Esplendor en el Danubio

Qué ver en Budapest: los lugares y monumentos que todo viajero tiene que visitar

La capital de Hungría sigue luciendo con el esplendor de su mejor época gracias a la cuidada renovación de su patrimonio.

El brillo que alcanzó Budapest en el siglo XIX, cuando sus avenidas, cafés literarios y teatros rivalizaban con los de Viena o París, no se ha evaporado con el paso del tiempo. Hoy como ayer, gracias al cuidado y rehabilitación de su patrimonio, sigue siendo una de las principales ciudades del Danubio.

 

Es precisamente el gran río centroeuropeo, un mito casi más que una geografía, cuyo cauce sirve de nexo entre los dos barrios históricos que dan nombre a la ciudad, Buda y Pest, el que otorga belleza y carácter a la ciudad.  

 

MAPA DE LOS IMPRESCINDIBLES DE BUDAPEST

 

Mapa de los imprescindibles de Budapest
  1. Basílica de San Esteban

  2. Parlamento de Budapest

  3. Puente de las Cadenas

  4. Castillo de Buda

  5. Baños Széchenyi

  6. Plaza de los Héroes

  7. Ópera Nacional de Budapest

  8. Mercado Central de Budapest

  9. New York Café

  10. Colina Gellért

  11. Isla Margarita

  12. Casa de la Música

  13. Palacio Real: Galería Nacional, Museo de Historia y Biblioteca Nacional

 

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El Parlamento de Budapest

Este imponente monumento es la mayor obra del siglo XIX realizada en la ciudad. Su fachada de 202 metros de largo da al río Danubio. El inmenso edificio neogótico, inaugurado en 1904, fue construido para conmemorar el milenio de la llegada de las tribus magiares desde los Urales y la unificación de los 39 condados por parte de san Esteban, primer rey de Hungría. La mezcla de nostalgia y épica impregna el conjunto, desde su arquitectura grandilocuente hasta sus esculturas y tesoros.

Entre los elementos que más impresionan, está la gigantesca cúpula vista desde el interior y, en torno a ella, las estatuas de los reyes de Hungría. Una vitrina expone la corona de Esteban I que recibió del papa Silvestre II y con la que fue proclamado Rey Apostólico el día de Navidad del año 1000. La Cámara del Consejo de Diputados destaca por su profusión de adornos. Es una de las 691 salas que alberga este majestuoso edificio.

 

Puente de las Cadenas
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El Puente de las Cadenas

El Puente de las Cadenas de Budapest es uno de los símbolos más importantes de la capital de Hungría. Considerado como uno de los puentes más bellos del mundo, fue el segundo puente permanente en llegar a lo largo de todo el curso del Danubio. En invierno, helado el río, era fácil cruzarlo, pero no cuando llegaba el deshielo. Fue el conde Esteban Széchenyi quien, después de esperar toda una semana en 1820 hasta encontrar un barquero suficientemente valiente para que le cruzara de una orilla a otra entre las placas de hielo, quien ofreció todas sus rentas de un año para que se construyera el puente. Desde entonces, el puente une Buda y Pest.

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el Castillo de Buda y el Bastión de los Pescadores

Desde las faldas de la colina de Buda no se tarda más de 10 minutos de subida a pie, aunque también existe la opción de coger un funicular y varios tranvías y autobuses que dejan en el Plaza del Castillo. En la colina, el paseo discurre entre plazoletas y calles que esconden rincones que mantienen intacta la fisonomía antigua. Sin embargo, los que suben al barrio de Buda buscan dos lugares imprescindibles: el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías.

