Del 7 al 1

Los siete imprescindibles de Palma

Las coordenadas que hay que visitar sí o sí en la metrópolis de Mallorca.

La capital mallorquina tiene de todo y para todos. Si se llega en busca de historia, no defrauda: hay dos barrios antiguos, uno medieval y otro del siglo XVIII, más de una docena de iglesias, una catedral cuyo rosetón gigantesco se convierte en un calidoscopio dos días al año, un palacio de origen musulmán y otro de planta circular, un baluarte asomado al mar, judería, baños árabes… 

Si lo que nos mueve es el arte, la oferta es también muy amplia: museos de arte contemporáneo y de arte medieval en recintos históricos, edificios modernistas y galerías repartidas por el centro antiguo. Pero hay más: la gastronomía tradicional y actual, de mercado y de autor tienen en Palma una representación de altura con los mercados, los comercios tradicionales, los hornos y restaurantes dirigidos por chefs premiados por su trayectoria y sus innovaciones culinarias. Y aunque sea todo un reto escoger qué ver, dónde detenerse y qué comprar, ahí va nuestra selección de sus siete indispensables.

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Can Joan de s’Aigo. En el #7: Comercios emblemáticos y el mercado de Santa Catalina

Foto: Can Joan de s’Aigo

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En el #7: Comercios emblemáticos y el mercado de Santa Catalina

Empezar el día con un buen desayuno no es indispensable pero sí irresistible, especialmente en una ciudad que presume de tener las ensaimadas más sabrosas de las Baleares.  La horchatería y chocolatería Can Joan de s’Aigo, en la estrecha calle de Sant Sanç, es la más veterana de todas. Fundada el año 1700, empezó elaborando helados de almendra con la nieve que se bajaba de la sierra de Tramuntana para venderse en la ciudad; hoy es uno de los 90 comercios emblemáticos repartidos por la capital mallorquina.
Otra opción es comprar la ensaimada o algún dulce en el también centenario Forn de La Glòria, en la calle que lleva justamente ese nombre Forn de la Glòria. Y completarlo con algún queso o sobrasada del colmado Santo Domingo, en una calle que baja de la plaza Cort.
Para desayunar (o almorzar) rodeados de productos frescos, desde marisco y pescado hasta carnes y delicias mallorquinas, nada mejor que pasarse por el mercado de Santa Catalina, en el barrio de pescadores situado más allá de las murallas de Es Baluard.

Es Baluard. En el #6: Tres museos de arte contemporáneo y un patio

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En el #6: Tres museos de arte contemporáneo y un patio

Es Baluard, el CaixaForum, la Fundación Miró y el Casal Solleric exponen colecciones únicas de arte que merecen por sí solas un viaje hasta la isla. Los cuatro, además, se localizan en edificios singulares de la ciudad. 

El Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Es Baluard ocupa la fortificación de Sant Pere (siglo XIV) y desde 2004 expone arte que va desde el siglo XIX hasta hoy tanto de artistas nacionales como internacionales. Su jardín terraza, con esculturas de Jorge Oteiza o Santiago Calatrava, entre otros, regala vistas del paseo marítimo y del puerto.

El antiguo Gran Hotel de Palma, un edificio modernista proyectado por Lluís Domènech i Montaner, aloja desde 1993 el CaixaForum de Palma. La colección permanente del pintor Hermen Anglada-Camarasa es el alma de este centro artístico, sede de exposiciones, conferencias y conciertos.

La Fundación Pilar y Joan Miró se localiza algo lejos del centro de la capital, en la calle Saridakis de la Cala Major. El museo contiene cerca de 7000 obras de Miró y de otros artistas nacionales e internacionales, como Tàpies, Chagall o Chillida. Actualmente solo se pueden visitar los talleres Sert y Son Boter por obras en el Espacio Estrella del Edificio Moneo.

El Casal Solleric, en el céntrico paseo de Es Born, da la bienvenida con un típico patio mallorquín, amplio, con arcos y una escalinata que sube a la parte noble del antiguo casal del siglo XVIII. El edificio fue cedido al ayuntamiento en 1975 y desde entonces, aloja exposiciones de arte contemporáneo y artes visuales.

