Vino y vuelta

Ribeira Sacra es mucho más que viticultura heroica

Pasarelas, miradores arquitectónicos, monasterios, localidades inspiradoras... esta comarca es una sorpresa tras otra.

En la cuenca del río Sil, frontera natural entre las provincias de Lugo y Ourense, espera un paisaje salvaje donde el tiempo se ralentiza entre bosques que parecen de cuento, pequeñas aldeas y unos viñedos que se trabajan entre escarpadas pendientes que producen vértigo. Y aunque ha sido su viticultura heroica la que ha puesto en el mapa a la Ribeira Sacra, recorrer sus - nada rectas – carreteras ofrece un viaje con la vid de compañero que va más allá de enamorarse de sus bodegas.

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GettyImages-860588218. Antes de Baco

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Antes de Baco

Si se buscase esta comarca repartida entre el tramo final del río Sil y su unión con el gallego Miño en un mapa de hace tres décadas no aparecería. No al menos como Ribeira Sacra. Y es que su nombre, como tal, no nacería hasta 1997. Fue con la llegada de la Denominación de Origen cuando 21 ayuntamientos - y cerca de 90 bodegas con sus uvas mencías y godellos, principalmente – pasaron a hermanarse bajo un título escogido de un escrito del siglo XVII.

Fue en el transcrito del benedictino Padre Yepes de la Crónica General de la Orden de San Benito de Valladolid de 1608 donde se encontró la denominación perfecta para describir estos viñedos que crecen en paredes que llegan hasta casi quinientos metros en vertical sobre las aguas de unos ríos de amplias curvas y meandros: Rivoyra Sacrata. Sin embargo, la realidad es que, por error o no, esta transcripción no fue fiel al texto original en el que doña Teresa de Portugal en 1124 otorgaba el privilegio fundacional del Monasterio de Santa María de Montederramo en Rovoyra Sacrata, esto es, un robledal sagrado. No se equivocó doña Teresa en su descripción, pues aunque las riberas sean protagonistas en esta zona, sus bosques emanan una magia difícil de comparar con otros rincones de la península.

iStock-1298599182. La mayor concentración de románico rural de Europa

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La mayor concentración de románico rural de Europa

Aunque el vino sea un placer de los dioses romanos, los que dieron valor a esta región – e implantaron los primeros viñedos – fueron las órdenes cristianas que se asentaron allá por el siglo XI. De hecho, su presencia en la zona fue tal que hoy en la Ribeira Sacra se encuentra la mayor concentración del románico rural en Europa. ¿Por dónde empezar? Es esta una pregunta complicada pues son cientos los ejemplares que siguen en pie por toda la comarca; sin embargo, existen varios nombres que son parada obligatoria por su magnificencia, buen estado de conservación y facilidad para llegar.

Por su buen estado de conservación destacan los monasterios de Santo Estevo de Ribas de Sil, hoy convertido en Parador, y el de Santa Cristina de Ribas de Sil, en cuyos interiores esperan unas pinturas murales renacentistas. Aunque de interiores coloridos puede también presumir la pequeña iglesia de Santa María de Pesqueiras, ubicada junto al embalse de Belesar y a la que se accede a través de un cómodo paseo entre un bosque de xoutos –castaños en gallego. Esta última no está abierta al público, pero el servicio turístico especializado Máis que Románico tiene, literalmente, las llaves. Un acuerdo con el arzobispado les permite crear rutas a medida y acceder a varias instituciones religiosas cerradas al público general.

IMG 6440. Un mirador arquitectónico con premio

Foto: Ribeira Sacra

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Un mirador arquitectónico con premio

Aunque nombres como el mirador de Vilouxe, el de La Columna o los Balcones de Madrid se hayan erigido como protagonistas de las decenas de paradas que permiten disfrutar de los cañones del río Sil y Miño a vista de pájaro, los viajeros más arquitectónicos encontrarán en el de A Cividade un auténtico tesoro. Obra de la arquitecta Isabel Aguirre, Premio Nacional de Arquitectura en 1997 por la rehabilitación del parque Bonaval de Santiago junto con Álvaro Siza, esta joya ubicada en el Cañón del Sil es, como ya hiciese el lanzaroteño César Manrique en su Mirador del Río, una clara intención de integración paisajística, de respeto por una naturaleza que ya estaba ahí antes.

Sencilla pero llena de significado, esta plataforma construida en acero corten y un suelo en madera de pino nórdico de más de 30 metros de longitud se levanta sobre el suelo confundiéndose con el paisaje rocoso del cañón al mismo tiempo que permite al visitante apreciar las puestas de sol sobre el Sil en todas las épocas del año.

iStock-1287963373. Pasarela a la jungla

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Pasarela a la jungla

Otra visita obligada para conocer la magnificencia y el respeto por la naturaleza de Aguirre es la Pasarela del río Mao. De camino a la localidad de Parada de Sil una señal en la carretera avisa que es hora de aparcar el coche y descender por un corto sendero hasta el inicio de este paseo en madera donde rampas, escaleras y miradores permiten recorrer el estrecho valle de este tranquilo afluente desde las alturas. Con momentos en que las copas de los árboles son los únicos compañeros mientras abajo un manto verde conduce hasta el sonido de un río que crea una bucólica banda sonora, llegar hasta el final de este paseo de un kilómetro de duración tiene recompensa: una pequeña playa fluvial en la desembocadura del río Sil en la que darse un chapuzón.