El primero es una fortaleza de estilo medieval que se anexó en 1902 a los muros de la colina del castillo. Se construyó para ser un mirador en el espacio que antes ocupaba el mercado del pescado y las murallas de Buda y hoy es uno de los lugares más visitados de Budapest por las vistas que ofrece sobre el Danubio, el Parlamento situado enfrente y, tras este, la ciudad moderna de Pest. Por último, la iglesia de Matías, donde se coronaba a los reyes, se reconoce por el precioso tejado con mosaicos de colores. Fue consagrada como templo en el siglo XIII, transformada en mezquita turca en el XVI y reconstruida en estilo barroco en el XVIII. En 1873 adquirió su actual aspecto neogótico.

Plaza de los Héroes-budapest
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La Plaza de los Héroes

La espléndida Avenida Andrássy conduce a la gran zona verde del centro de Budapest que, hasta finales del siglo XIX, fue un coto de caza para nobles. Su espectacular entrada en la Plaza de los Héroes, flanqueada por las esculturas de figuras de la historia de Hungría y dominada por una columna de 36 metros de alto, coronada por un arcángel Gabriel, es Patrimonio de la Humanidad. En el parque, junto a un lago y frondosas arboledas, se pueden visitar el balneario Széchenyi y el ecléctico castillo de Vajdahunyad, construido en madera para la Exposición Europea de 1896 y erigido en piedra unos años después.

Ópera de Budapest
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La renovada ópera de budapest (y otros escenarios musicales)

La Ópera de Budapest fue construida entre 1884 y 1887 en un estilo neobarroco según lo diseñado por Miklós Ybl. Desde su inauguración está considerada una de las mejores óperas del mundo, llegando a rivalizar con la más icónica de las salas de ópera, la Ópera de Viena. Es un imprescindible que ver en Budapest que no requiere demasiado esfuerzo en movilidad, ya que se encuentra en el centro de la ciudad. La Ópera de Budapest es el hogar de la Banda Sinfónica Nacional Húngara, que ofrece frecuentes conciertos de ópera y otra música clásica.

Otro apunte armónico en Budapest es la Basílica de San Esteban, el mayor templo de la ciudad, cuya cúpula ofrece vistas magníficas, que se ha hecho famosa por sus conciertos de música clásica.

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LOS PRINCIPALES BALNEARIOS DE BUDAPEST

No es casualidad que en Budapest se encuentre uno de los balnearios más bellos de Europa, pues está asentada sobre una extensa red subterránea de grutas y fuentes de aguas termales. La civilización romana ya supo aprovechar ese regalo del subsuelo, tal y como atestiguan los vestigios de la antigua Aquincum, hallados en la plaza Flórián o en los distritos de Óbuda y Rómaifürdő, estos cerca de la senda que bordea el Danubio. Muchos siglos después, los invasores otomanos refinaron la técnica hasta llevarla a su máxima expresión.

Por la orilla de Buda se suceden varios baños turcos que en algunos casos conservan sus cúpulas originales del siglo XVI. Son dignos de admirar, aun si no se toman las aguas, por su sobriedad y la atmósfera que se crea según la hora del día, gracias a los tragaluces de colores de sus bóvedas. Los baños Rác y los Rudas, con su bañera exterior sobre el río, son los más conocidos. Los Király guardan cierto carácter vetusto y popular de la era socialista. Y, cerca de las piscinas Lukács, menos concurridas, los baños Veli Bej aúnan tradición y modernidad. Al sur, junto al puente de la Libertad, el hotel-balneario Gellért –se puede acudir aun sin estar alojados– alberga piscinas interiores entre suntuosas columnas modernistas. Frente al Parque Városliget también destaca el balneario neobarroco Széchenyi, con sus piscinas termales abiertas incluso en invierno al cielo gélido mientras los bañistas y jugadores de ajedrez se relajan entre sus vapores.

Mercado de Budapest
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El Mercado Central

Inaugurado a finales del siglo XIX, es el mercado cubierto más grande de la ciudad –además de uno de los mayores de Europa– y un lugar fantástico para pulsar el ritmo cotidiano de Budapest. Se localiza en el barrio de Belváros, el antiguo núcleo medieval y comercial de Pest, hoy animado con bares y restaurantes, comercios tradicionales y tiendas modernas. El edificio que lo cobija es de estilo Secesión (el modernismo surgido en esta parte de Europa) y ofrece todas las delicadezas de la gastronomía húngara, incluidos el vino dulce de Tokaj y el caviar. En la planta superior aloja puestos de artesanía como los famosos encajes húngaros.

