Una trinidad tropical

¿Por qué todos hablan de Papúa Nueva Guinea?

La segunda mayor isla del mundo se consolida como uno de esos pocos lugares apenas aún tocado por el turismo.

Parece que sumaron tres nombres para el país, como si no se hubieran puesto de acuerdo con uno. En realidad, lo de Nueva Guinea fue culpa de Yñigo Ortiz de Retez, un navegante español que vio en estas costas cierta semblanza con la costa de Guinea, en África. Por lo que respecta a Papúa, parece ser que deriva del malayo papuah, que significa «rizado». 


Sea como sea, Papúa Nueva Guinea se revela como uno de esos pocos lugares del mundo que parece casi fuera de los mapas. Viajar hasta él es adentrarse en un fascinante mundo de antiguas culturas, de playas divinas, fondos submarinos ricos en coral y mucha historia.

 

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sin turismo

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El turista desnudo

Son muchos los que dicen que no quedan lugares en el mundo. Entre ellos, el escritor  británico Lawrence Osborne que explicó en su libro El turista desnudo sus peripecias para encontrar un lugar que no estuviera ofertado por ninguna agencia de viajes. Lo encontró en las selvas de Papúa Nueva Guinea, y es que la relativa escasez de turistas convierten a este país en uno de los destinos más enigmáticos a los que se puede llegar en el mundo. Abstenerse viajeros que necesiten una tienda de souvenirs a cada pocos metros.

 

 

submarinismo. Un jardín submarino

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Un jardín submarino

Estando en el Mar de Coral es obvio que uno de los mayores atractivos del país sea su ecosistema submarino. De hecho, los primeros que pusieron Papúa Nueva Guinea en la lista de destinos fueron los fanáticos del submarinismo. . Esta región oceánica alberga más especies acuáticas que ninguna otra. Se calcula que zambullirse en la bahía de Kimbe, en la costa norte de Nueva Bretaña, es hacerlo entre más del 60 por ciento de las especies de coral del Pacífico. Otro lugar mágico es la bahía de Cenderawasih, noroeste de la gran isla de Nueva Guinea, donde se encuentran los fascinantes tiburones ballena.

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Un monumento a las playas paradisíacas

Y tras las profundidades marinas, las playas son el segundo elemento más destacable de Papúa Nueva Guinea. Si alguien sueña con el paraíso playero absoluto se acercará mucho a lo que se encuentra en el país: playas de arena blanca y aguas cristalinas con un fondo verde de palmeras. No hay que olvidarse las gafas de buceo, porque a poca distancia de la orilla aparece un sorprendente mundo repleto de especies de coral. La bahía de Milne viene a ser la cumbre de este universo de playas sorprendentes. Alotau es la puerta de entrada a esta bahía de ensueño, repleta de islas, playas de arena blanca, cascadas, ríos y una fauna colorida.

senderismo

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De volcanes y senderismo

No sólo ‘playistas’ o aficionados al submarinismo, Papúa Nueva guinea presenta una topografía tan variopinta que resulta un imán para los senderistas y montañistas más osados. Hay dos hitos espectaculares: por un lado, las escarpadas crestas de la cordillera de Bismarck, en las tierras altas centrales, tienen el monte Wilhelm, que es el punto más elevado de Oceanía. Y por otro lado, está el Kokoda Track, un camino solo para los más valientes de 96 kilómetros apasionantes. Es famoso por cruzar uno de los territorios más inhóspitos del planeta y por haber sido escenario de una de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial, entre fuerzas japonesas y australianas.

culturas

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Para antropólogos aficionados

La cultura de Papúa Nueva Guinea es de una riqueza apabullante. Se calcula que es el hogar de unas 300 tribus diferentes y grupos culturales, entre ellos algunos pueblos no contactados. Sólo en Brasil se encuentra un mayor número de no contactados. Muchos de estos grupos se encuentran en el oeste de Nueva Guinea - también conocido como Irian Jaya - es una de las regiones más remotas y misteriosas del planeta. Están los Huli wigmen con sus increíbles sombreros, el pueblo murki con sus llamativos tocados vegetales, los hombres esqueleto de Simbu, los korowai con sus casas montadas en árboles de más de 20 metros, o los hombres de barro de Goroka… Cada año las tribus compiten en diferentes ceremonias conocidas por sing-sing, como los festivales de Mount Hagen, Pym y Goroka.

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