Cuestionario en modo avión

Rozalén: "El Pirineo Aragonés es mi prado verde de la canción 'La puerta violeta"

La cantante acaba de ganar el Goya a Mejor Canción Original por 'Que no, que no,' el tema principal de la película 'La boda de Rosa'.

Decidió explorarse sin interferencias, a través de un álbum que bebe de la naturaleza, plasmada sin necesidad de artificios en ese árbol y ese bosque, desnudos, que dan el título al disco (y que nació de unas palabras pronunciadas por don Luis Eduardo Aute). El árbol y el bosque es el cuarto disco de Rozalén (Albacete, 1986), su viaje más al interior de todos y el que atesora la canción por la que ha ganado su primer Goya: Que no, que no, el tema principal de la película La boda de Rosa, esta última en las carnes de Candela Peña, que dirige Icíar Bollaín.

 

La cantante aguanta las ganas –y los sueños– hasta el próximo (y telemático, por la gala) 6 de marzo, esas mismas que pone en todo lo que siente y hace. Porque a Rozalén se le desenjaula, sin pretenderlo, la ilusión por explorar la vida y también el mundo. Cuando compone una letra subida a un avión o cuando abraza a sus padres y abuela tras la primera tregua pandémica. Cuando pone en valor su tierra manchega o cuando cuenta que un viaje a Bolivia, a los 20 años, cambió su manera de ver la vida. Latinoamérica (y Guatemala), África (y Gana), Asia (y China). No los olvida. Para sus ganas de viajar no hay vidas suficientes.

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Foto: D.R.

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El árbol y el bosque es tu último álbum, el más introspectivo de todos. ¿Cómo ha sido ese viaje tan hacia adentro que has hecho?

Ha sido un viaje maravilloso y necesario porque, conforme voy viviendo cosas, me doy cuenta de que, a veces, me libero, me descargo de todo el peso cuando las convierto en una letra, en una canción y las comparto. Ha sido como una manera de mostrar un montón de aprendizajes y compartirlos con alegría, porque encima son estilos musicales como muy divertidos, pero con mucha profundidad.

Once temas desvelan tu visión del mundo, tu universo emocional. ¿Cómo definirías el lugar al que has llegado a través de ellos?

Un lugar de calma. Al final, lo que intento siempre hacer con todo es llegar a un lugar donde yo me encuentre bien, a gusto, donde pueda dormir tranquila, que es tan importante. Al indagar sobre lo que pienso de determinadas cosas de la vida, y también de la muerte en este disco, me quedo en calma. Esa es la palabra.

Debutaste en 2013 y ya van cuatro álbumes de éxitos y premios. ¿Qué balance personal haces del camino?

No pienso mucho en esto, de verdad, pero estoy muy orgullosa, ¡como no voy a estarlo! No me esperaba nada de nada de todo esto. Yo estudié Psicología y Musicoterapia porque era a lo que me quería dedicar, y llevar ya cuatro discos me parece surrealisa, como una película, como que un día se va a terminar la fantasía. Pero no, por ahora seguimos ahí.

Galicia

“Galicia me sana mucho y es de los sitios a los que más voy: tierra de meigas"

Foto: iStock

Por segunda vez, una de tus canciones ha trascendido al cine para contar una historia, la de la protagonista de La boda de Rosa de Icíar Bollaín. ¿Cómo ha resultado la experiencia?

Efectivamente, no es la primera vez. Hice una canción que se llama Berlín para la película Perdiendo el norte y ya fue ultraemocinante escucharme en la gran pantalla, porque soy muy fan del cine español. Pero con esta nueva canción, y con toda la alegría que me está trayendo, estoy emocionadísima. Icíar Bollaín, el tema de la película, Candela Peña… Creo que se han alineado los planetas y tenía que ser yo quien contase esta historia. Porque, además, la canción ha dado cabida a contar algo que a mí también me pasa y que trabajo con la psicóloga, que es la incapacidad que tengo de decir que no, esa impotencia de no agradar a todo el mundo. ¡Lo llevo fatal! Así que me ha servido para liberarme, para contar una historia que me emociona y para unirme a mujeres que trabajan de maravilla y a las que admiro. Estoy muy contenta.

Que no, que no ha sido nominada a un Goya a Mejor Canción Original. ¿Cuánta ilusión tienes puesta en llevártelo?

¡Tengo muchísima ilusión! Ojalá tuviese yo un cabezón de esos en casa, pero de verdad que el tema de los premios es tan lotería que el hecho ya de que te nominen te permite vivir una experiencia bonita y es lo único importante. Por eso me alegré tanto con la nominación, porque para mí es el premio. Lo demás es un plus, pero resaltar entre tanta gente y estar ahí en la gala, aunque este año sea telemática, es una gozada. Yo solo tengo que dar gracias.

¿Hay algún lugar que te despierte la inspiración cuando compones?

Yo vivo en una casita en el campo en la sierra de Madrid y aquí escribo mucho. Sobre todo, me inspiran la tranquilidad, el silencio, la naturaleza… Me pasa también mucho que escribo cuando viajo, en las horas de carretera o en el avión, donde tienes la obligación de apagar el teléfono. Ahí es cuando más leo, escribo y pienso qué quiero contar.

Sierra de Madrid

"Yo vivo en una casita en el campo en la sierra de Madrid y aquí escribo mucho".

¿El mejor lugar del mundo para dar un concierto?

El lugar lo hacen las personas: donde haya gente muy bonita y muy sensible. Después, yo soy mucho más de monte y naturaleza, así que en medio de un valle, de algo que tenga mucho verde y donde la gente pueda estar a gustísimo. Es lo que más me gustaría.

