Consejos para padres viajeros

Las Rocosas canadienses en autocaravana ¡y con niños!

Cómo plantear este gran viaje para que disfruten tanto los padres como los hijos.

A los niños les gusta viajar tanto como a sus madres y padres, solo hay que adecuar mínimamente la ruta a sus horarios y buscar alicientes, rincones o experiencias para ellos. Recorrer en autocaravana los parques nacionales de las Rocosas canadienses es una opción perfecta para que disfrutar de la naturaleza se convierta en una experiencia en familia inolvidable.

 

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

 

La ruta empieza en Calgary (provincia de Alberta), la capital oficiosa de las Rocosas, y toma rumbo norte a través de los parques nacionales Banff y Jasper.

 

El aeropuerto internacional de Calgary tiene conexiones diarias con ciudades europeas, pero existe la alternativa de volar hasta Vancouver, en la costa oeste y alquilar allí la autocaravana. Sin embargo, la opción de empezar el viaje en Calgary ahorra muchos kilómetros y permite adentrarse en las montañas Rocosas al día siguiente de haber aterrizado.

 

CONSEJOS PARA EL VIAJE

 

Al tratarse de un viaje por carretera de unos 10 días como mínimo, conviene regular las horas de conducción, hacer paradas para caminar por senderos que lleven hasta puntos panorámicos o hasta lagos, tal vez dar un paseo en canoa, subir a algún funicular y, sobre todo, llegar a la zona de acampada antes de que se haga de noche para que los peques puedan correr un rato antes de cenar y acostarse.

 

Es importante tener en cuenta que la fauna salvaje está por todas partes y que no está permitido caminar por cualquier sitio. Los osos no atacan si no se les provoca, así que es mejor observarlos desde el vehículo. Tampoco hay que ir detrás de ciervos o de alces, ni intentar darles de comer. Esta puede ser una excelente oportunidad para enseñar a los niños la diferencia entre un zoo y un parque nacional, el respeto por la naturaleza y la precaución a la hora de observar fauna salvaje o de caminar por zonas de montaña.

 

El equipo recomendado para el viaje incluye calzado y ropa de montaña, por supuesto, pero también cuentos, libretas para dibujar y colorear, juegos de cartas… Y para fomentar el interés por la naturaleza, una cámara de fotos infantil, prismáticos y cuaderno de campo o un manual con fotografías o dibujos para identificar los animales y plantas.

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Primera parada: Calgary

Calgary es una gran ciudad, con rascacielos, grandes avenidas, museos y parques urbanos, solo que a su alrededor se abren bosques inmensos que parecen no acabar más allá del horizonte.Este es el lugar donde avituallarse con la comida que se va a necesitar a lo largo de la ruta.

Pero antes de dejar la ciudad es recomendable buscar una primera actividad en la que los niños ya empiecen a ver que este también es un viaje para ellos. Aquí van un par de propuestas:

  1. Subir a la Calgary Tower y contemplar una vista de 360 º desde su mirador a 191 m de altura. Aquí se ven por primera vez los picos y bosques de las Rocosas. Impresionante.

  2. Visitar el Blackfoot Crossing Historical Park, un centro dedicado a la historia y cultura de los indios piesnegros, los habitantes originales de esta zona. Además de exposiciones, hay una aldea de tipis y también se realizan actuaciones de danzas tradicionales. Se halla 100 km al este de Calgary.

Foto: iStock

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El imprescindible Parque Nacional de Banff

En la ciudad de Banff se puede disfrutar de un baño en las Banff Upper Hot Springs, fuentes de agua termal que brota a 1585 m. El lago Minnewanka, a pocos minutos de la ciudad, ofrece el primer crucero lacustre del viaje. Los guías del barco explican aspectos sobre geología, fauna, historia y también sobre los habitantes originales de la zona.

El Parque Nacional de Banff, fundado en 1885, es uno de los más antiguos de Canadá. La carretera Icefield Parkway lo atraviesa rumbo norte y pasa junto a los enclaves más impresionantes. El lago Peyto es uno de ellos por su forma de oso o de lobo, según se mire. Para distinguir este curioso perfil hay que subir hasta un mirador que se alcanza por un sencillo sendero. Esta será una de las fotos del viaje que más recordarán los niños. Se puede aprovechar para explicarles que el color azul blanquinoso del agua se debe a los glaciares que desembocan en él.

