Paisajes que no fallan

Lo que esconde Begur entre su castillo y 'su' Costa Brava

Un paseo entre barcas de pescadores, calas recónditas, vestigios medievales y sorpresas artísticas y gastronómicas.

Emplazado en la coqueta comarca del Baix Empordà, el pueblo de Begur, famoso por sus playas de sabor marinero y calas solitarias, propone combinar su patrimonio histórico con caminos de ronda que bordean su genuino litoral de la Costa Brava. Además, este enclave con encanto invita a disfrutar de propuestas culturales y actividades en plena naturaleza. Aunque por su tamaño Begur se puede visitar en un solo día, a la vez es un destino perfecto para permanecer más tiempo en verano disfrutando de sus playas y de excursiones por los alrededores, estas también atractivas a lo largo de todo el año.

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GettyImages-180999099. Entre playas conocidas...

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Entre playas tranquilas...

Begur disfruta en su litoral de calas de aguas cristalinas, una costa abrupta con pinares y miradores que se asoman al mar. El municipio engloba cerca de una decena de calas que preservan su fisonomía original, repartidas hacia el norte y el sur de la localidad. Sa Riera es la cala de mayor tamaño de Begur y la que aún mantiene su atmósfera de pueblo de pescadores, conviviendo con naturalidad con los visitantes y algún restaurante frente al mar. El nombre de esta playa proviene de un torrente que la divide en dos, creando a derecha e izquierda dos calitas hermanas: Port des Pi y Cala del Rei. Sa Tuna es otra de las joyas costeras de Begur y un enclave icónico de la Costa Brava. Su pequeña cala de media luna se abre al abrigo de una antigua aldea marinera, hoy residencial, y con pinos en un anfiteatro de rocas. Cuenta con una caleta en el lado derecho, absolutamente intacta, a la que se llega por el sendero de S’Eixugador. Sa Tuna, por su ubicación resguardada y solo accesible por una carretera de curvas, siempre enamora cuando se entra en su minúsculo puerto. También está Aiguablava, un paraíso que ya fue codiciado en los inicios del turismo de la Costa Brava, allá por la década de los años 50. Esta escueta cala de solo 80 metros de largo, arena dorada y aguas poco profundas y de intenso color turquesa, ofrece la visión de un entorno paisajístico único. Queda cerca de Fornells, otro enclave imprescindible de la costa de Begur, con un pequeño puerto deportivo y la reconocible casa llamada El Paraíso que Bonaventura Sabater, un empresario y escritor nacido en 1862 en Palafrugell, conocido en la zona como Xiquet, se hizo construir en la playa de Ses Orats y donde, según la tradición, hace más de un siglo se le dio por vez primera a este litoral el nombre de Costa Brava. 

shutterstock 1326936953. ...y calas desconocidas

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...y calas intactas

En el límite entre Begur y Pals, la pequeña Platja del Racó todavía mantiene su quietud. Ambos municipios están conectados por el camino de ronda, que pasa por esta cala que en un rincón tiene el reconocible islote de la Illa Roja; principalmente nudista, ahora es frecuentada por todo tipo de público. Resguardada bajo el Puig Rodó se halla Aiguafreda, que destaca por su calma y la calidad de sus aguas cristalinas. Con un pequeño muelle para amarrar las embarcaciones, se encaja entre la punta Des Plom y el cabo de Cap Sa Sal, ya frecuentado en los primeros años del turismo, y al que se llega por otro sendero marino pasando por miradores como el de S'Eixugador. Platja Fonda es una cala de bella localización y singular acceso, ya que para llegar a ella es preciso descender por una larga escalera de roca antes de sorprenderse ante este paraje de arena gruesa y oscura; con solo 160 metros de largo y escasos 25 metros de ancho, es una de las calas más tranquilas del litoral de Begur. Y por último, el ramillete de calas que rodean Fornells, de nuevo conectadas por caminos costeros: la estrecha n’Estasia, Ses Orats, la cala d’en Malaret, todas de nítidos fondos marinos, y más alejada, la playa del Puerto de Esclanyà, de guijarros, tanto sobre la arena como en el agua.

