Otoño a la máxima potencia

Seis paisajes para disfrutar del otoño en Cantabria

Los rincones más bellos de la comunidad para disfrutar al máximo de esta estación del año.

El otoño es más otoño en Cantabria. Lo es porque, entre otros motivos, es tiempo de magosta y de castañas. Y ya se sabe, que la castaña viste mucho esta estación del año que pide a gritos naturaleza y una buena chimenea encendida en la que calentarse las botas tras un paseo entre hayedos y robledales. En estas fechas, la naturaleza cántabra entrega algunas de sus estampas más bellas.

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desfiladero de La Hermida desde mirador

Foto: José Alejandro Adamuz

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Monte Hozarco y el Mirador de Santa Catalina

Este entorno concentra varios atractivos: bosques otoñales, planes familiares y uno de los miradores más espectaculares de Cantabria. Arranca el paseo en la ermita de Santa Catarina y al poco de subir, se inicia la Senda Mitológica del Monte Hozarco en la que aguardan más de un sorprendente encuentro con los seres que llenan la rica tradición cántabra. La senda se interna por un precioso bosque poblado de robles, castaños, tilos y acebos que lo dan todo en otoño. Como remate, aguarda el majestuoso mirador de Santa Catalina, con vistas al desfiladero de La Hermida y a los imponentes Picos de Europa.

 secuoyas en Cantabría

Foto: iStock

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Bosque de secuoyas en Cantabría

¿Secuoyas en Cantabria? Pues sí… También las hay. No son del tamaño de sus hermanas del Parque Estatal Big Basin Redwoods (California); pero aún así vale la pena pasarse por este pequeño bosque de cerca de tres hectáreas en el que crecen unos ochocientos ejemplares. La belleza de la luz dorada del otoño filtrándose entre las altas copas de los árboles amarillean los troncos naranjas creando un ambiente que diríase mágico. Por supuesto que no crecieron de forma natural, sino que fueron allí plantados experimentando con la producción de madera como materia prima durante los años 40 del siglo pasado. Este bosque para un otoño exótico se encuentra en el Monte de Las Navas, muy cerca de la localidad de Cabezón de la Sal y se recorre siguiendo un cómo sendero apto para la mayoría de público.

Valle del Nansa y su espectacular carretera

Foto: iStock

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Valle del Nansa y su espectacular carretera

Una carretera recorre de norte a sur el valle del Nansa. En la práctica, la ca-281 es una ruta casi secreta que pasa entre cortados de infarto, saltos de agua, túneles, una central hidroeléctrica, curvas panorámicas y pueblos bucólicos. Todo un prodigio de la ingeniería del S.XIX con partes de carretera mantenidas por enormes contrafuerte colgados de los barrancos. Desde La Lastra, kilómetros sin cruzarse con un alma, en los que adentrarse en la majestuosidad de la naturaleza de este valle cántabro que en otoño adquiere sus tonos más típicos.

Parque Natural Saja-Besaya

Foto: iStock

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Parque Natural Saja-Besaya

Una auténtica galaxia natural en la que hacer una inmersión total en la Cantabria más otoñal. Enclavado entre los ríos Saja y Besaya, el Parque Natural Saja-Besaya es el de  mayor  extensión  de  la Comunidad  Autónoma, ocupando una superficie de 24.500 ha. Aquí se encuentran algunos de los bosques más bellos de Cantabria, una masa de especies caducifolias que en esta época del año adquiere su belleza más especial, con especies como el haya y el roble en su mayoría, acompañadas por castaños, fresnos, arces, avellanos, madreselvas… Todo ello lo convierte en una zona ideal para realizar excursiones y travesías, contando con zonas de acampada autorizada y diversos pueblos de gran encanto. Entre ellos, se encuentra, Bárcena Mayor. Una colección de caseríos típicos de la zona. Para rematar la experiencia, no debería faltar un buen cocido montañés.

Parque Natural de los Collados del Asón

Foto: iStock

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Parque Natural de los Collados del Asón

Antiguos glaciares modelaron este paisaje kártico salpicado por hayedos y arbustos caducifolios que en otoño se ocupan de poner algo de amarillos y marrones en un entorno en el que domina el gris de las montañas calizas. En plena Cordillera Cantábrica, y perteneciente por entero al municipio de Soba, este parque natural guarda uno de los nacimientos más espectaculares de un río español: el del río Asón, que se precipita desde una elegante cascada de unos 70 metros de altura. Si bien, en primavera es cuando fluye con más caudal por los deshielos, en otoño se enmarca en un paisaje de colorido excepcional. La Gándara es la base perfecta para recorrer estos parajes. En el mismo municipio está el Centro de Interpretación del Parque Natural de los Collados del Asón, perfecto para hacerse con toda la información antes de lanzarse a captar panorámicas naturales.

hayales de La Zamina

Foto: iStock

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hayedo de La Zamina

Bajo las poderosas cumbres de los Picones de Sopeña, se extienden soberbios hayales. Aquí, en pleno corazón de los Valles Pasiegos, en estas tierras marcadas por la trashumancia de sus pobladores, se encuentran algunos de los rasgos más identitarios de Cantabria. En concreto, en el Valle del Miera aparece uno de los hayedos más singulares de la península: el hayedo de La Zamina es de los pocos que crecen sobre un sustrato calcáreo. Este detalle, precisamente, ha ayudado a conservarlo frente a otros territorios más aptos para pastos.

Parque Natural Saja-Besaya

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