Llámalo Melbs

Por qué todo el mundo habla de Melbourne

Cosmopolita, divertida, artística y cultural. La capital del estado australiano de Victoria invita a enamorarse profundamente de cada una de sus facetas.

La segunda urbe más grande de Australia por detrás de Sídney, y capital del estado de Victoria, ha custodiado el título de Mejor ciudad del mundo para vivir -según el reporte anual The Global Liveability Report- desde 2011 durante siete años consecutivos. Por este mismo motivo, sobra decir que tanto para hacer las maletas y pasar una larga temporada, como para venir de visita, la calidad de vida en Melbs está en lo más alto del ranking mundial. Nada como experimentar de primera mano el estilo de vida australiano y la filosofía de sus habitantes para darse cuenta de que probablemente cualquiera se plantearía, aunque fuera por un segundo, vivir en el otro lado del mundo.

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Más viva, imposible

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Más viva, imposible

Melbourne lo tiene todo y más. La combinación de un importante mix cultural con su música, su arte y su gastronomía consigue dotar a la ciudad australiana de un espíritu único. Divertida y colorida, su ritmo frenético del día a día se contrarresta con la posibilidad de disfrutar de tranquilos paseos por sus parques y jardines a lo largo de la ribera del río Yarra, así como de realizar diferentes recorridos por las callejuelas más pintorescas del país.

Arte entre paredes...

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Arte entre paredes...

Su espíritu multicultural y la mezcla de estilos arquitectónicos (victoriano y contemporáneo) son el sello más representativo de la ciudad de Melbourne, un lugar donde se fusionan las tradiciones locales con fuertes influencias internacionales. Sus museos, galerías de arte, eventos y festivales de música y cine conforman una de las agendas culturales más efervescentes del país. Jóvenes artistas presentan sus trabajos en espacios como Gertrude Contemporary o la Galería del Instituto Real de Tecnología de Melbourne o el Centro Australiano de Imagen en Movimiento (ACMI). 

...y a pie de calle

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...y a pie de calle

El afán de la ciudad por abrirse al mundo y presentar su talento también salpica sus calles en preciosas obras de arte urbano a través de curiosos y llamativos grafitis. La literatura y la música también son protagonistas en la urbe. Los encuentros literarios son comunes en los cafés más famosos de la ciudad, así como los escenarios improvisados para músicos emergentes. El Paris Cat o 170 Russell son algunos de los más famosos. Merece la pena acercarse y pasar una velada escuchando interesantes relatos o dejándose llevar por el animado ambiente música que encontraremos en muchos de ellos.

Naturaleza a expuertas

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Naturaleza a expuertas

No se puede concebir Australia sin pensar en naturaleza y playas, y Melbourne no iba a ser menos. Además de sus extensas zonas verdes y de tener uno de los jardines botánicos más ricos y variados del mundo, la capital de Victoria cuenta con dos parques nacionales perfectos para alejarse del bullicio de la ciudad y despejar la mente por unas horas rodeados de especies vegetales y animales como canguros, koalas o emús. El primero es el Grampians National Park, donde descubrir además las impresionantes cataratas de Mackenzies y Silverband. El segundo es el Parque nacional de Port Campbell, situado en el trayecto de la Great Ocean Road y famoso por sus extraordinarias formaciones rocosas erosionadas por el mismo océano.

P-L-A-Y-A-S

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P-L-A-Y-A-S

Si se habla de playas, en Melbourne se pueden encontrar opciones para todos los gustos: más animadas, más desérticas, dedicadas a la cultura surfista, familiares… Eso sí, todas ellas comparten esas mágicas puestas de sol tan características de Australia. St. Kilda Beach, es la más concurrida por sus múltiples opciones para realizar deportes acuáticos y, para sorpresa de los amantes de los animales, es el lugar ideal para ver a los cientos de diminutos pingüinos azules que cada tarde regresan a su hogar en el St. Kilda Pier. Por su parte, la pintoresca Brighton Beach destaca por sus casetas de baño multicolores en la línea de playa mientras que la popular Mordialloc Beachs sorprende por sus aguas cristalinas y la pequeña Williamstown Beach por su atmósfera marinera. 

Por el Open de Australia

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Por el Open de Australia

Puede que Australia sea de los países más deportistas del mundo y no es de extrañar. Su extensión, su filosofía de vida y sus miles de kilómetros de costa lo convierten en un lugar idóneo para practicar cualquier deporte. Y concretamente en Melbourne el tenis cobra protagonismo por celebrarse aquí el primero de los cuatro torneos que forman el Grand Slam, el Open de Australia, un evento deportivo que atrae a miles de aficionados.

iY otros deportes!

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iY otros deportes!

Además de las raquetas, los australianos aman el fútbol o soccer, el rugby, el cricket, el golf y, por supuesto, el surf y cualquier otra actividad que suponga contacto con el agua, como el buceo o el piragüismo. Esto se traduce en una inmensa oferta deportiva de escuelas, clubs, polideportivos y otras organizaciones con las que aprender o mejorar cualquiera de estas disciplinas.Y si no, siempre queda el aire libre, con lugares como el famoso Albert Park. 

El café, un asunto serio

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El café, un asunto serio

La cultura del café en Melbourne es tan reciente como exquisita, ya que no fue hasta 2005 cuando la ciudad se convirtió en la capital australiana de esta internacional bebida. Lo hicieron tarde, pero lo hicieron bien, tanto que hoy en día se la considera meca del café, generador de tendencias orientadas al mundo entero y el destino ideal al que acudir si eres amante de estos aromáticos granos.

MUY SERIO

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MUY SERIO

Dicen sus habitantes que no hay café malo en Melbs, y por esta misma razón no hay plan mejor que adentrarse a descubrir la ciudad después de haber degustado una buena taza. Aquí cada cafetería ofrece un plus de calidad al que es difícil renunciar: selecciones propias, variedades ecológicas, elaboraciones con procesos novedosos como el cold brew o el nitro café, o diferentes actividades de catas y maridajes como las que se realizan en el famoso St Ali Coffee Roasters.

Y por un apostólico final

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Y por un apostólico final

Pueblos pesqueros, selvas tropicales, parques nacionales y el faro de Split Point House nos esperan a lo largo de la ruta. No faltan los koalas salvajes en Otway Park, merece la pena conducir despacio e ir descubriéndolos abrazados a los árboles. Y, para rematar, el punto más famoso del viaje: Los Doce Apóstoles, si es posible, al atardecer. La magia de estas formaciones rocosas entre imponentes olas combinadas con los colores rosáceos cuando cae el sol convierten la estampa en una imagen única donde parece que el tiempo se paraliza e invita a reflexionar con la vista perdida en el horizonte.

Por la Great Ocean Road, claro

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Por la Great Ocean Road, claro

La Great Ocean Road está considerada como una de las carreteras más espectaculares del mundo y, a pesar de que abarca el tramo entre Geelong hasta Portland, se considera a Melbourne como punto de partida. Mano a mano con el océano Antártico, este recorrido descubre algunas de las playas más famosas del país, como Bells Beach, donde surfistas de todo el mundo se citan para cabalgar sobre sus olas en el Rip Curl Easter Pro; o Loch and Gorge, una de las playas más paradisíacas de Australia custodiada por acantilados y con un agua turquesa en la que es irresistible no darse un baño.

P-L-A-Y-A-S

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