Del 7 al 1

Los siete imprescindibles de Montenegro

Un ranking inverso para no perderse nada del uno de los países más jóvenes de Europa.

Para conocer este país del sureste de Europa cuyos 300 km de costa se bañan en el Mar Adriático es necesario hacer un recorrido por siete de sus imprescindibles visitas: Desde antiguos asentamientos por los que pasaron imperios que fueron dejando su huella hasta lugares exclusivos en los que este joven país intenta repuntar con su oferta turística. Un lugar que brilla por sus encantos naturales de aguas turquesas y montañas escarpadas cuyo interior esconde una belleza balcánica aún por descubrir.

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iStock-1011959852. #7: Monasterio de Ostrog

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#7: Monasterio de Ostrog

Adosado a la roca conocida como Ostroska Greda, el Monasterio ortodoxo de Ostrog es un lugar de peregrinaje para muchos habitantes de la ex-Yugoslavia procedentes de todas las religiones. El monasterio, cuyo nombre significa ‘lugar fortificado’, se alza 900 metros sobre el valle de Zeta y la llanura de Bjelopavlici, y está dividido en dos partes: el superior y el inferior. El superior, Gornji Manastir, tiene en su interior dos pequeñas iglesias. El inferior guarda un manantial de agua a la que se le atribuye capacidades curativas. El monasterio, que cuenta también con una pensión con capacidad para 300 personas, fue construido por el obispo Vasilije, que huía de los turcos después de que destruyeran el monasterio de Tvrdoš en el siglo XVII. El monasterio, donde se encuentra una caverna con los restos del obispo, más tarde santificado, sufrió un incendio del que pudieron salvarse el relicario y sus frescos, y del que se recuperó con una reforma hace casi 100 años.

iStock-820724866. #6: Parque Nacional Durmitor

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#6: Parque Nacional Durmitor

Dejando atras edificios y vestigios de civilizaciones pasadas, es importante visitar la zona más natural e interior de Montenegro, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1980. En este paraíso de 39.000 hectáreas donde se mezclan cimas de vértigo y lagos cristalinos se encuentra una gran biodiversidad de fauna y flora. Profundos cañones, cavernas escondidas y cuevas glaciares se turnan el protagonismo con las actividades que atraen a los visitantes, como parapente, esquí, ciclismo, ráfting y senderismo, entre otras. El Puente de Djurdjevica que pasa sobre el río Tara permite admirar la profundidad del cañón al que le da nombre, sólo superando por el Cañón del Colorado en magnitud. Otro de los lugares imprescindibles es Creo Jezero, más conocido como el lago negro, cuya oscuridad solo puede surcarse durante los meses de menos frío. Con 40 cimas que superan los 2.000 metros de altura, el Parque Nacional de Durmitor también guarda un atractivo para los conductores aventureros, ya que ofrece una carretera panorámica de más de 80 km de extensión conocida como el Anillo de Durmitor que permite disfrutar sobre ruedas de unas vistas inigualables.

iStock-523461047. #5: Budva

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#5: Budva

Digna de competir con Kotor por ser la ciudad más bella del país, Budva se alza a pie de mar como otro de los asentamientos griegos y romanos del país que conservan vestigios de la República de Venecia. La ciudad, que en los últimos años ha convertido el turismo en su principal forma de vida, está dividida en dos partes: la zona más moderna y el casco antiguo, protegido por una muralla que esconde un laberinto de calles repleto de edificios y monumentos, entre los cuales se encuentra uno de los más importantes y antiguos de todo: la Ciudadela, construida en el año 840, que guarda una librería con mapas y escritos seculares, además de un museo, un restaurante y una terraza donde se celebra un festival anual de teatro. Las iglesias de la zona antigua, que guardan frescos de pintores venecianos, o los vestigios del monasterio de la isla de Sveti Nikola, frente a la costa, son lugares obligados de visita. Además del patrimonio de la ciudad, se ha de destacar que Budva también compite con otras localidades costeras de Europa por ser un enclave de fiesta y enfocado a personas con alto nivel adquisitivo, como Ibiza o Mykonos.