En el #5: La plaza Cort

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En el #5: La plaza Cort

El señorial edificio del Ayuntamiento y un olivo con más de seis siglos de vida y 7 metros de circunferencia presiden esta plaza triangular, el epicentro político de Palma y bisagra entre la Ciudad Alta y la Baja, separadas antiguamente por la Riera antes de que esta se desviara fuera de las murallas. Con su fachada barroca y su voladizo de madera tallada, el Consistorio es un punto de encuentro de locales y visitantes pues se halla a pocos pasos de algunos restaurantes famosos, como el del Hotel Cort en la misma plaza o el Hotel Sant Jaume, al frente de cuya cocina están los artífices del restaurante Zaranda, con dos estrellas Michelin.

En el #4: La Lonja

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En el #4: La Lonja

Este edificio gótico, con gárgolas, ventanales y pórticos fue hace siglos uno de los centros de negocios más importantes del Mediterráneo occidental. En este amplio espacio, hoy dedicado a exposiciones y eventos culturales, se reunían comerciantes y propietarios de naves que decidían sobre el precio de mercancías a medio mundo. El paso del tiempo, la lluvia y del aire cargado de sal han ido erosionando los relieves y esculturas que decoraban la fachada, pero su belleza y monumentalidad aún asombran a quien pasea por el paseo marítimo entre el Parc de Mar y Es Baluard.

Almudaina. En el #3: la ciudad alta

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En el #3: la ciudad alta

Palma posee uno de los centros medievales mejor conservados de Europa. Se localiza en el mismo emplazamiento en que se fundó la ciudad romana el año 123 a.C. y que luego ocupó la Medina Mayurqa, ciudad omeya a partir del siglo X. La conquista de la isla en 1229 por Jaime I de Aragón y la designación de la ciudad como capital del reino de Mallorca en 1276 con Jaume II al frente contribuyó a la construcción de numerosos palacetes, iglesias, conventos y la magnífica catedral. Aquí se localizaba también el call jueu o judería, el barrio en que nacieron y vivieron cartógrafos, médicos y filósofos como los hermanos Cresques, autores del Atlas Catalán.
Hay que caminar por sus calles con los ojos bien abiertos, pendientes de detalles como el rincón del convento de Santa Clara o los patios de Can Vivó y Can Juny, en la calle Can Savellà.

Castillo de Bellver

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En el #2: Castillo de Bellver

Un autobús conecta el centro de Palma con este castillo de planta circular que el rey Jaume II de Mallorca ordenó construir como residencia real en el año 1300. Se localiza en lo alto de una colina, rodeado de bosque y con vistas de la bahía de Palma. En el siglo XVIII pasó a ser prisión, más tarde alojó una fábrica de moneda, volvió a ser cárcel durante la Guerra Civil; desde 1931 aloja el Museu d'Història de la Ciutat y la Col·lecció Despuig, de escultura clásica.

Catedral de Palma. En el #1: la Catedral

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En el #1: la Catedral

Con su rosetón gigantesco, elevada sobre una muralla en la que antiguamente rompían las olas, La Seu es la joya gótica de la ciudad y de las islas, además de una de las catedrales de mayores dimensiones de España. Su construcción empezó en el siglo XIII, al poco de la conquista de Jaime I, y finalizó en 1630. El interior guarda dos obras “recientes” que merecen verse: el baldaquino de Antoni Gaudí y la capilla restaurada por Miquel Barceló. Desde mediados de 2019 es posible subir a sus terrazas y disfrutar de unas espectaculares vistas. 
En invierno, la catedral acoge dos acontecimientos únicos: el Canto de la Sibila durante la misa del Gallo, la noche del 24 de diciembre; y los días 11 de noviembre y 2 de febrero, cuando sobre las 9 de la mañana, la luz del rosetón mayor se proyecta sobre el rosetón de la fachada principal.

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