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los museos imprescindibles DE BUDAPEST

Situado en la colina Gellért, el inmenso Palacio Real es la sede del Museo de Historia, de la Galería Nacional y de la Biblioteca Nacional. El origen del recinto se remonta al año 1255, cuando el rey Béla IV erigió su fortaleza sobre esta cima a la que hoy se puede acceder con el funicular Sikló. Reconvertido en el siglo XVIII en el soberbio monumento que es actualmente, acabó siendo la residencia de los sucesivos reyes húngaros. Otros museos que vale la pena conocer son el de Bellas Artes, que exhibe obras de los grandes maestros de la pintura en otro edificio de arquitectura envidiable; la Galería de Maestros de la Antigüedad, donde sobresale la colección egipcia, con unas 4000 piezas procedentes de excavaciones en las zonas de Tebas y Nubia; y el Museo Nacional de Hungría, cuyo fondo presenta la historia de Hungría desde la fundación del estado hasta 1990.

Museo Etnográfico de Budapest
FOTO: Palkçó György / ©LIGET BUDAPEST

EL NUEVO MUSEO ETNOGRÁFICO: UN ICONO CONTEMPORÁNEO

La capital húngara dio la bienvenida en 2022 a su más reciente emblema arquitectónico, el Museo Etnográfico de Hungría, dedicado a las culturas del mundo. Este vanguardista edificio es la última aportación al Liget Budapest, uno de los proyectos culturales más ambiciosos de Europa, cuyo fin es renovar el Parque de la Ciudad de la capital húngara y los museos que integra. Tras los remodelados Museo de Bellas Artes, Centro Nacional de Conservación y Casa de la Música de Hungría, llega el momento de descubrir este singular edificio y el valioso contenido que exhibe. Contiene 250.000 piezas, hasta ahora dispersas en varias instituciones. Empezaron a reunirse en 1872 para la Liga de los Tres Emperadores, una alianza formada por Alemania, Hungría y Rusia, procedentes de hallazgos en la Llanura Panónica centroeuropea, pero también de viajes o expolios en lejanos rincones del planeta. La colección engloba desde máscaras incas a objetos africanos de cuero y marfil, una corona de plumas del Amazonas, espadas samuráis japonesas o prendas de piel de pescado de la región asiática del río Amur. La azotea en rampa está cubierta por un jardín, que también se usa como mirador. 

El próximo año está prevista la inauguración de la Nueva Galería Nacional, que contribuirá a convertir la zona en la más moderna del panorama cultural de Budapest. La nueva construcción albergará las colecciones de la Galería Nacional Húngara, que comprende obras fechadas entre 1800 y 195, y las del Museo de Arte Contemporáneo Ludwig, que complementa el periodo artístico desde 1950 a la actualidad.

Estatuta de la Libertad en la colina Gellért de Budapest
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la cOLINA GELLÉRT

Este mirador natural de Budapest se encuentra a unos 235 metros de altura, justo donde está la famosa Ciudadela. Fue construida aproximadamente entre los años 1848 y 1849, en época de los Habsburgo, quienes en aquel tiempo querían controlar Hungría, por lo que crearon esta bastión para vigilar la ciudad el paso por el Danubio. La colina cuenta con su propia Estatua de la Libertad, erigida en 1947 para recordar la liberación de Hungría en época de la Segunda Guerra Mundial. También se pueden contemplar la estatua dedicada a San Gellért, obispo martirizado en el siglo XI, y el Monumento a Elisabeth, emperatriz de Austria y reina de Hungría.