iStock-1034782730. #4: Stevi Stefan

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#4: Stevi Stefan

Este pequeño conjunto de casas tan fotografiado por los turistas que se acercan a la costa de Montenegro es un pueblo medieval fortificado que se construyó en el siglo XV. Para alzar este encantador pueblecito, los locales utilizaron el oro incautado a los turcos tras su vano intento de conquistar sus costas. El problema es que entrar en este recinto no es tan fácil como se puede creer. En la actualidad, Stevi Stefan es una propiedad privada a la que sólo se puede acceder de dos maneras: con una reserva de hotel o de restaurante. Ubicada en una isla unida a tierra por una carretera, la población se ha convertido en un complejo de lujo solo para adultos, fuertemente vigilado, donde se alojan clientes muy exclusivos por sus precios elevados. Como pasearse por su interior está restringido, la mejor forma de contemplarlo es desde la colina o la playa pública que se encuentra a su lado. Además de un puerto y un helipuerto, esta pequeña localidad de 12.400 metros cuadrados tiene una pequeña cala de arena rosada semi-exclusiva para clientes del complejo y personas que estén dispuestas a pagar.

iStock-1131086875. #2: Herceg Novi

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#3: Herceg Novi

Junto a la frontera con Croacia, al norte de la costa montenegrina, se encuentra Herceg Novi, una de las ciudades más jóvenes de la costa del Adriático. Distribuida en una colina que cae a los pies de la bahía de Kotor, la ciudad no brilla por sus playas, pero está salpicada de iglesias y cafés que invitan a la calma y la contemplación. Los ocupantes turcos y venecianos de la ciudad la fortificaron antes de la llegada de otros pueblos. Uno de los vestigios que dejó este paso por varias manos de la ciudad fue el fuerte napoleónico de la Isla de Mamula, que fue un centro de tortura y campo de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que más hechiza de la ciudad es Stari Grad, el antiguo centro histórico, amurallado y repleto de pequeñas plazas donde se organizan eventos culturales de todo tipo. Caminando por sus calles empedradas se puede visitar también la torre del reloj, antiguo acceso principal a la ciudad, y admirar la torre sanguinaria, como se conoce a la fortaleza de Kani-Kula, o el bastión de Fortemare.

iStock-1124650842. #3: Perast

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#2: Perast

Bordeando la bahía de Kotor se llega a Perast. Este pequeño pueblo, que se presenta como una postal idílica del Adriático, es el hogar de alrededor de 300 personas. Esta antigua villa marinera veneciana es uno de los lugares más visitados del país por su coqueto pero bien conservado casco histórico. Con varios yacimientos que dejan constancia del paso de las poblaciones neolíticas, ilirias, romanas y venecianas, pasó a convertirse en una población pesquera bajo el dominio de Kotor. A pesar de su pequeño tamaño, cuenta con diecinueve antiguos palacios y un gran número de iglesias, siendo la más conocida la de San Nicolás, de estilo románico - veneciano. Además de diez torres de vigilancia y un muro defensivo contra los ataques del imperio otomano, también cuenta con museos dentro de sus diversos edificios históricos donde conocer las huellas que el tiempo y las civilizaciones dejaron en la ciudad. Uno de los atractivos culturales del pueblo que se recoge a lo largo de la orilla es el Festival de Klape, donde músicos de toda la costa se acercan y cantan la tradicional música dálmata a capella.

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#1: Kotor

El fiordo más extenso de la zona sur de Europa se encuentra en Montenegro y se adentra en tierra a lo largo de 30 kilómetros. El fiordo forma una bahía con muchas bocas e islas, lugar donde se erige la ciudad de Kotor. La localidad guarda un legado veneciano y un aire puramente Mediterráneo, y su parte antigua ha sido reconocida como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979. Sus calles empedradas son un vestigio medieval laberíntico que ofrece atractivos como el Palacio Ducal, la catedral ortodoxa de San Nicolás y la Torre del Reloj, que da la hora desde el siglo XVII. El encanto del lugar no sólo se encuentra en su legado histórico, sino también en el conjunto de talleres de artesanos que trabajan con cerámica y orfebrería y que dan un aire de autenticidad a la ciudad. La localidad yace bajo el abrigo de la montaña de San Juan. Por su ladera, y tras rodear Kotor, una muralla medieval asciende por la montaña, cuyo nombre comparte con la fortaleza que la corona. En lo alto espera la Fortaleza de San Juan o el Castillo de San Giovanni, separado del pueblo por 1.350 escalones.

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