A flor de piel

Puerto Inírida, un viaje por la Amazonía colombiana más virgen

Es el nuevo destino ornitológico de Colombia, pero la Estrella Fluvial del Inírida guarda numerosas sorpresas en forma de experiencias selváticas, desde la visita a poblados indígenas hasta baños con delfines rosas.

Entre los océanos Pacífico y Atlántico se abre paso Colombia, un país salvaje, rico en tesoros naturales y patrimoniales, donde al visitante se le permite camuflarse entre los locales para adentrarse en lo más profundo de su diversidad cultural. Sin embargo, es precisamente en el extremo oriente del país, haciendo frontera con Venezuela, y en un área hasta donde hace poco no llegaba el turismo, donde se ubica un departamento virgen, selvático y asilvestrado, que está comenzando a cobrar una relevancia especial dentro del ecoturismo y la ornitología: la Guainía, con su capital Puerto Inírida.

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Virgen a la fuerza

© Manakin Nature Tours

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Virgen a la fuerza

Inírida es, básicamente, una isla en medio del gran humedal de la Estrella Fluvial del río Orinoco”, explica Luis Eduardo Ureña, director comercial y fundador de Manakin Nature Tours. “Un lugar sin vías de acceso terrestre y solo con la posibilidad de llegar hasta allí por vía aérea o fluvial, en un viaje de 4 o 5 días en bote”.

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© Manakin Nature Tours

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Diamante en bruto

Esta tierra prácticamente virgen, se ha mantenido intacta debido a su complejo acceso y a que en el pasado se la consideró erróneamente zona de guerrillas. “Por si situación cercana a Venezuela, Inírida, hace años, se suponía zona de guerrillas. Es un destino que se abrió hace muy poco -6 o 7 años-, cuando un ornitólogo belga hizo unas exploraciones del lugar y encontró especies muy especiales para el aviturismo creando un manual que se basaba en los contactos que él tenía allí para poder entrar a determinados territorios, puesto que la mayoría de ellos eran territorios indígenas”, comenta Luis Eduardo. En ese momento, desde Manakin Nature Tours viajaron a conocer la zona para comprobar los recursos y la seguridad del área y descubrieron que había numerosas especies interesantes de aves y varios proyectos de restauración, hotelería y transporte que la gente se moría por dar a conocer. “Todo esto es lo que, tal vez, ha mantenido Inírida tan conservado, tan virgen y tan protegido durante tantísimos años y esperamos que siga manteniéndose así durante años”.

Ese cuasi total aislamiento, sumado a las numerosas comunidades indígenas que pueblan parte del territorio y a una intensa Política de Turismo Sostenible por parte del gobierno del país, ha convertido la región de la Guainía en una de las mecas de la ornitología a nivel mundial.

Naturaleza por bandera

© Manakin Nature Tours

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Naturaleza por bandera

La gran variedad de paisajes y de escenarios naturales con los que cuenta Colombia, ha hecho que el turismo ornitológico juegue un papel cada vez más esencial dentro de todos los atractivos que tiene el país. No es difícil imaginar por qué cuando se escucha que el 15,2% de su territorio nacional pertenece al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, en la que se encuentran 1300 zonas diferentes, con 314 tipos de ecosistemas entre los que se pueden atisbar, ver y oír casi 2000 especies distintas de aves.

De esta gran biodiversidad colombiana también tiene “culpa” su privilegiada ubicación. Bañada por dos océanos, rodeada por tres cordilleras y con un clima estable a lo largo de todo el año, Colombia se ha posicionado como el segundo país más biodiverso del mundo -superado únicamente por Brasil-.

Puerto Inírida

Observando en un punto de avistamiento de aves © Manakin Nature Tours

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Puerto Inírida

De entre todas sus regiones naturales, una de las áreas más especiales para disfrutar de la exuberante naturaleza del Amazonas y del avistamiento de aves es Puerto Inírida. Un lugar, no solo para amantes de esta disciplina, también para aquellos que adoran viajar a lugares menos turísticos y descubrir el interés cultural, natural y patrimonial que guardan las comunidades indígenas que viven en la zona.