Foto: iStock

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El ineludible Lake Louise

Etapa esencial de la ruta, este enclave situado junto al lago Louise ofrece numerosas actividades en verano, desde una excursión por el perímetro del lago hasta un paseo en canoa o en un barco panorámico. Otra opción que también gustará a niños y adolescentes es el Lake Louise Gondola, un teleférico que sobrevuela la zona hasta alcanzar los 2088 m de altitud.

Foto: Heritage Park (Facebook)

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Viaje al siglo XIX

¿Cómo eran las ciudades que fundaron hacia 1850 los colonos de la costa este y de Europa? En las afueras de Calgary, el Heritage Park Historial Village invita a vivir por un día en una ciudad de finales del siglo XIX: subir a un tren de vapor, fabricar helado a la manera antigua, montar un tipi, entrar en una tienda de la época, navegar en un barco a vapor… Actores vestidos de época muestran antiguos oficios y tradiciones ya olvidadas. Un día inolvidable sobre todo para los más pequeños de la familia.

Foto: iStock

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Fauna en libertad

La Bow Valley Parkway es una carretera secundaria y tranquila que permite encuentros emocionantes con la fauna de las Rocosas. En especial a primera hora de la mañana y de la tarde, es muy posible hallar junto a la carretera algún oso negro o incluso grizzly, el gran oso pardo del continente americano. Hay que tener precaución y no salir del vehículo.

A los niños les parecerá increíble ver animales salvajes desde la ventana. Es el momento de tener a mano los prismáticos y tomar la guía de animales para enseñarles la diferencia entre los dos tipos de oso. También se ven alces (moose) entre los árboles o junto a algún lago, coyotes, lobos y, encaramadas en algún roquedo, se ven cabras de las Rocosas, de pelaje blanco.

Foto: iStock

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Hasta el glaciar... y más allá

El Icefield Centre es un espacio dedicado a explicar los glaciares se localiza en el punto más alto de la Icefield Parkway, la carretera que conecta Banff con Jasper a lo largo de 232 km. El edificio se erige en medio de una explanada rodeada de lenguas de hielo que descienden del extenso campo de hielo Columbia. Desde el Icefield Centre organizan salidas por el glaciar Athabasca a bordo de un vehículo preparado para circular sobre hielo, el Ice Explorer. Caminar sobre hielos con más de 10.000 años de edad será uno de los momentos más emocionantes del viaje por las Rocosas.

Foto: iStock

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Sobre el hielo

El Glacier Skywalk es un semicírculo de acero y suelo de vidrio que sobrevuela el valle de Sunwapta a 279 m de altura. Es uno de los miradores más sobrecogedores de las Rocosas. Desde aquí se distinguen los glaciares que descienden del inmenso campo de hielo Columbia. Una serie de paneles descriptivos ayudan a orientarse y a descubrir este increíble paisaje a los más pequeños. Se localiza a poca distancia desde el Icefield Centre y puede ser el complemento a la excursión por el glaciar Athabasca.

Foto: iStock

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Rumbo a Jasper

Después de ver el Icefield Centre, la carretera desciende rumbo a la ciudad de Jasper, dentro de los límites del parque nacional de Jasper. Es una de las reservas más diversas en cuanto a paisajes: lagos, cascadas, picos y aguas termales.

El lago Maligne se cuenta entre los enclaves más famosos del parque Jasper. Se llega por una carretera panorámica de 48 km que recorre el estrecho valle que le da nombre. Una vez a orillas del lago, es recomendable subir al barco que lo atraviesa y se acerca hasta las lenguas glaciares que abocan sus hielos en este fantástico escenario.

Foto: iStock

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País de cascadas

Las Sunwapta Falls (en la imagen), a 55 km de la ciudad de Jasper, son otra de las maravillas que dejarán con la boca abierta a mayores y a niños. Desde la zona de aparcamiento, un camino accede en poco rato a un punto desde el que se contemplan las cascadas superiores, un salto de 18 metros. A finales de la primavera e inicios del verano, el agua del deshielo aumenta el caudal del río de forma extraordinaria.

Las Athabasca Falls, de 23 m de altura, son el otro gran salto del Parque Nacional Jasper. Se accede desde la icefields Parkway. Cuenta con una buena zona de aparcamiento y numerosos senderos y pasarelas panorámicas que se asoman a las cascadas.

Rumbo a Jasper

Las Rocosas canadienses en autocaravana ¡y con niños!

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