shutterstock 1853877598. Un castillo con vistas

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Castillo medieval y mirador

La imagen más icónica de Begur es la que muestra el pueblo coronado por las ruinas de su castillo. Originario del siglo XI, aunque completado en el XVI, fue erigido estratégicamente sobre una colina desde la que se protegía el lugar. Hoy su emplazamiento regala una de las panorámicas más emblemáticas de la Costa Brava, con vistas sobre el pueblo y la cercana costa, con la playa de Pals y las islas Medes en el horizonte. A lo largo de su larga historia, el bastión fue protagonista de ataques de piratas y muchos otros conflictos que provocaron su ruina. Los escasos vestigios que se conservan corresponden a la restauración realizada a finales del pasado siglo. Hoy se contemplan el basamento de la torre del Homenaje, muros y almenas que caracterizan la silueta del castillo. Se puede llegar en coche hasta su base o fácilmente a pie desde el pueblo, por el sendero que arranca junto a la Torre de Sant Ramon y asciende pasando por la coqueta ermita homónima, que tiene delante una de las dos esculturas que Begur dedicó a Carmen Amaya, la bailaora ligada a este monumento declarado Bien Cultural de Interés Nacional. La barcelonesa Carmen Amaya (1913-1963) se enamoró de Begur y se quedó a vivir allí hasta su muerte. En la plaza Forgas se abre otro mirador que lleva su nombre. Tras triunfar por el mundo, la artista buscaba un lugar para recogerse entre gira y gira y, según se cuenta, se enamoró del Mas d'en Pinc situado junto al castillo por una fotografía que le mostró su representante. Su último acto de generosidad fue organizar un baile en el viejo patio de la fábrica Forgas para recaudar dinero con el fin de iluminar el castillo de Begur. Acudieron figuras como Salvador Dalí y Gala o Madeleine Carroll. Amaya falleció en Begur, donde está enterrada. 

GettyImages-1069679102. Begur calle

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Callejear por Begur

La historia del pueblo la crean relatos de antiguos pescadores, coraleros, indianos y trabajadores del corcho que escribieron las páginas más brillantes de Begur. Todos ellos se recuerdan en rincones, callejones y edificios de la localidad. Lo mejor para caminar por el centro de Begur es dejar el coche en alguno de los aparcamientos instalados en la periferia. Y es que este es un pueblo de gran encanto, pero repleto de callejones sinuosos y estrechos, la mayoría hoy peatonales. La visita puede comenzar en la plaza de la Vila, rodeada de terrazas. La preside la iglesia de Sant Pere y Santa Reparada, templo gótico del XVII, frente al cual suelen llevarse a cabo conciertos de sardanas. Cerca destaca la Casa de la Vila o ayuntamiento, instalado en un edificio de arquitectura indiana, y Es Pedrís Llarg, un icónico banco de piedra en el que sentarse a charlar y tomar el fresco. Otros encantos de este pueblo son las numerosas casas de estilo colonial que conserva, así como torres de defensa del siglo XVI, legado de cuando los piratas frecuentaban el Mediterráneo y había que defenderse de sus asaltos. De indianos y torres defensivas existen rutas temáticas.

shutterstock 1425152909. Indiano Jones

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El legado de los indianos

Un atractivo particular de Begur son sus numerosas casas indianas, edificios de estilo colonial construidos por los begurenses que el siglo XIX emigraron «a las Américas», huyendo de la crisis económica del momento, y que posteriormente regresaron con fortuna. Al retornar al pueblo, los que habían prosperado construyeron mansiones que pretendían recrear la arquitectura y el estilo de vida antillano, muchas de las cuales todavía hoy decoran las calles de Begur. Gracias a aquellos «americanos» se disfruta hoy de este legado cultural. Existe una ruta señalizada, que puede ser guiada, que recala en algunas de ellas: Can Sora, con un patio exterior con frescos de paisajes románticos; Casa Bonaventura Caner Bataller, con decoraciones cerámicas repartidas por el edificio; Casa Térmens, cuyo propietario abrió una tienda de tejidos en la planta baja; Casa Vicenç Ferrer Bataller, de estilo modernista y motivos naturales; o las casas Pere Roger, Ramón Silvestre Darder, Paco Font, Can Pi, Mas Carreras o Pi Carreras, de 1902, hoy sede del ayuntamiento de Begur.

Esta larga tradición de Begur se recuerda cada mes de septiembre con la popular Fiesta de los Indianos, durante la cual las calles y plazas acogen mercados de productos de ultramar, muestras de oficios y actuaciones musicales de ritmos caribeños. Tampoco faltan los conciertos de habaneras, ni los espectáculos con recreaciones de la época indiana. Otros eventos destacados de Begur son el Festival de Música de verano y el Festival Internacional de Cine de Begur-Costa Brava, creado en 2015, que se celebra cada mes de octubre.

iStock-1069688250. Rutas para todos

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Rutas para todos

El pueblo y alrededores de Begur puede descubrirse siguiendo otros itinerarios, como la Ruta Poética de Joan Vinyoli, poeta barcelonés (1914-1984) asiduo de Begur desde 1954, quien inmortalizó en sus escritos muchos rincones de este lugar, como las escalinatas al castillo o el mirador de la Cala del Rei que lleva su nombre. Otra singular propuesta es la Ruta de las Torres de Defensa. Desde la plaza de la Vila se puede subir por la calle Pi i Rallo, repleta de restaurantes, galerías de arte y tiendas originales, hasta la Torre de Sant Ramon, una de las seis que se conservan y que se construyeron en el siglo XVI para que los locales se refugiaran y repelieran los ataques de los piratas que navegaban por el Mediterráneo. Otras etapas de este paseo son las torres de Can Marqués, Can Pella i Forgas, la Torre de Mas Mauri de Vall o la del Mas d'en Tinc, que pertenecía a la masía en la que vivió la bailaora Carmen Amaya, protagonista de otro de los itinerarios culturales que se puede seguir en Begur.