Los ríos que conforman la Estrella Fluvial del Inírida, a su paso por la capital de la Guainía, sirven de guía para recorrer este tesoro todavía virgen del Amazonas. Entre sus aguas y sus selvas hay más de 62 pueblos indígenas habitando esta región amazónica y velando por preservar su riqueza ambiental e histórica, además de compartirla con los visitantes que llegan hasta sus comunidades.

Belleza amazónica

Una pareja de indígenas trasladándose en bote por los bosques de Inírida © Manakin Nature Tours

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Belleza amazónica

Es el caso de La Comunidad Indígena de Sabanitas, ubicada en Caño Carbón, donde viven de la pesca ornamental, la venta de pescado y cada vez más del turismo, la artesanía y la ornitología -es la única zona de Colombia donde se puede ver el pájaro Capuchino o el Lek-, tres actividades que les están ayudando cada vez más al desarrollo de su economía. Y es que es directamente en su comunidad donde reciben a los visitantes abriéndoles las puertas de sus casas, enseñándoles sus modos de vida y preparando deliciosos manjares con productos amazónicos de la zona -como los pescados moquiados que cogen a diario del río, los patacones o el mañoco con verduras-.

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© Manakin Nature Tours

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Creando futuro

De potenciar este desarrollo del país, y al mismo tiempo de hacer que no se pierdan estas comunidades, se encarga Turismo de Colombia junto a otras empresas como Manakin Nature ToursOrinoco Nature Tours y WWF. “El objetivo es dar a estos colectivos diferentes oportunidades y herramientas para que puedan ganar su propio dinero. El turismo es una gran alternativa porque más empleo en la naturaleza significa menos empleos en ámbitos ilegales. Nuestra labor es tratar de proporcionar herramientas para que cuiden la naturaleza y promocionen el turismo al tiempo que dejan las actividades ilegales de lado”, explica el director comercial de Manakin Nature Tours, quién está trabajando en encontrar alternativas económicas para promocionar la educación medioambiental, la conservación e investigación de la fauna y la naturaleza en toda la zona de Puerto Inírida.

Avisar en la selva

© Manaking Nature Tours

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Avisar en la selva

Caño Culebra es otra de las zonas más especiales para el avistamiento dentro de la Guainía, un área en la que habitualmente surcan el cielo cotingas, tangaras, guacamayos, manakin negros, dolientes de vientre pálido, chotacabras o búhos. Y, aunque su vuelo es perceptible en la lejanía, es cuasi imposible percibir la belleza de estos animales sin el uso de unos prismáticos. Una de las grandes herramientas que usan los ornitólogos con más expertise son los binoculares, siendo unos de los más especiales los nuevos NL Pure de Swarovski Optik, una versión de más pequeña, compacta y ligera que permite ver con absoluta fidelidad de color los detalles más minúsculos de estas llamativas aves.

Un lugar energético

Cerros de Mavecure © Manakin Nature Tours

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Punto energético

El misticismo y la energía que se respira en los Cerros de Mavecure posiblemente sea difícilmente equiparable al de otro lugar del mundo. Llegar hasta allí supone un viaje de una hora y media en barco recorriendo a contracorriente el zigzagueante cauce del río Inírida entre la naturaleza de la selva amazónica. A pocos minutos de llegar, como si emergieran de entre sus aguas, se abren paso sus tres inmensos cerros, que forman parte del Escudo Guayanés: Mavicure, Pajarito y Mono.

poblado indígena

Comunidad indígena de Remanso © Manakin Nature Tours

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La guinda del viaje

Esta zona, donde se origina el mito de la princesa Inírida -que cuenta que estos cerros durante siglos han dado a las comunidades todas las herramientas para vivir-, es uno de los lugares sagrados de diferentes tribus indígenas amazónicas como los Curripacos y los Puinaves, razón por la que muchas comunidades como la que se puede visitar en Remanso están asentadas a su alrededor. Subir hasta la cima de una de estas montañas para contemplar desde lo alto la selva amazónica y avistar aves, es una actividad realmente mágicas, además de tener la posibilidad de ver y bañarse con los delfines rosas que pueblan sus aguas.

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