Spanish Horror Story

Escalofríos en Belchite

Las visitas a este pueblo fantasma conectan al viajero con la historia y con los todo tipo de sensaciones.

España tiene su propio destino que eriza la piel. Se trata de Belchite Viejo, boceto del actual pueblo de Belchite, situado a 50 km de Zaragoza, donde el 24 de agosto de 1937 tuvo lugar la infame Batalla de Belchite. Una contienda cuyo legado en forma de casas fantasmales y callejuelas que aún exhalan viejos lamentos hoy emociona a cualquier viajero. 

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iStock-1144487514. Érase un pueblo

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Érase un pueblo

Concebido como lugar de paso para un Bando Republicano que pretendía apoderarse de Zaragoza, el pueblo de Belchite se convirtió en foco de conflicto tras la aparición de una guarnición de civiles. El enfrentamiento entre ambos bandos se concentró entre el 24 y 25 de agosto de 1937, siendo tomado por las tropas republicanas el 7 de septiembre tras la pérdida de más de 5.000 personas y un bombardeo devastador. Tras sopesar la idea de una reconstrucción, Francisco Franco decidió nombrar la derruida Belchite como “pueblo adoptivo” y símbolo de su triunfo, ordenando la construcción de Belchite Nuevo en mayo de 1940. Más de ochenta años después, Belchite Viejo y Belchite Nuevo aún representan el ying yang ideológico de aquellos tiempos silenciados por el poder.

iStock-494036435. Belchite con los seis sentidos

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La jota del silencio

“Pueblo Viejo de Belchite. Ya no te rondan zagales, ya no se oirán las jotas que cantaban nuestros padres.” Firmada por un anónimo N.B., esta cita escrita en una pared derruida evoca la esencia de una visita que comienza en el Arco de la Villa, uno de los cuatro puntos de acceso al pueblo. 

iStock-621582598. Con los seis sentidos

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Con los seis sentidos

A partir de aquí, un entramado de calles desoladas descubren los restos de algunos de los principales patrimonios de Belchite Viejo: la Torre del Reloj, edificio de estilo mudéjar construido en el siglo XV; el Convento de San Agustín, donde en cualquier momento crees que una avioneta volverá a surcar sus cúpulas desnudas; o la Iglesia de San Agustín, icono del pueblo cuyo halo fantasmal se acentúa al atardecer.

 

iStock-938682736. Cuando cae la noche...

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Cuando cae la noche...

Durante los últimos años, las visitas nocturnas se han convertido en una especialidad de Belchite para los viajeros más curiosos. “Dejen sus móviles en esta piedra. Por lo que se pueda grabar durante la visita”, es la sugerencia a menudo arrojada por unos guías turísticos que alimentan sus tours de historias dignas de Poe o Lovecraft: la triste pérdida de Paulina y Antonia, dos mujeres que murieron juntas; la presencia de una Virgen que llora por los rincones, o los huesos de monjas embarazadas al descubierto en días de lluvia son solo algunas de las leyendas que parecen susurrar, más que nunca, en las noches de luna llena.

Belchite pequeña Rusia 4. La otra Rusia

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La otra Rusia

Entre las dos Belchites también se vislumbra la sombra del antiguo campo de concentración conocido como “Rusia”, construido para albergar a los habitantes desamparados tras la batalla bajo infames condiciones. Un inframundo viviente de quince barracones en pleno Campo de Belchite donde fueron esclavizados los belchitanos de izquierda que poco después serían obligados a construir la nueva Belchite.

iStock-541583560. Belchite de cine

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Belchite de cine

La importancia de Belchite en el mapa paranormal de España ha servido de inspiración para diferentes artistas como el cineasta Guillermo del Toro, quien viajó hasta el pueblo para rodar algunas secuencias de su mítica El Laberinto del Fauno, estrenada en 2006. A su vez, Ken Follett también le dedicó un capítulo en su libro, El Invierno del Mundo, y Mónica Naranjo rodó aquí uno los videoclips de la edición exclusiva de su disco Tarántula.

iStock-585498990. Aceite, migas y romerías

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Aceite, migas y romerías

A 500 metros de Belchite Viejo, el nuevo Belchite es sinónimo de plazas donde aún se narran viejas crónicas, o la presencia del Santuario de Nueva Señora del Pueyo, lugar devoto de romerías y peregrinos. Colmado de símbolos franquistas sustituidos durante la Transición, Belchite complementa su condición de perfecto umbral del terror con propuestas gastronómicas 100% mañas: aceite típico bañando sus panes, las contundentes migas del pastor, pollo al chilindrón, o unas rosquetas que endulzan hasta los estómagos más encogidos.

Urracas en la niebla

Foto: Codo al Natural

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Urracas en la niebla

Belchite es historia, misterio y cultura, pero también naturaleza. Basta con asomarse a la Reserva Ornitológica de El Planerón, y practicar bird-watching entre jilgueros, urracas, calandrias, terreras o ejemplares de ganga ibérica. Además, a 18 km de Belchite, el pueblo de Fuendetodos organiza diferentes rutas y talleres enfocados a la concienciación ambiental en Campo de Belchite.

iStock-467402890. De ruta goyesca

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De ruta goyesca

El mencionado Fuendetodos fue también lugar de nacimiento de nada menos que Francisco de Goya. La excusa ideal para dejarse caer por una ruta goyesca que recorre, desde la casa donde nació el autor de  “La maja desnuda”, hasta el Museo del Grabado, donde se fomentan las técnicas de Goya y se exponen las series originales de Los Disparates y La Tauromaquia. Obras que datan de un siglo XIX que aún no preveía el acontecimiento que estremecería Campo de Belchite para la eternidad.

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Escalofríos en Belchite

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