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San Francisco en siete imprescindibles

De menos a más, estos son los lugares que hay que visitar sí o sí en un viaje a la ciudad californiana.

San Francisco es de esas ciudades míticas que ya se conoce antes de visitarla; ha salido en tantas películas que recorrerla puede despertar algún que otro déja vu.

Es también la más europea de las ciudades norteamericanas por la que se puede ir de un lado a otro sin depender del coche (algo impensable en otras metrópolis) ya que las distancias no son muy grandes y el transporte público es abundante y variado. Callejear sin prisas por sus barrios alegres y llenos de historia resulta una gran experiencia difícil de olvidar. De menos a más, estos son los 7 imprescindibles de esta ciudad enérgica, activa y multicultural.

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Lombard Street. #7: Una calle mareante

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#7: Lombard Street, una calle mareante

Es solo una calle, pero no se debe abandonar San Francisco sin antes haberla visitado. No es ningún capricho que Lombard Street tenga la calzada en forma de zig-zag: salva una pendiente de 27 grados para que los caballos pudieran subir por ella desde que se construyó en 1922 en una de las 43 colinas de la ciudad, la Russian Hill.  El hecho que existan tantas (hay que llevar calzado cómodo) se debe a que a finales del siglo XIX se descubrió oro y, de una población de 300 personas, pasó a alcanzar las 25.000 en tiempo récord. Para ello, se hicieron necesarias infraestructuras, comercios, bancos… y sus calles treparon por las colinas que rodeaban el lugar.

Escenario habitual de persecuciones en películas, en verano Lombard Street es una explosión de color gracias a las hortensias que plantó un vecino francés en un acto que los demás no tardaron en imitar. Merece la pena llegar al punto más alto (sea en coche o a pie por unas escaleras) para disfrutar de unas vistas privilegiadas sobre la bahía. A lo lejos en el horizonte, se yergue otro escenario de película: Alcatraz.

Painted Ladies. Unas damas muy coquetas

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#6: Las damas más coquetas de San Francisco

Otro de los lugares que hace San Francisco especial es esta hilera de siete casas victorianas, más conocidas como las Damas Pintadas (Painted Ladies). A finales del siglo XIX, la riqueza de los habitantes de esta ciudad se plasmaba a raíz de la decoración exterior de las casas. Estas se construyeron con los mismos planos, y solo diferían en la ornamentación.

Su éxito no se debe a que sea el último reducto de este estilo arquitectónico, existen unas 15.000 repartidas por la ciudad, sino a su estética de colores pastel y a su ubicación frente al parque Alamo Square, un lugar ideal para hacer una parada con picnic y, como es de esperar, con una colina incluida. La gracia es subirse al punto más alto del parque para lograr la postal más deseada de San Francisco y apreciar el contraste del estilo clásico victoriano con la modernidad de los rascacielos.

Haight Ashbury. Barrios bohemios y tolerantes

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#5: Barrios bohemios y tolerantes

Cada barrio de San Francisco tiene su carácter, y pasar de uno a otro representa un pequeño gran viaje. El Mission District o barrio latino es moderno y alegre con locales de música en directo, taquerías y galerías de arte. Sus grafitis en calles como Clarion Alley y Balmy Alley merecen una visita, así como el mural MaestraPeace ubicado en el Women’s Building. El centro artístico Precita Eyes Muralists ofrecen visitas guiadas.

El barrio de El Castro, famoso por su comunidad gay, es un lugar tranquilo, colorido y lleno de historia. Los que lleguen en metro serán bienvenidos con una enorme bandera arcoíris nada más salir a la calle. A los pocos minutos aparece otra sorpresa visual: el famoso Rainbow Cross Walk. Un cruce de dos calles cuyos pasos cebras emulan un arcoíris. En una de las esquinas empieza el conmovedor Rainbow Honor Walk, que se compone de unas placas doradas en el suelo con la foto impresa de héroes gays, como Oscar Wilde o Federico García Lorca, entre otros. En la otra esquina se encuentra el pequeño museo LGBT, donde se cuenta la historia de este barrio a través de objetos y obras de arte.

La visita al barrio más hippy, el Haight Ashbury, resulta otro imprescindible de la ciudad, donde entrar en tiendas de ropa y libros que transportan al viajero a los años 60.

