La maqueta rural perfecta

Segovia en cinco pueblos

Tan cercana para muchos y tan desconocida para casi todos, esta provincia vale más por lo que oculta en sus callejuelas que por lo que muestra.

Ubicada entre los picos de Guadarrama y Somosierra y las llanuras del Duero, esta provincia es una preciosa introducción al ruralismo castellano, con sus encantos de piedra, sus iglesias monumentales, sus castillos tranquilizados y su naturaleza caprichosa. Un territorio lleno de pueblitos que, como estos, resisten al olvido gracias a rincones mágicos y a ideas sorprendentes.

 

 

Maderuelo

Sobre una gran colina y rodeado por el embalse de Linares, este municipio de poco más de 100 habitantes se encuentra a las puertas del Parque natural de las Hoces del Río Riaza. Un entorno excepcional que alberga el Conjunto Hitórico-Artístico de esta villa. La muralla y el castillo advierten de su pasado, pero también lo hacen las iglesias románicas de San Miguel y de Santa María. Entre las calles de Maderuelo, se erigen casas nobles junto a los restos de templos y murallas. Asimismo, el Arco de la Villa, la Plaza de San Miguel y el Puente Viejo, entre otros, rematan el patrimonio histórico de esta localidad ubicada entre Soria y Burgos.

Ayllón

A unos 15 kilómetros, Ayllón se asoma a la falda de una colina rojiza que colinda con Soria. También declarado Conjunto Histórico-Artístico, esta villa destaca por su legado medieval. Sin embargo, su patrimonio cultural va más allá: se han encontrado restos celtíberos y godos, visigodos y musulmanes. Su importancia histórica fue tal que por esta villa han pasado personajes como el Cid Campeador, San Francisco de Asís y Santa Teresa de Jesús. Justo al entrar en Ayllón, el puente romano y el arco medieval dan la bienvenida al visitante. La Plaza Mayor, la iglesia de San Miguel y el Palacio del Ayuntamiento conforman un viaje a través de los siglos, junto a la iglesia neoclásica de Santa María la Mayor, el Palacio de los Contreras y la Casa de la Torre.

Sepúlveda

En la misma línea que los anteriores pueblos, Sepúlveda también es Conjunto Histórico-Artístico y reúne patrimonio y naturaleza. Los celtíberos y los romanos pasaron por estas tierras, donde dejaron un legado en forma de puente, el Talcano, y de yacimiento arqueológico. El castillo, que en la actualidad alberga el Ayuntamiento, advierte de la posición estratégica de Sepúlveda. Las murallas del siglo XII conservan alguna de las puerta, como el Arco de la Villa o la Puerta de la Fuerza. Y, entre sus calles medievales, se erigen la iglesia de El Salvador, de San Bartolomé y el Santuario de Nuestra Señora de la Peña.

Pedraza

A una media hora de Sepúlveda y entre dos cerros, se levantó el municipio de Pedraza. En una ubicación que lo convirtió en un importante bastión. Presidida por el castillo, la historia de esta villa está marcada por su papel de fortaleza y de principal plaza de mercado que existía en la comarca. La única puerta de la vieja muralla, que fecha de los siglos XII y XIII, abre paso al visitante que quiere adentrarse en este Conjunto Monumental, formado por casas nobles y palacios con escudos heráldicos, la Plaza Mayor, la iglesia de San Juan y el ya mencionado castillo.

Granja de San Ildefonso

A 40 kilómetros, esta villa transporta directamente al siglo XVIII. A los pies de la montaña Peñalara, La Granja de San Ildefonso presenta un legado arquitectónico impresionante. ¿El responsable? El Palacio Real y sus jardines. En 1450, Enrique IV construyó un albergue y una ermita dedicada a San Ildefonso y, años más tarde, unos monjes erigirían una hospedería y una granja. De ahí el nombre de la localidad. Ya en el siglo XVIII, Felipe V hizo construir un palacio, conocido con el nombre de Real Sitio de San Ildefonso. Además, en esta localidad se puede visitar la Colegiata, la Casa de los Oficios o la Real Fábrica de Cristal.
Pedraza

Foto: iStock

Sepúlveda

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