Sin vestir santos

Santiago de Compostela en versión 2021

Las direcciones que demuestran que la capital xacobea no se ha quedado anclada en la liturgia del peregrinaje.

A cada paso del peregrino resuena la piedra milenaria que convierte a Santiago en final del Camino. Devoción y tradición ponen en el mapa viajero a la capital gallega, alfa y omega del Xacobeo. Sin embargo, Santiago de Compostela vibra también con un maravilloso presente. Más allá de granito secular, de botafumeiros voladores y de alcanzar el Jubileo, Santiago se abre también al siglo XXI con sus museos, sus artesanos, sus galerías de arte, sus espacios verdes y su nueva ola culinaria.

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museo (1). Cultura en 360 grados

Foto: © Fundación Cidade da Cultura de Galicia

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Cultura en 360 grados

Bibliotecas, parques y jardines, rocódromos y el imponente Museo Centro Gaiás refrescan la escena compostelana desde la Cidade da Cultura, un escenario multidisciplinar que cumple en 2021 su décimo aniversario. Una ocasión a la altura para colocar a la capital gallega a la vanguardia del diseño, de la arquitectura y de la perspectiva humanista, todo ello con el foco en la innovación y que este año bulle con las REGA: Residencias artísticas del Gaiás, una serie de estadías creativas en todas las artes que convierte al Gaiás en parada imprescindible.

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Foto: Shutterstock

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¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Con el retrovisor siempre pendiente de la herencia, Santiago ejerce como testigo del presente, del pasado y del futuro gallego con ejemplos como el Museo do Pobo Galego, enclavado en el casi milenario convento de San Domingos de Bonaval. Artes, oficios, folclore, historia, gastronomía, agricultura y mar, mucho mar, son los ejemplos que se encuentra en la colección permanente, explicando así de primera mano la historia gallega.

166970447 3810352395666954 6948494514863837429 n. Punta de lanza de la modernidad

Foto: CGAC. Xunta de Galicia

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Punta de lanza de la modernidad

No hay que irse muy lejos para ver el abrazo que lo tradicional y lo moderno se dan en Santiago. Casi puerta con puerta, en un antiguo solar del convento, se levantó en 1993 el Centro Galego de Arte Contemporánea, firmado por el arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira. Talleres, conferencias y carácter didáctico se suman así a la propuesta cultural con la que Santiago manifiesta su apertura a la vanguardia. Todo ello con una notabilísima presencia de mujeres artistas y con una vocación aperturista, siendo imprescindible el paso este 2021 por el Centro con la exposición Camiños I, estableciendo un diálogo multicultural con más de veinte artistas distintos.

foto 04 Sonia de Gerónimo, la diseñadora textil que ha recuperado la cuerda de algodón en Degerónimo. Tela... marinera

Foto: ©Artesania de Galicia / Xunta de Galicia.

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Tela... marinera

De aquí y de allá, como cantaría Facundo Cabral, son los viajeros y peregrinos cuyos pasos resuenan en la plaza del Obradoiro, pero también de aquí y de allá son los artesanos que revitalizan la escena creativa de la capital. Telas, cerámica o trabajos en madera son solo un ejemplo de esta irrupción renovadora, cubierta de galleguidad. Es el caso de Sonia de Gerónimo, que aparcó su carrera como diseñadora textil en 2015 para abrir su propia firma Degerónimo, creando bolsos y piezas de decoración inspiradas en la cerámica pero recurriendo a la cuerda de algodón.

FOTO 05 La familia Sangiovanni Lorenzo, . Con los pies en la tierra

Foto: ©Artesania de Galicia / Xunta de Galicia.

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Con los pies en la tierra

Un ejemplo similar, con acento uruguayo pero prendado de Santiago, como el de Estudio Sangiovanni, un pequeño obrador en madera liderado por Fernando Sangiovanni e Isabel Lorenzo, que viste ahora las mesas de numerosos restaurantes de toda Galicia bajo sus piezas únicas del sello Lorenzo Design. Así se salta también a la reivindicación en cuero de Edita R. Oca, también compostelana que pone en valor sus trabajos en marroquinería bajo la firma Jatafarta.

iStock-1250043215. La Compostela verde

Foto: iStock

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La Compostela verde

A pocas ciudades les sienta tan bien la lluvia como a Santiago, pudiendo casi palpar ese ‘Chove en Santiago’ que cantaba Luar Na Lubre, y que en verano se convierte en un edén que reverdece en sus parques y jardines. El contraste entre piedra y floresta viste la ciudad, salpicada de zonas verdes en las que la historia se agolpa. Imposible no resistirse a la inmensidad de la Alameda, a los encantos del Parque de Vista Alegre, un arboreto inusual entre naranjos, palmeras y manzanos, o la Carballeira de San Lourenzo, donde rendir honores en el centro de la ciudad al rey del bosque gallego: el carballo.

iStock-458308665. Una ciudad cargada de acentos

Foto: iStock

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Una ciudad cargada de acentos

Santiago no solo se convierte en una suerte de Naciones Unidas con sus peregrinos, venidos de todas partes del globo, sino también con los granitos de arena que numerosos arquitectos, encandilados de la capital xacobea, han puesto aquí. A Santiago hay que ir con los ojos bien abiertos, siempre atentos a cada esquina donde la contemporaneidad puede compartir espacio con lo histórico. Del Centro Sociocultural de A Trisca, diseñado por John Hejduk, a la Escuela de Altos Estudios Musicales, idea de Antón García Abril, siendo imposible eludir la obra magna de Peter Eisenman en la Cidade da Cultura.

FOTO 09 Auga e Sal - Degustación Primavera - Carnes - Pichón en dos cocc… y su bombón. Gastronomía más allá de los clásicos

Foto: Auga e Sal

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Gastronomía más allá de los clásicos

Entender la idiosincrasia gallega sin hacer alusión a la gastronomía es imposible y Santiago ha sabido cabalgar con éxito entre lo clásico y lo contemporáneo, siempre sin perder ese xeito particular. Lo enxebre se sucede así desde las estrellas Michelin, donde brillan Lucía Freitas desde A Tafona y Marcelo Tejedor en Casa Marcelo con luz propia, pero también con la irreverencia y frescura de Abastos 2.0 o la propuesta de una alta cocina más cercana como el Auga e Sal de Axel Smyth. A ello se suma también la devoción panadera legendaria de este rincón, revitalizada por artesanos como Pan da Moa, donde reenamorarse del pan gallego, y del acento internacional como el que pone el peruano Tomás Rubio en A Viaxe o la refrescante sencillez de A Horta do Obradoiro en manos de Kike Piñeiro y Eloy Cancela.

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