar. A menor escala, pero es algo parecido a lo que sucede con París, que vayas las veces que vayas, siempre te seduce y te hace sentir cómodo, ta sea visitando sus monumentos o sentados en un café, viendo la gente pasar. El río Moldava parte en dos la capital checa dejando a un lado el recinto del Castillo y el recoleto barrio de Malá Strana, y al otro, la Ciudad Vieja, el Barrio Judío y la Ciudad Nueva. Las calles medievales por la que discurría el antiguo Camino Real que seguían los reyes, aún respiran el ambiente primero solemne y luego bohemio que atrajo e inspiró a tantos músicos, artistas, escritores de distintas épocas. Y a su alrededor, torres, monasterios, iglesias, palacios góticos y barrocos, casas modernistas, museos y cervecerías centenarias que surgen en este paseo por las dos riberas del río Moldava. Por cierto, el Festival de Otoño de Praga, en 2019 del 15 de octubre al 13 de noviembre, es un ocasión especial de recorrer la ciudad bajo una luz más tenue y con música saliendo, no solo de las salas de conciertos más emblemáticas. También de pequeñas iglesias y conventos que organizan conciertos esos días. En otoño Praga tiene una banda sonora especial.
 
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iStock-976617990. En el #7: La Torre de la Pólvora

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En el #7: La Torre de la Pólvora

Fue una de las trece puertas que tenía la muralla de la Ciudad Vieja y la única que permanece en pie. Su nombre procede de la fundación como polvorín que se le dio cuando los reyes se trasladaron de la ciudad baja al Castillo. Desde su última planta ofrece una buena visión del centro de Praga. La negra fachada de la torre contrasta con los colores y formas más redondeadas de la Casa Consistorial, el mejor ejemplo de art nouveau checo, que en la misma zona tiene otros ejemplos como el Hotel Europa. Una Ruta del Modernismo enlaza los ejemplos más sobresalientes de este estilo artístico.

iStock-629364340. En el #6: Monasterio de Strahov

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En el #6: Monasterio de Strahov

El Camino Real que desde el centro se dirigía a la colina del Castillo está flanqueada por varios recintos religiosos, de grandes dimensiones. El monasterio de Strahoz fue fundado en 1140 se reconstruyó en estilo gótico con detalles barrocos. La Sala Filosófica de este bello lugar data de 1782 y alberga libros de más de 800 años. Cerca se halla el Clementinum, otro recinto religioso del siglo XVII, que alberga la Biblioteca Nacional.

iStock-949983904. En el #5: Barrio de Malá Strana

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En el #5: Barrio de Malá Strana

Tras cruzar el Puente de Carlos hacia Malá Strana se pasa antes por la Isla de Kampa donde vivió Kafka y que guarda la sorpresa de un antiguo molino de harina que aún mueve las aguas del Canal el Diablo. Al entrar en Malá Strana, cuyo nombre significa «Pequeña Ciudad», las calles se vuelven laberínticas y sobre todo empinadas. Lo primero que sorprende es la monumental iglesia de San Nicolás. Luego el paseo discurre entre palacios y casas nobles de vivos colores, muchas de las cuales albergaban en el pasado talleres artesanos como muestran los carteles que sobresalen de sus fachadas. En este paseo se disfruta admirando las fachadas de los edificios que se amoldan a la colina de Hradcany en su ascenso hasta el magnífico Castillo de Praga.

iStock-1152424629. En el #4: Barrio Josefov o Barrio Judío

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En el #4: Barrio Josefov o Barrio Judío

El antiguo distrito judío de Praga, uno de los mayores y todavía mejor definidos de Europa, mantiene lugares representativos, entre ellos varias sinagogas y el antiguo cementerio, aunque ahora sus calles acogen muchos comercios. El Antiguo Cementerio Judío es uno de los camposantos hebraicos más antiguos de Europa, fundado en el siglo XV. A pocos metros se pueden visitar las sinagogas Viena, Nueva y la Española, cuyo interior de mosaico destaca por su belleza.

iStock-540575678. En el #1: Colina del Castillo

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En el #3: Colina del Castillo

Este recinto fortificado, en lo alto de la colina Hradcany, es no de los más extensos y soberbios de Europa. Como si fuera una ciudad en miniatura, contiene museos, el Palacio Real, el curioso Callejón Dorado también llamado de los Alquimistas donde vivió Fraz Kafka, hoy transformado en un reclamo turístico con cafés y tiendas de recuerdos y artesanía. Pero sin duda, el edificio más sobresaliente es la Catedral de San Vito, el templo más importante de la república Checa. La Puerta Dorada es su entrada principal. La preside el mosaico del Juicio Final, realizado por artistas venecianos del siglo XIV. En su interior guarda tesoros centenarios como las joyas de la corona checa que se exhiben en la Capilla de San Wenceslao, y también incluye arte más reciente como los vitrales que el artista modernista Alfons Mucha (1860-1939) diseño para la catedral gótica. Los Jardines Reales ocupan la zona norte del Castillo, con varios pulmones verdes como el Parque Belvedere y el Chotkovy, que son dos de los más agradables para pasear.

iStock-966899422. En el #2: Puente de Carlos IV

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En el #2: Puente de Carlos IV

Una decena de puentes conectan en la actualidad las dos orillas del río Moldava a su paso por Praga. El más antiguo es el Puente de Carlos, hoy peatonal, que une desde 1357 la Ciudad Vieja con el barrio de Malá Strana. Hasta 1741 fue el único que cruzaba el río Moldava. Con una torre de defensa en cada extremo, está flanqueado por estatuas barrocas de personajes destacados de la historia de la ciudad y santos como san Wenceslao. Nido de mil y una leyendas, hoy son vendedores ambulantes, dibujantes y músicos callejeros amenizan el paseo por esta pasarela, siempre frecuentada de visitantes y de praguenses que se acercan a admirar su río. Por cierto que realizar un paseo por el río es una buena opción para admirar la fachada fluvial de la capital checa. Además de las mejores vistas sobre la colina del Castillo, a pie de orilla también se contemplan magníficos edificios como el Teatro Nacional de Praga, cuya programación de ballet y de ópera se hallan entre las más atractivas de Europa..

iStock-619637654. En el #3: Plaza de la Ciudad Vieja

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En el #1: Plaza de la Ciudad Vieja

Se trata del corazón del barrio más antiguo de Praga y el punto de reunión o inicio de visita más emblemático de Praga. A su alrededor se reúnen bellos edificios que simbolizaban el poder eclesiástico y el civil: el Viejo Ayuntamiento, palacios como el Kinsky (sede de la Galería Nacional) y residencias nobles como la Casa Storch, de vistoso estilo neorrenacentista. Aquí también se pueden visitar las iglesias de San Nicolás y la de Nuestra Señora de Tyn. Este templo gótico es el más destacado e icónico de Praga, que se eleva encastrado entre edificios de menor altura. En el centro de la plaza se erige un monumento modernista en honor del reformista Jan Hus, condenado a la hoguera en 1415. Bajo los edificios porticados hay instalados muchos restaurantes con terraza. Pero sin duda uno de los rincones más visitados de la plaza es la presidida por el Reloj Astronómico del Viejo Ayuntamiento. Esta joya mecánica preside desde 1410 la fachada. Tiene varias esferas que muestran cuatro tipos de horarios: centroeuropeo, checo, babilonico y astral, además de los planetas y el mundo conocido cuando fue creado. Su mayor curiosidad es el desfile de figuras mecánicas con el que marca las horas y que a diario reúne a sus pies a muchos visitantes.

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