New York Palace Café de Budapest
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Los cafés de Budapest

Desde mediados del siglo XIX, los emperadores austrohúngaros y la nobleza que los acompañaban gustaban de disfrutar de tiempo de ocio en cafés y pastelerías. Algunos han conservado su acogedora atmósfera y una decoración realmente deslumbrante. El Café New York (Erzsébet krt. 9-11), un clásico desde su apertura en 1894, forma parte de la historia y la vida literaria de Budapest. Conserva la decoración original, con lámparas y esculturas de bronce, columnas y frescos de artistas de renombre, techos esculpidos, mobiliario de madera embellecido con marquetería y vitrinas repletas de pasteles. Otra parada puede realizarse en el Café Central (Károlyi utca 9), famoso lugar de encuentro de artistas, poetas y escritores húngaros a finales del siglo XIX e inicios del XX –en época comunista fue clausurado–. El Café Gerbeaud (Vörösmarty tér 7-8), una pastelería fundada en 1858, tiene una sala enorme en la que disfrutar de sus dulces.

Isla Margarita de Budapest
Foto: Shutterstock

ISLA MARGARITA, EL OASIS DE BUDAPEST

Poco podían imaginar los mongoles que su incursión en la ciudad en el siglo XIII no solo marcaría el futuro de la hija del rey Béla IV, sino también el de la conocida por entonces como Isla de los Conejos. Los mongoles abandonaron la ciudad y el rey cumplió la promesa que había hecho a Dios: recluyó a Margarita, su hija de nueve años en el convento de San Miguel que estaba situado, precisamente, en ese oasis en medio del Danubio. Hoy, este islote de 2,5 km de longitud continúa llevando el nombre de la princesa y es el refugio perfecto para aquellos que desean huir del bullicio de la ciudad. En algo menos de un kilómetro cuadrado se puede disfrutar de un parque acuático, pistas de tenis, un pequeño zoo, instalaciones termales, restaurantes, un teatro al aire libre y una zona verde donde es habitual ver tanto a deportistas como a familias enteras disfrutando del aire libre. Como la entrada de coches está limitada, resulta divertido alquilar una bicicleta eléctrica o a pedales. Incluye varios monumentos de interés. Por ejemplo la Fuente de la Música, situada muy cerca de la entrada, que ofrece un original espectáculo de música, agua y luz, y es uno de los momumentos de la ciudad protegidos por la Unesco. El Convento de San Miguel, uno de los monumentos más importantes de la isla, originario del siglo XII, donde estuvo recluida la princesa Margarita durante 20 años. El Puente de Margarita, erigido entre 1873 y 1876, cuya curiosa forma en ángulo se debe a que tuvo que modificarse el trazado original del arquitecto Ernest Goüin para permitir que un ramal diera acceso directo a Isla Margarita. El Jardín Japonés es uno de los tres de Isla Margarita, e incluye cascadas, un estanque de aguas termales con peces y una zona decorada con rocalla. Por último aquí se halla el Monumento del Centenario, que fue erigido en 1973 para conmemorar el centenario de la unificación de Buda, Pest y Óbuda

Casa de la Música
Foto: Shutterstock

La Casa de la Música

Abierta hace poco más de un año, este icono de la contemporaneidad húngaro se ha convertido en un emblema más de la ciudad. Ubicado en el parque Városliget, destaca por ser una extensión de este espacio verde, por un diseño en el que el arquitecto japonés Sou Fujimoto logra integrar el entorno y el diseño en un mismo espacio. Aquí los árboles traspasan el techo mientras que las hojas se prolongan en la decoración de dicha cubierta. Dentro, la luz es la primera protagonista, pero rápido le cede su importancia a la música que se reparte en las diferentes salas donde, lejos de dar la sensación de ser un arte solemne, se convierte en un entretenimiento tanto para músicos como para oyentes. Además de para conciertos y audiciones, este espacio alberga exposiciones temporales sobre la música, además de varios espacios gastronómicos donde todo el mundo es bienvenido.