Recorrida la pasarela, se puede regresar por el mismo sitio o buscar la ruta de senderismo que conduce a la vecina necrópolis de San Vitor de Barxacoba, donde restos de una capilla medieval y tumbas antropomorfas excavadas en piedra harán las delicias de los amantes de la arqueología.

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Foto: Arrokabe. Luis Díaz Díaz.

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Alturas sostenibles

Hablando de miradores, no hay vista más impresionante del meandro Cabo do Mundo – esta vez en el vecino Miño - que desde la estructura humana que el pasado 2019 inauguraba Adegas Moure. Llevado a cabo por el estudio Arrokabe, el mirador-terraza de esta bodega que lleva en funcionamiento desde la década de los años cincuenta es una joya de líneas sencillas, modernas e integradas que se asoma suspendida sin timidez sobre los bancales.

Premio FAD de Arquitectura e Interiorismo el pasado 2020, al igual que la orografía circundante, este moderno mirador público que ofrece la posibilidad de disfrutar de un descanso copa de vino en mano, se erige en vertical adaptándose al desnivel y al mismo tiempo aprovecha cada metro cuadrado disponible en horizontal. Su juego de dos plantas paralelas, donde una juega a ser el tejado de la otra, se completa con una cuidada elección del material. Con madera procedente de bosques sostenibles y acetilada – esto es, modificada su composición molecular para que resulte más compacta y se reduzca la degradación-, el mirador invita a regresar una y otra vez, pues su tono grisáceo irá cambiando con el tiempo al igual que lo hacen sus vecinos vivos.

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Foto: Airas Moniz

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Un queso azul con premio

Bien se sabe que no hay mejor maridaje para el vino que un buen queso. Pues en Ribeira Sacra esta combinación alcanza su máximo esplendor con Savel, reconocido como el mejor queso azul de España. Esta delicia de Airas Moniz nace en la provincia de Lugo, concretamente en el pueblo de Chantada, de la leche cruda de vaca de raza Jersey. Nadie se queda indiferente con su untuosidad propia de la mantequilla, un regalo producido con criterios ecorresponsables de la unión de Ricardo Gómez, Ana Vázquez y Xuso Mazaira. Sin venir del mundo de los quesos – ella economista y él licenciado en Ciencias Políticas que trabajaba en un ayuntamiento, solo de forma indirecta Ricardo, dedicado a la ganadería – tenían claro que querían huir de los modelos intensivos de producción.

GettyImages-1273294066. Aldeas patrimonio

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Pueblos patrimonio

Junto con la capital de la Ribeira Sacra, Monforte de Lemos, y Castro Caldelas, una villa medieval erigida sobre una colina en las lindes del Sil, la mencionada localidad de Chantada (en la imagen), de unos 8.000 vecinos, es un epicentro perfecto para los más noveles cuando de Ribeira Sacra se habla, pues aquí se concentra vino, románico y buen comer.

Bautizada como el Corazón de Galicia, esta localidad con un interesante Patrimonio Histórico Artístico no solo acoge el centro de producción de tan afamado lácteo, sino que también supone el lugar perfecto para adquirirlo en numerosas tiendas locales de la zona o probarlo en restaurantes como Os Pendellos, una elección perfecta foodie para quien, además, quiera descubrir el pulpo “al estilo de Lugo”. Porque no, no todos los pulpos a la gallega son iguales.

Pincelo. La aldea recuperada por el arte

Foto: Cynthia M.R.

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La aldea recuperada por el arte

El problema de la despoblación es algo que Galicia ha vivido muy de cerca. Aldeas enteras abandonadas que han salido a la venta han sido noticia durante los últimos años. Pero al igual que se vuelve al pueblo, también hay iniciativas que miran hacia el turismo rural y suponen la salvación de unas casas dejadas a su suerte. Es el caso de Sacra Experience, un proyecto de formación artística multidisciplinar que trabaja y opera en Pincelo, una joya de casas de piedra a los pies del río Sil.

Con la rehabilitación, de momento, de dos casas que sirven como alojamiento vacacional, el proyecto ofrece propuestas que abarcan desde talleres de cocina a fotografía y arte. También se ofrecen residencias de artistas en este espacio que bien podría ser un pueblecito más de Cinque Terre (Italia) y si se viaja en julio y agosto, bajo el paraguas de Sacra Festival, se podrá disfrutar de un festival donde la danza, la música y las artes escénicas toman espacios naturales e insólitos como una aldea de tan solo ocho casas, una casa solariega del siglo XVI o en el parque temático en el mundo dedicado al carballo.

iStock-1199628214. Inspiración de novelas

Foto: iStock

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Inspiración de novelas

Después de este arduo paseo rozando de lado el vino sería imposible no cerrar el viaje en una bodega. Son muchos los ejemplos pero los amantes de la literatura encontrarán una en concreto que suplirá todos sus placeres: la que inspiró a Dolores Redondo para su Premio Planeta Todo esto te daré.

Una visita por casualidad a Vía Romana, una bodega ubicada en una casa solariega del siglo XVI que debe su nombre a una calzada romana que unía Astorga con Braga, llevó a la escritora a inspirarse y plasmar los magníficos alrededores, como la ya comentada Chantada, el embalse de Belesar o el Monasterio del Prior – que en realidad es el Colegio de Nuestra Señora de la Antigua en Monforte de Lemos - en el misterioso destino de Álvaro Muñiz de Dávila.

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