¿Y el destino que más te ha impactado de los que has visitado en alguna de tus giras?

Latinoamérica me vuelve loca y es adonde más vamos. Me he enamorado mucho de Costa Rica, Colombia, Bolivia, Argentina, México o Guatemala, donde nunca pensé que iba a ir. Mi padre decía que es el país más bello del mundo y estoy deseando volver.

Mi padre decía que Guatemala es el país más bello del mundo y estoy deseando volver

Te has criado en Letur, un pueblo de la Sierra del Segura en Albacete. ¿Qué amas de tu tierra?

Uf, madre, no sabes lo que preguntas [risas]. ¡Yo soy muy de la tierra! Me gusta porque tiene un paisaje bellísimo que conoce muy poca gente y me encanta cuando vienen a visitarlo, porque alucinan, no se lo esperan, porque Castilla-La Mancha es una de las grandes desconocidas. ¡Y cómo se come! Todo hipercalórico, eso es la alegría de vivir [risas]. La gente no puede ser más auténtica y el humor de mi tierra me encanta… Amanece que no es poco, los chanantes… Es como un humor negro que te salva de todo. Me encantan también las mujeres de mi tierra. ¡Es que me gusta todo! Si me diesen a elegir un lugar en el mundo donde volver a nacer, elegiría el mismo: Albacete.

¡Viajemos un poco! Si ponemos rumbo al norte, ¿adónde nos llevas?

Me voy a quedar en España, porque cada día estoy más enamorada de Galicia, Asturias, País Vasco, los Pirineos… Es que flipo con los paisajes que tenemos vayas donde vayas. Y el pan de Galicia, ¿pero qué demonios es eso? Ya solo por el pan merece la pena ir [risas]. La gente del País Vasco me hace sentir como una vasca nacida en Albacete. El Pirineo aragonés me vuelve loca, es mi prado verde de (la canción) La puerta violeta. ¡Y Cataluña! No podría elegir… Aunque Galicia me sana mucho y es de los sitios a los que más voy: tierra de meigas.

¿Y mirando al sur?

Aquí me salgo del mapa, porque los países africanos son otra historia. Es otro mundo. Sobre todo, me quedo con lo que me ha hecho sentir el hecho de visitar realidades diferentes a la mía. Creo que me hace disfrutar más de la vida en general. Y también he comprobado cómo la gente que vive en pobreza máxima son las personas que a mí más me han dado. África es la joya de la corona. He estado en Ghana, en los campamentos saharauis en Argelia, en Marruecos… en un montón de lugares y es una pasada. Es como el principio de todo.

Ghana

"África es la joya de la corona. He estado en Ghana -en la imagen-, en los campamentos saharauis en Argelia, en Marruecos… en un montón de lugares y es una pasada. Es como el principio de todo".

Foto: iStock

Toca el este. ¿Qué destino prefieres?

De los países asiáticos, me quedé muy loca con China. La cultura asiática es la más diferente a la nuestra y te das cuenta de la inmensidad del planeta. Vi también las montañas que sirvieron de inspiración a la película Avatar… ¡alucinantes! Creo que nunca había visto algo tan infinito, tan inmenso.

Queda el oeste. ¿Qué lugar eliges?

Hace un año estaba en Costa Rica, me fui de vacaciones y recorrí casi todo el país. Yo amo muy fuerte a los animales y no me podía creer que me estuviese cruzando con animalitos de todo tipo todo el rato. Tuve la esperanza de que el planeta va a vivir más años al ver tanta flora y tanta fauna.

¿Cuál es el viaje que ha marcado tu vida, hasta el momento?

Un viaje a Bolivia, porque yo tenía 20 años y era la primera vez que iba a Latinoamérica. Fue con una beca de Cooperación Internacional y las cosas que conocí eran lo más diferente a lo que había visto en toda mi vida. Fue como mi gran golpe, el viaje que me hizo cambiar la manera de ver la vida. Estuve en Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba, la selva del Chapare… Desde que conocí Bolivia soy otra, lo tengo clarísimo.

¿Tienes algún viaje-sueño pendiente que desees hacer con todas tus ganas?

Me encantaría recorrer cada parte del planeta. Tengo muchas ganas de ir a Egipto, Japón, Australia… ¡Se necesitan muchas vidas para ir a tantos sitios donde una quiere!

Bolivia

“Bolivia fue como mi gran 'golpe', el viaje que me hizo cambiar la manera de ver la vida"

Foto: iStock

¿A qué primer lugar te escapaste cuando nos desenjaularon?

Me fui a Albacete, a abrazar a mis padres y a mi abuela después de hacerme una PCR. Era lo único que quería hacer: abrazar a los que más quería, me daba igual el lugar.

¿Gastas manías o fobias viajeras?

Ninguna, soy súper facilona para viajar. Me gusta, además, dejarme llevar bastante. A mi chico le encanta organizar y a mí que me pasen cosas e improvisar. Y comer, probarlo todo. Creo que soy una gran compañera de viaje.

¿A qué ciudad le compondrías y cantarías una canción?

A Madrid no le he hecho una canción y, al final, es la ciudad que he elegido para vivir, lo que pasa es que le han hecho canciones tan buenas que a ver... ¡Y a mi tierra manchega en algún momento dado también tendré que hacerle algo, digo yo!

Última pregunta, y obligada: ¿por qué te gusta viajar?

Viajar te llena la vida de ilusión y de color, ya no solo por el viaje en sí sino por prepararlo, por los recuerdos de después. Debería ser un derecho, una obligación, porque, cuando conoces otras culturas y otras formas, es más difícil juzgar a los demás. Te hace mejor persona, sin duda.

Viajar te hace mejor persona, sin duda.