Fisherman Wharfs. #4: Un recorrido por downtown y otras sorpresas

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#4: El downtown y otras sorpresas

Por mucho que esta ciudad se empeñe en ser la más europea de América del Norte, su downtown o distrito financiero la delatan. El punto de inicio perfecto para conocer su lado más americano es Union Square, el corazón de San Francisco y también la zona de tiendas de lujo y de teatros. Solo dos calles desde esta plaza separan la famosa puerta del Dragón, la entrada a Chinatown, el barrio chino más grande fuera de Asia. Callejeando se descubre un mundo repleto de restaurantes, tiendas y templos junto a la conocida fábrica de galletas de la suerte. Siguiendo la ruta, se puede ir caminando hasta Columbus Avenue dominada por un bosque de rascacielos de los que sobresale la Transamerica Pyramid, para después dirigirse a Ferry Building. Se trata de una antigua estación de ferrys reconvertido en un acogedor mercado con restaurantes que miran al mar. Solo quedan 25 minutos a pie para alcanzar Fisherman's Wharf, el barrio de pescadores repleto de tiendas y bares que sirven cangrejo y pescado fresco. La visita estrella es el Pier 39 donde montones de lobos marinos holgazanean en unas plataformas flotantes. El que quiera subirse a un tranvía, el transporte emblema de San Francisco, tiene una buena excusa ya que desde Union Square o Ferry Building van directos a Fisherman’s Wharf.

Japanese Tea Garden. #3: Un jardín urbano inmenso

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#3: Golden Gate Park, un jardín urbano inmenso

Tras visitar los barrios más significativos de San Francisco, apetece relajarse en uno de los parques más bonitos y de mayor extensión de Estados Unidos, el Golden Gate Park. Sin embargo, lo que la hace única al resto es su pradera donde habitan bisontes, que también pueden observarse desde casa gracias a la instalación de webcams. Muy cerca, se conserva un precioso molino de viento holandés de 1903, hoy en desuso, que en primavera se rodea de tulipanes y crea una magnífica postal. También cuenta con dos museos, el de bellas artes M.H. de Young Museum, y el de historia natural California Academy of Sciences. Todo el parque está repleto de bellos jardines y lagos, incluyendo el Jardín Botánico con vegetación de todo el mundo, y el Conservatorio de las Flores, el edificio más antiguo de este recinto con una increíble colección de plantas raras y exóticas. Pero si se busca un ambiente relajado, la Japanese Tea Garden cumple con todos los requisitos para tal fin: senderos zen-inspired con estanques, bonsáis, cascadas, pagodas y locales donde se puede degustar un té y otras delicias japonesas.

Alcatraz. #2: La cárcel más peligrosa del mundo

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#2: Alcatraz, la cárcel más peligrosa del mundo

Quién incumpla la ley irá a la cárcel, pero quién se salte las normas en prisión va a Alcatraz. Esta era la razón del porque Alcatraz, que ha inspirado a un gran número de películas y series, gozaba de tan mala fama en sus años de funcionamiento (1934-1963). La mayoría de presos eran transferidos desde otras cárceles por comportamiento extremadamente violento.

Por fortuna, ahora es un parque nacional y una de las atracciones turísticas más visitadas de San Francisco. Para llegar a la isla de Alcatraz, a unos 3 km de la costa, solo hay que dirigirse a Pier 33, en el barrio de Fisherman’s Wharf. A pesar de que salen ferrys cada media hora, es muy recomendable reservar con antelación. Una vez allí, se recorre todo el recinto con audioguía donde escuchar entrevistas a guardas y reclusos que dan cuenta de las duras normas en que estaban sometidos. La visita permite conocer detalles como la ropa que llevaban, cómo eran las duchas y hasta las armas que fabricaban para escapar, así como las celdas donde dormían, incluida la del huésped más famoso de Alcatraz: el temido Al Capone.

#1: Golden Gate Bridge, todo un símbolo

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#1: Golden Gate Bridge, todo un símbolo

Y, como es de esperar, el número uno de este listado es el símbolo de esta ciudad californiana: el Golden Gate Bridge. Aquel que se atreva a cruzar sus 2,7 km de longitud a pie disfrutará de unas magníficas vistas de la bahía y del skyline de San Francisco. También percibirá el pronunciado balanceo de esta estructura situada a 67 metros por encima del agua, pero no hay nada que temer: el Golden Gate, además de soportar vendavales y mareas casi a diario, sobrevivió el último terremoto en 1989 y resistió el paso de las 800.000 personas que acudieron a celebrar el 50 aniversario de su construcción, en 1937.

El momento idóneo para visitarla es el atardecer, cuando el color naranja se torna dorado y se ilumina. Se hace impensable que la idea original era levantar un puente en color negro y amarillo para evitar que los barcos colisionaran contra él en la niebla. Sea como fuere, se trata de una obra maestra de ingeniería que es sin duda uno de esos monumentos que hay que visitar una vez en la vida.

Painted Ladies