Siguiendo la corriente... o no

Europa desde sus ríos

Siete rutas fluviales perfectas para disfrutar del Viejo Continente desde un punto de vista diferente.

Navegar por canales y ríos es un plan perfecto para pasar desde un fin de semana hasta quince días, visitando ciudades monumentales, poblaciones rodeadas de bosques o fortalezas medievales encaramadas a peñascos afilados. Las rutas fluviales pueden realizarse en primavera, verano y otoño. Las opciones también son muy variadas, desde seguir el curso remando en canoa hasta alquilar de un barco con camarotes o bien viajar a bordo de un crucero con todas las comodidades.
 

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Duero / Douro: naturaleza y viñedos

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Duero / Douro: naturaleza y viñedos

Antes de adentrarse definitivamente en Portugal, el río Duero circula entre los cañones y bosques del Parque Natural de los Arribes del Duero (en el oeste de Zamora y Salamanca) y del Parque Natural del Douro Internacional, en tierras portuguesas. En Fermoselle y Vilvestre existen diversas empresas que ofrecen salidas en barco de media jornada por este tramo del río para conocer la fauna y la vegetación de la zona. El águila real o el alimoche son habitantes regulares de los acantilados que flanquean el cauce fluvial, mientras que en las riberas es posible ver cigüeñas negras. La mejor manera de observarlos es navegar en piragua. Las rutas guiadas se organizan todo el año y tienen duraciones diversas, desde una excursión de media jornada por los Arribes del Duero hasta la travesía de 10 días entre Zamora y Oporto.

En el lado portugués, los cruceros remontan el río desde Oporto y descubren el paisaje de viñedos de la región del Alto Douro.

 

iStock-520125156. Danubio: Capitales imperiales... ¡y mucho más!

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Danubio: Capitales imperiales... ¡y mucho más!

 

El gran río centroeuropeo ofrece diversas opciones de cruceros desde poco después de su nacimiento en la Selva Negra alemana hasta su desembocadura en el mar Negro. La ruta más famosa es la que conecta Viena, Bratislava y Budapest (5 días), pero el río también pasa por otras ciudades igual de importantes y bellas como Belgrado (Serbia), Linz (Austria) o Passau, en Baviera y cerca de la frontera austriaca (en la imagen). El tramo menos conocido y más inesperado es el que discurre entre Belgrado y el delta del Danubio, un espacio declarado Reserva de la Biosfera por su importancia como zona de descanso de las aves migratorias que viajan entre África y Asia. La mayoría de los cruceros duran entre 6 y 8 días.

iStock-898769226. El Sena: El crucero de los impresionistas

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El Sena: El crucero de los impresionistas

El Sena. El crucero de los impresionistas

El crucero por el Sena desde París hasta Honfleur, en Normandía, es una de las travesías fluviales más inspiradoras que existen. Y no solo porque el punto de partida sea la Ciudad de la Luz y su icónica Torre Eiffel, sino porque en su camino rumbo al Atlántico el Sena atraviesa una región de bosquecillos y poblaciones que inspiraron algunos de las obras impresionistas más célebres. Entre las paradas imprescindibles se halla Giverny, la localidad donde Claude Monet vivió la mitad de su vida, o Rouen, cuya catedral sirvió de modelo para las numerosas versiones que pintó Monet en su búsqueda de las variaciones de la luz sobre el paisaje. La ruta de ida y vuelta se realiza en 5 o 7 días.

shutterstock 1231135075. El Rin y el Mosela: Castillos de leyenda y viñedos

El precioso pueblo de Cochem a orillas del Mosela. Foto: Shutterstock

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El Rin y el Mosela: Castillos de leyenda y viñedos

Alemania tiene dos rutas fluviales fascinantes: la que recorre el valle del Rin y la del valle del Mosela. Ambos cuentan con un paisaje de viñedos y de castillos que se asoman al río desde peñascos o desde lo alto de poblaciones medievales. El Rin y el Mosela confluyen en la ciudad de Coblenza, punto de partida o de llegada de las rutas en barco. El Rin puede también navegarse desde Ámsterdam y tras pasar por Colonia, Coblenza y Estrasburgo, alcanzar Basilea, en Suiza.

iStock-1162712433. El Volga: de Moscú a San Petersburgo

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El Volga: de Moscú a San Petersburgo

El río más largo de Europa (3700 km) atraviesa el corazón de Rusia pasando por las ciudades que dieron origen al antiguo imperio y que aún hoy conservan su estructura medieval. En la actualidad el curso del Volga está interrumpido por diversos embalses y canales que amplían la red de conexión fluvial en la región. Existen diversas opciones, pero la más recomendable es la que conecta Moscú y San Petersburgo en 8 días a través del canal Volga-Báltico y pasando por las ciudades medievales del denominado Anillo de Oro, como Yaroslavl y Uglich.

iStock-1207777718. El Ebro: Zaragoza, Miravet y el Delta

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El Ebro: Zaragoza, Miravet y el Delta

El gran río puede descubrirse a motor o a remo en los alrededores de la ciudad de Zaragoza y también en su tramo final, en Miravet, o bien en su desembocadura, frente a la isla de Buda y rodeados de arrozales.

Las propuestas zaragozanas van desde un paseo en barco para ver la fachada fluvial de la ciudad, hasta rutas en piragua o balsa neumática en compañía de un guía naturalista que va descubriendo a los participantes la vegetación de las orillas y las aves que sobrevuelan el río.

En Miravet y Benifallet la oferta de rutas incluye salidas en barcas tradicionales o en lanchas, de grupos reducidos, y también rutas en piragua de medio día (Miravet-Benifallet) o de una jornada entera (Garcia-Xerta).

La desembocadura del Ebro es la zona más espectacular del río, que antes de alcanzar el mar discurre flanqueado por arrozales y lagunas en las que se ven flamencos y multitud de aves acuáticas y migratorias. Los paseos en barca o en piragua se realizan durante todo el año, respetando las épocas de cría de las aves. Algunas salidas bordean la isla de Buda, otras se acercan a las muscleres (mejilloneras) situadas a poca distancia de la costa.

iStock-499378895. Canal du Midi: Todos a bordo

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Canal du Midi: Todos a bordo

El Canal du Midi es la vía fluvial de uso turístico más famosa de Francia. Discurre paralela a los Pirineos a lo largo de 250 km entre la ciudad de Toulouse y la de Sète, a orillas del Mediterráneo. Diseñado por Pierre-Paul Riquet e inaugurado en 1681, el canal supuso una revolución para la ingeniería de la época, con 63 esclusas que permitían salvar el desnivel del terreno que en ocasiones superaba los 20 m. Junto al canal circula el camino de sirga, antiguamente utilizado por los caballos y mulos que arrastraban las barcazas y que hoy siguen ciclistas y caminantes.

Actualmente la ruta por el río se realiza en barcos que no requieren título y que están equipados con camarotes, cocina y baño para pasar desde un fin de semana hasta quince días. Las principales empresas se hallan en Port-Lauragais, Castelnaudary o Carcassonne.

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