iStock-1170542246. Caminos de Ronda

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Caminos que confluyen en Begur

Junto a sus playas y calas, la costa de Begur también puede disfrutarse recorriendo rutas de senderismo y el famoso Camino de Ronda de la Costa Brava, que también discurre por el municipio. A lo largo de su historia, estas veredas han servido para acceder a las calas en caso de naufragio, vigilar el horizonte para evitar asaltos o controlar el contrabando y el estraperlo en tiempos de la posguerra. Hoy son de enorme atractivo por las vistas que regalan y en ocasiones por ser las únicas entradas a calas poco accesibles. Otras propuestas son los Caminos del Agua, una excursión de cerca de 3 km que une varias fuentes rurales; el Sendero des Quinze, de 9 km, empinado pero muy agradable, y encajado entre muritos de piedra seca; o el tramo del Sendero de Gran Recorrido GR-92 que atraviesa el término.

GettyImages-1171596926. Agua

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Actividades por mar y tierra

Si por tierra Begur propone atractivas propuestas senderistas para disfrutar sus calas y riqueza paisajística, el mar es otro escenario perfecto para realizar actividades náuticas. En el municipio existen empresas que organizan salidas para bucear y penetrar en los fondos marinos. También se realizan paseos en barco para contemplar una costa solo visible desde el mar, y recorridos en kayak o en paddelsurf. Otras compañías organizan excursiones en bicicleta, en scooter o a caballo.

277985391 10161646260762538 6605362855512996839 n. Ciudad boutique hotel

Foto: Hotel Aiguaclara Begur

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El pueblo de los hoteles boutique

El término de Begur cuenta con establecimientos emblemáticos, algunos creados hace décadas cerca de sus playas más bellas. Es el caso de Sa Punta Hotel, un cuatro estrellas situado cerca de la Platja del Racó, o el Parador de Turismo de Aiguablava, otro balcón asomado al mar. Entre otros alojamientos luxury más recientes destacan el Hotel Cap Sa Sal, un establecimiento de ocho habitaciones en Aiguafreda; el Hotel Aigua Blava, otro cuatro estrellas con vistas magníficas desde su emplazamiento sobre un acantilado en Fornells; cerca de Sa Riera, oculto entre pinares, se halla el exclusivo El Convent, con una docena de habitaciones; y el Hotel Galena Mas Comangau, que ocupa una masía del siglo XVIII restaurada y abocada a las montañas de las Gavarres. También llevan años otros alojamientos más modestos, pero de enorme encanto y atmósfera marinera, como el Hostal Sa Tuna y el Hostal Ses Negres de Sa Riera, ambos a pie de playa. 

Pero si por algo destaca Begur es por los hoteles boutique que han proliferado en los últimos años. El Hotel Aiguaclara, en el pueblo, fue uno de los primeros: un palacete colonial de 1866 catalogado por su interés histórico, cuenta con una decena de habitaciones de autor –fue renovado en 2020–. El Classic Begur Spa, también en el centro peatonal de esta localidad, tiene sus 10 habitaciones en las dos plantas de una casa indiana construida en 1857 y restaurada en 2010 conservando sus frescos, techos abovedados y paredes de piedra. Sa Calma, con media docena de suites y spa, se sitúa frente a la Torre de Es Castell. Y La Indiana de Begur, ofrece cinco habitaciones en una casa de estilo colonial situada en pleno centro de Begur con vistas al castillo medieval.

 

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Foto: El Jardí de Can Marc

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Comer disfrutando de las vistas

En Begur se puede elegir entre comer o cenar en restaurantes típicos del pueblo u otros con vistas junto al mar. Entre los primeros se hallan el histórico Plaça, en el mismísimo centro, o el del Jardí de Can Marc, un establecimiento de larga historia en Begur, que mira hacia el castillo. También en el pueblo, de creación más reciente, destacan Can Nasi o el Clara Restaurant del Hotel Aiguablara. Otras propuestas más gourmet son los restaurantes del Hotel Sa Punta, con décadas de reconocido prestigio, La Rectoría del Hotel El Convent, o el Galena Mas Comangau, en una masía tradicional. Por último, a pie de playa, en Sa Riera se hallan el Sa Proa o el restaurante del Hostal Ses Negres; en Sa Tuna, Ca l'Adela, Es Furio y el Hostal Sa Tuna; en Aiguafreda, el Hostal Sa Rascassa; en Fornells, sobre acantilados, Toca al Mar, Mar i Vent y el restaurante del Hotel Aigua Blava; y en el límite de la playa de Pals, los populares Solimar y Mar Blau, especializados en pescados y arroces.

Entre otros atractivos de Begur está su litoral pedregoso donde habita el pez de roca, considerado uno de los más sabrosos y de mayor calidad del mercado. Es, además, el protagonista de la Campaña Gastronómica que se celebra en Begur cada año en primavera; entonces, los diferentes restaurantes que colaboran ofrecen un menú especial con gran variedad de recetas elaboradas con pescado de roca como ingrediente principal.

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