Mozart, Von Webern y Karajan

Salzburgo al compás de sus grandes músicos

La huella de compositores universales guía una ruta por esta preciosa ciudad de los Alpes austriacos.

Decir Salzburgo es decir música. De inmediato la asociamos con Mozart, pero hay muchos otros músicos: Franz von Biber, supervisor de su padre Leopold Mozart en la corte salzburguesa; Anton von Webern, que murió en la ciudad en 1945, y Herbert von Karajan, que nació en ella e inventó los festivales de Pascua (1967) y de Pentecostés (1973). 

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Salzburgo como escenario

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Salzburgo como escenario

Para mucha gente, Salzburgo es el escenario de Sonrisas y lágrimas, la película musical que Robert Wise dirigió en 1965 y que mostró la ciudad como un decorado de ensueño. Y eso es en realidad: con sus cúpulas y edificios barrocos, encajados entre montañas alpinas y bañados por el Salzbach (río salado), que ayudaba a traer desde las minas montaraces el oro blanco: la sal (salz) que dio riqueza y nombre a la ciudad y al propio río.

La casa de Mozart

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La casa de Mozart

En esta Roma de los Alpes, de colores pastel y trajes y sedas (y bombones) mozartianos por las calles, siempre asoma la música. Como banda sonora, como piel inseparable del mármol. Y el primer sitio al que dirigir la mirada es, claro está, la casa de Getreidegasse donde Wolfgang Amadeus Mozart nació el 27 de enero de 1756. Tres plantas convertidas ahora en museo, donde el genio aprendía teclado y violín, componía ya a los cinco años y crecía como niño prodigio al que su padre Leopold exhibía sin pudor por las cortes europeas. A los 25 años, Wolfgang Amadeus marchó a Viena, y allí vivió y murió en 1791 dejando una obra monumental.

Tras los pasos de Mozart

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Tras los pasos de Mozart

La ruta del genial compositor empieza con la visita de sus dos casas museo: la Mozarts Geburtshaus, en el centro antiguo, en la que nació y empezó sus clases de música, y la Mozart Wohnhaus, la residencia de la Makartplatz adonde la familia se trasladó cuando Wolferl (su nombre familiar) tenía 17 años. El cementerio de San Sebastián, próximo a esta última, acoge las tumbas de su padre y su mujer Constanza. La Catedral es otra etapa indispensable en esta ruta.

Petersfriedhof

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Un cementerio excepcional

El cementerio más bonito de Salzburgo es el Petersfriedhof de la abadía de San Pedro, barroca aunque fundada en el año 700. Hay una veintena de iglesias barrocas en el casco antiguo de Salzburgo, declarado todo él Patrimonio Mundial. 

 

Catedral Salzburgo. El corazón de Salzburgo

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El corazón de Salzburgo

El disco duro, por así decir, es el DomQuartier (barrio de la catedral) que conviene visitar siguiendo un circuito establecido. Primero, la Residencia de los Príncipes-Arzobispos, con salas por las que el Konzertmeister Amadeus sufría los desaires del arzobispo Colloredo. Luego, la Galería de la Residencia, un festín de pintura. De ahí al Salzburg Museum, el Museo de la Catedral y la Cámara de las Maravillas, para continuar con la Galería Larga y el Nuevo Museo de San Pedro. Todo esto sin salir de la plaza de la Catedral y de la contigua plaza Mozart. En la catedral fue bautizado Wolfgang, que tocó alguno de sus cinco órganos.

Fortaleza Salzburgo. La fortaleza

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Una fortaleza y muchos museos

La Fortaleza del Hohensalzburg (Salzburgo de arriba), en lo alto del monte Mönchsberg, alberga toda una ciudad, con restaurantes y tiendas. El propio castillo es un museo (Festungmuseum) que aloja el Museo de Marionetas y que invita a asomarse a la Salzburgo «de abajo» desde terrazas panorámicas. En el área de Mönschsberg están, además, el Museo de Arte Moderno (MdM) y la casa museo del poeta Georg Trakl. Otros escritores, como Stephan Zweig o Thomas Bernhard, vivieron también en Salzburgo, excusa suficiente para celebrar cada primavera una Fiesta de la Literatura.

Salzburgo

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Al otro lado del río: el palacio de Mirabell

Además del Salzburgo de arriba y de abajo, está el Salzburgo del otro lado del río. Ahí se encuentra la segunda casa familiar de los Mozart, y el palacio Mirabell: un edificio de 1606, hecho construir por un príncipe arzobispo para su amante e hijos y que ahora acoge conciertos y sobre todo, bodas. En sus jardines versallescos y escalinata se rodaron escenas de Sonrisas y lágrimas, pero ya antes la autobiografía escrita por la baronesa von Trapp en 1949 se había llevado al cine como La familia Trapp y La familia Trapp en América.

Castillo Hellburnn

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Los jardines y fuentes de Hellburnn

Alejado un poco del centro se halla el palacio de Helbrun, residencia veraniega de los príncipes-arzobispos. En sus jardines, fuentes sorpresa surten agua a traición y empapan a los incautos.

Cerveza Salzburgo. La melodía de la cerveza

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La melodía de la cerveza

Arte y música no lo son todo: en Salzburgo y su entorno hay una docena de fábricas de cerveza. La más grande y popular es la Stieglbräuerei, de 1492, cuyas variedades se sirven en el Stieglkeller al pie de la fortaleza y, por supuesto, en la fábrica del barrio Maxglan. Solo 130 años después se estableció la AugustinerBräu en el antiguo monasterio de Mülln; como la Stiegl, dispone de museo propio y esos Biergarten (jardines de cerveza) tan frecuentes en la vecina Baviera. Aunque la fábrica de cerveza más antigua de todas es la Hofbräukeltenhausen, fundada en 1475 en las afueras.

Salzburgo. La música, siempre presente

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Un paisaje musical

Sentados en un Biergarten, callejeando por el centro abigarrado y el mercado de los sábados, deslizándonos por el Salzbach en el Amadeus Salzburg, con las cumbres de los Alpes asomando entre las cúpulas y perfiles barrocos… alguna música flotará siempre en el aire, como parte del paisaje.

Fortaleza Salzburgo